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La Peña Azagresa se enfrenta a varias sanciones por el ‘caos’ en La Planilla

Cuando un partido de las características del que se vivió este jueves en Calahorra llega a una ciudad, lo menos que se espera de la organización es previsión. Y ayer sí la hubo pero, vistas las consecuencias, no surtió el efecto deseado.

Dos reuniones entre la gestión de las instalaciones municipales, la Guardia Civil y la entidad que organizaba el evento, la Peña Azagresa, se programaron para estudiar las necesidades y las obligaciones que había que cumplir para garantizar la seguridad de las 3.500 personas que acudieron al campo a ver el partido entre el conjunto navarro y el Celta de Vigo en La Planilla.

Pero algunas de ellas no se cumplieron. Por eso es más que probable que el equipo navarro reciba una sanción por parte de Guardia Civil y quizás una denuncia de la gestora de las instalaciones por incumplir las medidas que se habían tomado antes del partido. «Es probable que también reciban otra denuncia por parte de la Federación Española por el tema de los cánticos hacia el Celta de Vigo», al que algunos aficionados dedicaron un «a Segunda, oe», nos advertían este viernes. Pero esa es otra cuestión.

¿Cuales fueron los principales problemas?

El primero fue la falta de efectivos en el personal de seguridad. Según las fuentes consultadas por este medio, si el aforo superaba las 2.500 personas era necesario que hubiese dieciocho personas dedicadas a la seguridad privada en el campo. Y no las hubo. Tampoco había encargados de puerta suficientes para agilizar la entrada del público.

Otro de los conflictos se produjo al no abrir las puertas con suficiente antelación. Es imposible pretender que entren más de 3.000 personas por una sola puerta, con los registros ordinarios incluidos, y que lo hagan en 45 minutos. Y es que las puertas se abrieron a eso de las seis y diez de la tarde, todo un despropósito. Además, el club no contaba con lectores digitales, por lo que entrada se ralentizó mucho más de lo habitual.

De hecho, hubo que abrir la puerta de acreditados para que pudiese acceder el público general y así desalojar la carretera de personas lo antes posible. Porque ese fue el principal problema de seguridad: que se invadió la carretera de Arnedo, lo que hizo que la Guardia Civil se viese en la obligación de cortar la misma para evitar alguna desgracia. Decenas de conductores se vieron ‘atrapados’ en la LR-134, sin poder acceder a Calahorra, y en la rotonda de Eroski se produjo la misma situación. Ante estos hechos, la Peña Azagresa podría recibir otra sanción, esta por parte del Gobierno de La Rioja.

La intrahistoria

Desde Gesport (la empresa responsable de las instalaciones deportivas), el consejo a la entidad navarra fue que dejase la organización del partido en manos del CD Calahorra, pues está más acostumbrado a gestionar este tipo de situaciones. Según el club calagurritano, se le trasladó un presupuesto de unos 5.500 euros y un ruego para que los socios del conjunto rojillo gozaran de descuentos al adquirir las localidades. La Peña Azagresa no accedió a su demanda y decidió encargarse de la seguridad del evento por sus propios medios. Aun así, según comentan desde Gesport, «el Calahorra ha colaborado en todo lo que se le ha pedido para facilitar la organización».

Según la información a la que ha tenido acceso NueveCuatroUno, en la mañana de este viernes se ha tramitado la denuncia de la Guardia Civil al club navarro, que se enfrenta a una sanción de entre 4.000 y 25.000 euros.

La guerra de cifras

Por otro lado está la guerra de cifras. Al no contar con lectores de entrada, es imposible saber a ciencia cierta cuál ha sido la entrada oficial del partido. Los socios más fieles a asistir a La Planilla calculan que este jueves había más de 4.000 personas en las instalaciones, mientras que la Peña Azagresa rebaja esa cifra hasta las 3.500.

¿Qué pasó con los cánticos?

En un momento determinado del duelo, la grada comenzó a cantar: «A Segunda…». De inmediato, los propios jugadores de la Peña Azagresa se volvieron para recriminar a su propia afición esas cantinelas. Un buen gesto de los jugadores navarros.

Las curiosidades

Entre las curiosidades del partido caben destacar la llegada de autoridades, más de las habituales: tres alcaldes, una consejera navarra, el vicepresidente de la Federación Española… Otra, el ‘follón’ con el banderín conmemorativo de la cita, que el capitán de la Peña Azagresa olvidó en los vestuarios.

También llamó la atención, para bien, el estado del terreno de juego a los jugadores del Celta. «Pensábamos que veníamos a un patatal», comentó alguno de ellos al finalizar el partido. Y por último, algunos se preguntaban si habría aficionados de Vigo en las gradas. Pues sí. Unos amigos que decidieron hacer al viaje la noche anterior: 1.500 kilómetros de ida y vuelta, saliendo a las cuatro de la madrugada para llegar a eso de las once a Calahorra. Eso es amor por el fútbol y lo demás, historias.

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