Crisis del Coronavirus

«Las víctimas de malos tratos estarán aisladas, pero no silenciadas»

Las trabajadoras del Servicio de Alojamiento para Mujeres Víctimas de Maltrato y Jóvenes Gestantes de Cruz Roja, en funcionamiento desde 1996, son figuras clave en el desarrollo personal y social de estas personas. Después de su estancia en las viviendas de acogida, donde se procura ayudarles en su crecimiento autónomo como personas, así como en su inserción laboral, el equipo realiza un seguimiento durante dos meses con cada mujer para conocer su evolución fuera de la casa.

Un seguimiento que, principalmente, se realiza por vía telefónica, por lo que, ante esta situación de confinamiento provocada por la epidemia del Covid-19, las mujeres partícipes en este programa de Cruz Roja no están desamparadas. «Después de salir de su centro de acogida reciben la misma atención y apoyo que antes, aunque de una forma más puntual porque ya están listas para crecer por ellas mismas», apunta la responsable y coordinadora del programa, María José Mayoral.

«Sí que es cierto que les cuesta asimilar un poco el hecho de que se tienen que quedar en casa durante esta cuarentena porque se sienten algo aisladas, pero saben que nos tienen ahí todos los días para contarnos sus alegrías, dudas o preocupaciones, porque ven la casa de acogida como un referente y nos agradecen que estemos ahí. Y no por estar en sus casas tienen que estar silenciadas», recalca.

Mayoral hace así referencia a la importancia de que «estas mujeres salgan del hogar con empoderamiento, fuerza y autoestima suficientes para favorecer su inserción social, gracias al espacio de reflexión, protección y seguridad que les ha proporcionado antes Cruz Roja». Incide, sin embargo, en que «lo más preocupante» son aquellas mujeres que durante estas semanas de confinamiento tienen que convivir con su maltratador.

«En una realidad tan crítica de aislamiento como esta, las situaciones de tensión se pueden agudizar. Espero que estas no lleguen a ser algo irreversible, pero lo que deben hacer las mujeres que se hallen en estas circunstancias es dar el salto y pedir ayuda, porque mal que no mejora, empeora, y el que debería bajar la cabeza es el maltratador», sentencia Mayoral.

En este sentido, la responsable del programa de Cruz Roja alude al movimiento que desde hace ya unos días se extiende por las redes sociales con el fin de evitar los malos tratos con solo acudir a la farmacia y pedir una ‘mascarilla-19’. «Esta iniciativa es fenomenal y puede actuar de tabla de salvación para las víctimas», considera Mayoral.

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