Gastronomía

La tortilla riojana con nombre y apellido: Bar La Esquina

Sergio Palacios, propietario del Toscana, coge los mandos del bar La Esquina

Algunos califican a la calle San Juan como la «hermana pequeña» de la calle Laurel. A veces, los propios logroñeses nos olvidamos de que en apenas 150 metros se concentran algunas de las mejores barras de pinchos y tapas de La Rioja.

Y precisamente en este pequeño gran epicentro gastronómico del casco antiguo de la ciudad, «la San Juan», ha aterrizado hace cuatro meses el nuevo Bar La Esquina. Todo ha sido gracias al empresario riojano Sergio Palacios, quien ha nacido en esta calle y toda su familia sigue viviendo en ella: «Soy del barrio y llevaba muchos años con la idea de montar algo en la zona».

Muchos recordarán el mítico bar donde se sellaban quinielas «y se hacían las mejores tortillas de patata». Numerosas generaciones han pasado por este local para comerse «el impresionante bocata de tortilla». «Yo mismo venía e, incluso, con 16 años trabajé en este mismo local con los dueños fundadores», cuenta Palacios.

La idea de volver a su barrio con un negocio rondaba a Sergio por la cabeza, así que buscó opciones. «Cuando apareció esta esperé el momento oportuno y me lancé de cabeza con todas las ganas del mundo a hacer realidad un gran proyecto: recuperar el nombre del bar, recuperar su tortilla y recuperar el recuerdo de mucha mucha gente».

Sergio sabía en qué tipo de negocio quería enfocarse. «Un local y un producto. Y más teniendo la historia que tiene La Esquina con la tortilla. Pero o te modernizas y ofreces algo más, o te quedas atrás». Aún así, la tortilla sigue siendo la reina del lugar.

«Empezamos con la normal, la de patata con o sin cebolla, pero hay productos riojanos que pueden incluirse a la perfección en este plato, por lo que empezamos a preparar tortilla de pimientos del piquillo con guindilla; jamón de york y queso; y picadillo de chorizo. En total, cuatro tipos diferentes».

La esencia del bar permanece, que esa era la idea principal, pero «hemos añadido algún pincho más como los pimientos riojanos rellenos, las croquetas y las patatas bravas». Tradición pura y dura que marida a las mil maravillas con la gran variedad de vino con la que cuenta el bar. «Soy un gran amante del vino y me he lanzado a la piscina ofreciendo setenta referencias».

Palacios tiene muy claro que «si a la gente le damos un buen vino y un buen sabor casero repetirán la experiencia seguro. La idea es que se lleven a la boca algo que les haga volver o que les haga tener un buen recuerdo».

Es difícil abrirse un hueco en una calle tan conocida por los logroñeses. Normalmente, los fieles que acuden a la San Juan tienen una ruta marcada, «por eso tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para que la gente incluya en su recorrido nuestro local. Está claro que si les haces sentirse a gusto y les ofreces algo tradicional pero con calidad, en todos los aspectos, vuelven».

Y entre una de las novedades que el Bar La Esquina ofrece es la de las tortillas para llevar. «Puede parecer que esta actividad es más para un local de extrarradio, pero a nuestro alrededor hay un montón de oficinas, de negocios, y eso cuadra. Ahora está muy de moda llevar al trabajo una tortilla para cualquier celebración, y la reacción de la gente está siendo sorprendente».

Negocios opuestos, mismo propietario

Sergio Palacios decidió hace unos años a coger la cafetería Toscana, situada enfrente del campo de fútbol de Las Gaunas. «Cuando llegué no funcionaba el local, costó mucho, así que decidimos enfocar el negocio al mundo del deporte, por la situación y porque yo he estado muy ligado a él desde muy joven. Estábamos prácticamente solos en la zona, pero lo bueno de estar fuera del centro es que la clientela se fideliza rápido», algo que tiene mucho que ver con los diferentes eventos deportivos que Sergio organiza con varios clubes.

Dos ideas de negocio, una misma mente y un corazón dividido. «Ambas iniciativas son igual de bonitas, pero que duda cabe de que La Esquina es mucho más auténtico, más de la tierra. Lo que también conlleva un gran reto. No sólo hay que poner un negocio, hay que mantenerlo y mejorar su servicio cada día: limpieza, calidad, precios razonables… En definitiva, una exigencia y un desafío diario».

Este joven riojano sabe muy bien lo que cuesta levantar desde cero un negocio, pero, visto lo visto, sabe lo que se hace. Tras el éxito del Toscana promete «dar guerra» con la tortilla riojana por excelencia en el Bar La Esquina. ¿Será este su último negocio de restauración en la ciudad?

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