Según recogen los escritos (incluiremos Wikipedia como fuente, al menos esta vez), San Silvestre fue proclamado obispo de Roma solo un año después de que los cristianos, gracias al Edicto de Milán, pudieran al fin reunirse libremente y predicar su credo. De su mandato destaca el Concilio de Nicea, que vino a ordenar los preceptos del cristianismo del momento. Y gustamos de pensar (hipótesis absolutamente libre y peregrina), que al clausurar el Concilio Silvestre I se enfundó sus sandalias deportivas y salió a quemar adoquines a la carrera.
Porque desde entonces, coincidiendo con su onomástica a los logroñeses les entran unas ganas locas de trotar por el centro de la ciudad. Bien por quemar los polvorones, bien por abrazar la vida sana, más de seis mil almas se han citado este martes en la capital riojana para participar en alguna de las tres modalidades de la carrera: la ‘Mini’, la ‘Popular’ y la ‘Cronometrada’.
Con el espíritu competitivo justo y necesario (no olvidemos que se trata de una prueba popular), los corredores han lucido sus mejores galas, entendiendo como tales las prendas fosforito aderezadas con algún motivo navideño. No hay mejor manera de cerrar el año: con buen ambiente, en buena forma y con buenas intenciones. ¡Feliz año a todos!
[aesop_gallery id=»148101″ revealfx=»off» overlay_revealfx=»off»]


