Crisis del Coronavirus

El espejo de Santos ante el COVID-19: «Se lo debo todo a los sanitarios»

Ha superado el COVID-19, pese a tener una discapacidad del 65 por ciento

Después de seis días ingresado en la planta de Infecciosos del Hospital San Pedro, Antonio Santos ya descansa más tranquilo alejado de los tubos respiratorios. Su tercer test ha dado negativo en Covid-19 y ahora cumple con las dos semanas de aislamiento protocolario en el centro intermedio de convalecencia habilitado en el CRMF de Lardero a la espera de recibir el alta la próxima semana.

La noche del pasado 18 de marzo, Santos entró en Urgencias con una neumonía en su pulmón izquierdo -tiene una disformidad respiratoria previa (enfermedad pulmonar obstructiva crónica)-. «Empecé a sentir picor en los ojos y dolor de garganta, síntomas que no se correspondían con un catarro habitual de los que suelo tener, así que llamé a Salud Responde y me dijeron que podía ser un posible caso de coronavirus. Cuando las suposiciones se confirmaron, fue entonces cuando me sentí mal y automáticamente se lo comuniqué a mi casero y mis compañeros de piso», relata Santos.

A sus 54 años, y con una discapacidad del 65 por ciento, este paciente ya puede contar que ha superado la epidemia que recorre el mundo entero sin precedentes. Es un ejemplo más de que «la esperanza es lo último que se pierde»: «El bicho que tenía dentro ya está muerto y lo que me ha ayudado a salir de esta es, aparte de mi fortaleza, el inmenso e incansable trabajo de todo el personal sanitario. Mi familia, desde Portugal, también ha supuesto un importante pilar en el transcurso de estos días de aislamiento».

Santos tampoco quiere dejarse en su lista de agradecimientos a las empresas y particulares que de forma solidaria han elaborado y donado material sanitario, así como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del estado por su «prestigioso trabajo». «También quiero reivindicar la labor de los trabajadores sociales que durante estas semanas se ocupan de las personas más vulnerables como yo, a pesar de correr riesgos porque así se demuestra la fortaleza y la responsabilidad que tenemos a la hora de combatir el virus», concluye.

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