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Perfumería Marblés: el templo de las fragancias más exquisitas

Los grandes diseñadores lo tienen claro: «No es posible la elegancia sin perfume. Es el accesorio invisible e inolvidable. El perfume te sigue; te persigue y permanece detrás de ti. Es una marca de referencia. El perfume hace hablar al silencio».

Jose Martínez Quiroga siempre ha tenido muy presente esta idea, así que hace un año y medio decidió trasladar la alta perfumería de las ilustres capitales europeas hasta Logroño. Después de trabajar en varias cadenas de perfumerías, y comprobando que «las grandes compañías solo querían ventas, ventas y más ventas, olvidándose del servicio y de la calidad del producto», decidió abrir en la calle Portales un auténtico museo del perfume: Marblés.

La incógnita. ¿Funcionará en Logroño? Jose no tuvo ninguna duda. «Desde un principio me pareció viable porque, en el fondo, en La Rioja hay un público muy sibarita con la comida y el vino, y esto, aunque parezca mentira, está muy relacionado. El perfume es también un arte. Se macera y elabora de forma muy parecida al vino».

Lo indispensable para que este proyecto funcionara era marcar la diferencia. Y eso es lo que caracteriza a estos perfumes. «Este tipo de firmas huyen de la molécula química que utiliza la perfumería comercial para recrear olores, lo que hacen es invertir dinero en seguir utilizando aceites esenciales».

Jose destaca que el poder del perfume es mucho más grande de lo que se piensa, tanto a nivel de atracción, como social, por ello Marblés ofrece un servicio personalizado a todo el que cruce el umbral de la puerta. «Cuando llega un cliente nos da alguna seña de lo que le gusta, te cuentan qué marcas comerciales utilizan y a partir de ahí ellos mismos son los que nos guían en la elección».

El establecimiento divide sus espacios según las nacionalidades de los perfumes. Por una parte, Italia, donde destacan los olores cítricos y mediterráneos. «A los italianos les gusta oler mucho, muy bien y a limpio». Los perfumes ingleses, por su parte, son muy cuadriculados. Jose destaca que es una perfumería en la que destaca lo clásico. «Las mejores flores y aceites esenciales los tienen ellos».

La perfumería francesa destaca por la novedad y la potencia. «Ellos son los que más investigan y mejor venden su producto. Son los expertos absolutos y los que más buscan la originalidad». Y la última tendencia es la de los olores árabes. «Utilizan muchos aceites esenciales y otras esencias que nosotros nunca hemos olido. Son aromas muy novedosos que en un principio cuestan, pero a los que te adaptas rápido».

Este tipo de perfumes se llevan a cabo con oud, una madera procedente del sudeste asiático que se extrae de un árbol llamado Agar. Cuando este árbol se infecta con determinado hongo, produce una resina deliciosamente perfumada y de color oscuro, la joya de la corona de los perfumistas. «Es el producto que marca la diferencia con la perfumería comercial, porque no hay forma de llegarlo a crear químicamente. Es un olor que está triunfando mucho entre el público logroñés».

El método perfecto para «probar» los aromas

Marblés ofrece al cliente una táctica novedosa para comprobar cuál es realmente el olor de cada perfume. «Todas las fragancias se dividen en salida, corazón y fondo. El olor de la primera aguanta entre cinco y diez minutos. Las notas del corazón sobresalen la primera media hora y el fondo es lo que permanece más tiempo. Es este último, precisamente, lo que tiene que oler el consumidor. Hay muchos perfumes que cuando los hueles de salida son sumamente potentes y nunca se venderían porque resultan incluso agresivos, pero si lo ponemos en piel y dejamos que pase una hora es otra fragancia».

Por este motivo, Jose utiliza en su establecimiento el método de las campanas para comprobar cómo huele realmente el perfume. «Ayudan al cliente a no saturar la pituitaria. El alcohol es lo primero que se mete para dentro y nos satura, así que al oler una segunda fragancia se mezclará con la primera». En la campana los perfumes se secan, el alcohol se evapora y lo que olemos es lo más parecido a lo que vamos a oler en la piel».

La sistemática que sigue Marblés a la hora de enseñar sus perfumes pasa por que los clientes seleccionen sus aromas preferidos y una vez hecha la elección se pasa a la zona del sofá donde se lleva a cabo una cata especializada hasta que se reducen los elegidos a dos. Esos son los que se prueben en piel. «Es una manera de que el cliente se olvide del packaging y se centre exclusivamente en el olor de la fragancia».

Perfumes unisex

En la perfumería de autor el sexo no existe a la hora de elegir una fragancia. «La misma fragancia en un hombre y una mujer no tiene nada que ver. Un pachuli en un hombre queda súper seco, fuerte, muy engrosado, porque la piel del hombre es mucho más densa y está más lubricada y eso hace que su olor corporal, su ph, sea mucho más duro, lo que hace que el perfume se endurezca. Sin embargo, la mujer se pone el mismo pachuli y le queda sumamente empolvado, porque la piel es mucho más fina».

Maneras de utilizar un perfume

Los puntos donde debería echarse el perfume son los que «palpitan»: detrás de las orejas, el pecho y las muñecas. «El perfume es alcohol con aceite esencial. El olor se desprende al evaporarse el primero, siempre con ayuda del calor de la sangre. Poner colonia en la ropa es tirarlo, ya que los tejidos con cogen temperatura, lo que hace que el alcohol no se evapore y se pierda el olor más rápidamente. Las fórmulas de los perfumes están pensadas para variar cuando se ponen en piel, si lo pones en un lugar que no tiene temperatura no varían, son planas».

El del perfume es uno de los mundos más exquisitos y menos conocidos. Jose anima a que «la gente se atreva a probar algo nuevo y diferente. Este concepto de perfumería no es un concepto de lujo por lujo, sino lujo por calidad».

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