La Rioja

Dos árboles en recuerdo de dos grandes mujeres en Calahorra

En una época en la que la política está tan denostada, en la que el mantra de «todos los políticos son iguales» se escucha hasta en la sopa y en la que tenemos ejemplos de malos estadistas todos los días, a todas las horas, es más necesario que nunca que se dé importancia a actos como el que celebrado este sábado en Calahorra. Un pequeño pero muy sentido homenaje a dos mujeres que dedicaron los últimos días de su vida a trabajar por Calahorra desde la política. Dos mujeres que murieron demasiado pronto, a las que se llevó al cáncer antes de tiempo. Dos mujeres que no eran «iguales» y que dejaron un marcado recuerdo en todos los que vivieron cerca de ellas.

El parque del Cidacos, como no podía ser de otra forma, albergó un pequeño acto en homenaje a Marga Aldama y Eva Barco; como lo había decidido el pleno por unanimidad tras una petición de Izquierda Unida que se completó con una transaccional del PSOE . Dos políticas, de dos partidos diferentes que fueron ejemplo desde su postura siempre conciliadora para el resto de sus compañeros.

Eva era compañera, era amiga. Cuando supo de su enfermedad dejó la profesión y se pasó al otro lado, ‘al lado oscuro’ que decimos en broma siempre los periodistas. Quería hacer cosas por Calahorra desde donde más se notan los cambios, desde el equipo de Gobierno. Eligió el Partido Popular, aunque no fue el único partido que la ‘tocó’, y luego la concejalía de Casco Antiguo. Sabía que se podían hacer muchas cosas… pero no tuvo tiempo suficiente. Sonriente hasta el último día, dejó un hueco demasiado hondo en su cuadrilla de amigos, en su familia, en su pareja, en sus compañeros…  Por ella este sábado se plantó un árbol del amor.

Marga era la inquietud hecha persona. Nunca pudo entender cómo alguien no pudiese valorar lo suficiente su amado parque del Cidacos y ahí empezó su lucha social. No fue fácil. Ella era constante en sus protestas y a algunos políticos no les gustó. Llegaron hasta el juzgado cuando Marga decidió entrar en política de la mano del Partido Riojano. Hizo borrón y cuenta nueva. No guardó rencor a nadie y trabajó de manera incansable por su ciudad. Cada moción, cada debate, eran para ella únicos. En todos daba el máximo. Siempre cargada de carpetas que leer, de documentos que estudiar. Por ella se plantó ayer un castaño de indias, su árbol favorito.

A las doce de la mañana de este sábado, con la catedral de testigo impasible, más de medio centenar de personas se dieron cita para plantar los dos árboles. La madre de Eva, la hermana y el hijo de Marga y muchos amigos y representantes políticos, de todos los partidos, acudieron al emotivo gesto. Porque a las personas buenas se las recuerda siempre así, todos juntos, sin distinción de colores, pensando solo en los maravillosos ratos que pasamos junto a ellas.

Solo queda esperar que los dos árboles en recuerdo de Marga y Eva duren tanto como su recuerdo en nosotros.

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