La Rioja

Lo que hay que ver: ‘Paseo por el histórico Préjano’

Préjano, villa de la Rioja Baja, fue un antiguo pueblo minero. Actualmente sus habitantes se mantienen gracias a la agricultura, sobre todo del olivo, el cereal y el almendro, así como de las granjas ganaderas. Sin embargo, varios habitantes trabajan en la industria arnedana debido a su proximidad.

En el año 1200 Juan de Préjano, obispo de Calahorra por aquel entonces, realizó una donación de rentas en la que aparecía por primera vez citada la localidad de Préjano: «et tertiam de Préjano, de Herce de Legarda». Pero no siempre ha pertenecido a La Rioja. Mucho antes dependía de la intendencia de Soria hasta que, en 1933, pasó a la Provincia de Logroño y un año después a Arnedo.

La vía verde de Préjano es un ramal de la vía verde del Cidacos, que aprovecha el trayecto que utilizaba el ferrocarril para transportar el carbón hasta el cierre de las minas a principios del siglo XX. Este cierre, más el éxodo rural generalizado en toda España, dejó al municipio con la mitad de población que contaba hasta entonces.

Pasear por aquí se nos hace fatigoso, hay que tener buenas piernas para subir las cuestas que recorren el pueblo, además de buena orientación, porque si no lo conoces puedes llegar a perderte. Aunque siempre tendrás como referencia la Torre del Castillo de Préjano, que luce inamovible desde el siglo XV.

Además de tener las Iglesias de San Miguel y San Esteban, inmunes a los terremotos que la localidad sufrió en 1818 (de doscientas casas sólo quedaron dieciséis habitables), Préjano presume de tener el trujal más antiguo de La Rioja en activo usando el sistema tradicional de decantación. Trujal y Museo del Olivo que se puede visitar el Día de las Pingadas, el tercer sábado de enero, para degustar el típico plato de pan con aceite de oliva y azúcar.

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