La Rioja

El techo de cristal permanece en La Rioja: «No ves mujeres directivas»

De izquierda a derecha, Elena Garrido, Silvia Barrera, María Díez y Laura de Miguel

La Jornada ‘Empleo IT y Mujer: 10 profesiones de futuro’, celebrada este martes en la sede de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ha traído consigo a tres profesionales en el sector tecnológico de diferentes ámbitos para mostrar sus experiencias y opiniones en un coloquio sobre la presencia femenina en estas profesiones. La secretaría general de AERTIC, Elena Garrido, ha sido la encargada de moderar la mesa redonda ‘Talento femenino en el empleo IT en La Rioja’.

Las protagonistas han sido la profesional de ciberseguridad y cibercrimen en el Cuerpo Nacional de Policía de Logroño, Silvia Barrera; la directora académica del Máster en Diseño Gráfico Digital de UNIR, Laura de Miguel; y la responsable de recursos humanos y talento en la empresa riojana Bosonit. Y todas ellas han puesto el foco en el mismo punto: visibilizar y crear referentes que motiven a las mujeres a adentrarse en el mundo tecnológico.

Silvia Barrera, en una de sus intervenciones durante la mesa redonda.

¿Cómo? «Da igual lo que hagas si no lo vendes. Tiene que haber referentes que te motiven para demostrar que alcanzar altos puestos es posible y no da miedo. Hay que romper esos estigmas y discriminación para que las que vienen por detrás se fijen en ti», ha recalcado Barrera, pero la realidad es que las carreras tecnológicas siguen sin ser muy aceptadas entre las jóvenes. «Las vocaciones tecnológicas son mucho de autoformación. Este mundo engancha y de aquí a pocos años, guste o no, hay que estar, o al menos comprenderlo», considera la policía.

Además, todas ellas coinciden en que la diversidad en un equipo de trabajo «siempre suma». Así lo reseña Díez, quien considera esto como «una máxima aplicable a todo, no solo al ámbito tecnológico, para alcanzar el éxito». De Miguel apuesta por la «capacidad de organización y el entender los productos desde un punto de vista más humano como un potencial de las mujeres que, en equilibrio con los hombres, favorece el desarrollo de los trabajos en diversidad».

María Díez, una de las participantes en el coloquio.

«¿Existe el techo de cristal en La Rioja?», ha preguntado Garrido a las ponentes, a lo que Barrera ha asentido: «Existe porque no ves que haya mujeres directivas a las que seguir, no ves esas oportunidades y hasta que no las conoces estás en la incertidumbre. Por tanto, ese techo de cristal permanece y se acentúa la inseguridad». Díez, por su parte, ha aludido a la necesidad de un «cambio de paradigma que sea percibido por los directivos para que las mujeres vean que también pueden estar en esos puestos».

La conciliación, “cosa de pareja”

«Sin duda, el estereotipo de que la mujer se debe hacer cargo de la casa sigue muy arraigado». Con estas palabras Díez ha recalcado que «la baja natalidad que acentúa la tendencia demográfica no es cosa de mujeres, porque la familia es cosa de pareja, por tanto, de dos». Madre de dos niñas, De Miguel, sin embargo, ha afirmado que la maternidad no le ha afectado en su promoción ni en su trabajo: «Hay que normalizar la situación y para ello debe dejar de ser motivo de conversación».

Laura de Miguel, durante la jornada en la UNIR.

Barrera, que decidió no ser madre por motivos personales, ha tenido que lidiar con diversos comentarios al respecto. «Desde el ‘¿no te parece egoísta no tener hijos?’ hasta una cuestión que me hicieron después de una charla de cuatro horas donde me preguntaban por el número de hijos que tenía, en lugar de interesarse por mi trabajo que era el verdadero motivo por el que estaban ahí», relata. «Fallamos también en el nivel educativo, tanto en los colegios como en las familias, hay que fomentarlo desde cero».

“Sobreinformación” tecnológica

La educación tecnológica desde casa ha sido otros de los aspectos a los que se ha aludido durante la charla. «Los niños cogen un móvil y no saben cómo está configurado por dentro», ha apuntado De Miguel, mientras que Barrera achaca el problema al «escaso interés social por conocer el funcionamiento de las redes sociales e Internet, donde la información que se muestra es poco concreta, poco rigurosa y muy sesgada, ya que se consume lo que nos quieren mostrar».

Por su parte, Díez ha asegurado que no existe una intención por conocer qué hay detrás de estos servicios gratuitos: «Parece que ahora tiene que ser todo gratis y la gente desconoce que pagamos con nuestra propia información, que beneficia a otros. Se desconocen todas las consecuencias que ello puede conllevar y no hay mucha responsabilidad sobre los riesgos de la tecnología».

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