La Rioja

Ana Zaldívar: «En Suecia no se me ve como una ingeniera en edad de tener hijos»

Una beca en 2011 le llevó a ejercer de ingeniera de Telecomunicaciones en una empresa sueca. Un sueño que en España vio que «no podía cumplir» cuando valoraban más su sexo y «los dificultades» que ocasionaría si en un futuro formaba una familia. «Aquí en Suecia no se me ve como una ingeniera joven en edad de tener hijos sino una con un gran potencial que explotar que, además, puede aportar ideas diferentes como extranjera y única mujer en el equipo», señala Ana Zaldívar, riojana de nacimiento, pero ya con más pie en Suecia que en España.

Dedicada al diseño y desarrollo del producto, en diciembre decidió aspirar más alto y ‘mudarse’ a Johnson & Johnson Vision, «una experiencia enriquecedora en una empresa de mayor volumen y más orientada a la producción en masa» que, además, es valorada positivamente por las empresas: «Aquí el cambio de compañía está muy normalizado y haber trabajado en varias empresas indica que no eres alguien cómodo y que te gusta probar e ir aprendiendo».

«Suecia nos lleva treinta años de ventaja en materia de igualdad porque llevan muchos años legislando y existe una mayor consciencia tanto en la sociedad como en las empresas, así que me considero afortunada de trabajar aquí», resalta Zaldívar. Aun así, es consciente de que el país tampoco ha alcanzado una situación idílica: «Hay igualdad, pero todavía queda trabajo para conseguir más facilidad a la hora de llegar a puestos directivos».

De los 1.300 socios que componen la Asociación de Ingenieros Técnicos Industriales de La Rioja (AITIR), tan solo el 11,4 por ciento son mujeres (148). Y de las cincuenta asociaciones que hay a nivel nacional, solo tres de ellas están lideradas por figuras femeninas. «Es por ello que buscamos visibilizar la labor de las ingenieras y demostrar cómo también ellas pueden ocupar puestos de alta responsabilidad, siendo referentes para las futuras generaciones», destaca el presidente de AITIR, Jesús Velilla.

Zaldívar recuerda así que, más allá de la cuestión monetaria, «lo importante son las posibilidades de crecimiento que te ofrezcan en una empresa para que sea la mujer quien ponga su límite profesional». Y apela así a las futuras ingenieras que tienen claro qué es lo que les gusta: «Cada vez somos más referentes y, aunque sea duro, son las nuevas generaciones quienes tienen el poder de luchar y cambiar las tendencias sociales».

La conciliación en España, «una utopía»

El país escandinavo sí le ha favorecido su decisión de tener hijos sin desligarse de su responsabilidad profesional. Madre y jefa técnico que lidera a un equipo masculino, ¿dónde está la dificultad? «Confían en mi implicación y dedicación hacia la empresa y valoran la diversidad, aunque pueda existir cierta reticencia por parte de algunos compañeros mayores que yo que les sorprende que les dirija», reconoce.

«Sin embargo, la conciliación familiar y laboral en España es una utopía», asegura Zaldívar al relatar cómo una compañera suya tuvo que dejar el doctorado industrial que estaba estudiando por petición de su empresa cuando les comunicó que estaba embarazada. «Siempre son ellas quienes se sacrifican. Tendría que implantar medidas que permitan a hombres y mujeres ser iguales ante la ley y ante un empresario que te quiere contratar, sin renunciar a tu familia ni a tu trabajo», sentencia.

Mesa redonda para visibilizar

La asociación AITIR ha celebrado este viernes una mesa redonda titulada ‘Mujeres Ingenieras de éxito y su impacto en el desarrollo industrial’ donde, Zaldívar en compañía de la directora de Planificación y Medioambiente de AENA, Elena Mayoral, han expuesto sus vivencias personales como grandes profesionales del sector que han alcanzado sus metas rompiendo con todos los esquemas sociales.

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