Agricultura

Roberto Vázquez: «El problema son las importaciones, ahí debe actuar el Gobierno»

Roberto Vázquez en su invernadero de Calahorra

«En mis invernaderos hemos cultivado de todo, pero ahora nos dedicamos principalmente a las lechugas. Tuvimos que dejar de poner tomates y alubias porque los traían de fuera y al final nuestro trabajo no se compensaba con los beneficios que sacábamos. Ahora hemos destinado parte de la superficie que teníamos para hortalizas a plantar almendros, no porque sena más rentables, sino porque puedo trabajarlos directamente desde el tractor», relata Roberto Vázquez, horticultor de Calahorra con hectárea y media de invernaderos.

En verano, sin embargo, el 70 por ciento de ellos está parado, mientras que el resto lo deja para las lechugas de verano; antes contrataba a cuatro obreros y ahora es un negocio totalmente familiar. «Es imposible competir con esos precios que vienen del extranjero, aunque al consumidor poco le importa la procedencia y las condiciones en las que vengan los productos, solo miran su coste. Eso sí, luego todos son muy ecologistas», apunta.

Las importaciones, «el verdadero problema», son, según Vázquez, donde «debería actuar el Gobierno», y añade: «Ya que hacen todo tipo de controles para ver si meten droga en los barcos también podrían hacerles las inspecciones sanitarias españolas a los productos de fuera». Los comercios locales también se han visto abocados a reinventarse ante las nuevas formas de consumo: «Ahora compran dos puerros y una zanahoria para hacerle un caldo al hijo, en lugar de comprar para todos los de la casa. La gente racanea mucho en la comida, no valoran el producto fresco, mientras que en el ocio no escatiman».

La Sociedad Cooperativa El Raso de Calahorra, dedicada al 90 por ciento a la comercialización de hortalizas, omite a los almacenistas y vende directamente a los mercados «porque esas figuras solo quieren ganar mucho dinero a la espalda del agricultor». Así lo indica su gerente Salvador García, al tiempo que, de acuerdo a la opinión de Vázquez, acusa al Gobierno de «no mover un dedo» en materia de importaciones: «Se les llena la boca hablando de la crisis que sufre el sector agrario pero ellos tienen la capacidad de solventarlo restringiendo esas importaciones de países como Marruecos».

Además, «las grandes superficies hacen lo que quieren y compran donde quieren, sumando que muchas también se han trasladado al extranjero donde la mano de obra es más barata y apenas hay controles sanitarios. Mientras aquí el coste de producir un kilo de judías verdes no baja de dos euros, en regiones como esas está por debajo del euro. Una barbaridad, porque todo lo que se importa a España es una burrada. Y todo porque existen convenios gubernamentales».

Vázquez, por su parte, no pertenece a ninguna sociedad cooperativa porque discrepa de su modo de funcionamiento, así que vende sus hortalizas a un almacenista: «Las casas donde mandan muchos no funcionan bien y prefiero que haya un único jefe porque, al fin y al cabo, cada uno mira por el bien de su propio producto. Aunque el Gobierno aconseje la agrupación de agricultores, en una cooperativa me siento atado y de esta forma tengo más libertad. Pero el problema es que nadie te va a asegurar la compra de tus productos al cien por cien por culpa del mercado y las nuevas formas de consumo».

Son muchos, sin embargo, los productos hortícolas nacionales que se destinan al mercado extranjero, destacando el pepino con un nivel de exportación del 101 por ciento de la producción anual, tal como publica eldiario.es. Le siguen las lechugas con el 85 por ciento y las fresas con el 81, mientras que la patata (14) y el tomate (17) son los productos que menos salen al exterior. Además, el periódico destacaba cómo muchos productores cultivan a pérdidas en los casos del calabacín (-37 por ciento), el plátano (-35) o el tomate (-29).

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