Logroño ha honrado este miércoles a su patrona: la virgen de la Esperanza. El alcalde Pablo Hermoso de Mendoza ha aprovechado la ocasión, durante una misa en la iglesia de Santiago, para pedir ayuda a la hora de hacer de la capital riojana «un lugar aún más abierto, tolerante, respetuoso y educado donde la caridad, la fraternidad, la esperanza y la hospitalidad sigan siendo nuestras señas de identidad».

Discurso de Pablo Hermoso de Mendoza
SPE SALVI facti sumus
Virgen de la Esperanza, Patrona de Logroño, Señora y Alcaldesa nuestra.
En nombre de todos los logroñeses y logroñesas, vengo a ti por primera vez como alcalde de la ciudad y te muestro mi respeto y mi cariño.
«Mira a la estrella, invoca a María», dice San Bernardo. Hoy, como cada 18 de diciembre, te invocamos en esta espera de la Navidad de Cristo, en este día de recuerdo. Sabemos que si nos proteges, nada tenemos que temer; y si seguimos tus pasos no nos perderemos en el camino.
Madre Virgen, hoy quiero mostrarte, en nombre de la ciudadanía logroñesa, el respeto y cariño a los sentimientos y a las tradiciones de nuestra ciudad. Un respeto que debe ser la premisa de cualquier relación, y cuya custodia también corresponde a los responsables públicos, obligados a ser ejemplo de servicio al prójimo.
Hoy vengo a hablarte de una ciudad que quiere crecer cuidando de los más frágiles y de los más necesitados, con el apoyo, el esfuerzo y la fraternidad de las personas que la habitan. Y quiero pedirte que nos ayudes a conseguirlo.
Virgen de la Esperanza hoy te pedimos:
Por todos los hombres y mujeres de bien que con su trabajo, esfuerzo y entrega hacen de Logroño cada día una ciudad mejor.
Por los abuelos y abuelas de Logroño que nos enseñan con su ejemplo diario qué significa la fraternidad, la caridad, el cuidado de la familia y la memoria que debemos preservar y trasladar, para que lleven a cabo una vida activa, digna y llena de alegría.
Por los niños y niñas de la ciudad aquí presentes, que representan a todos los escolares de Logroño. Son ellos, con intensidad, con la mirada transparente los que nos interpelan y nos demandan, cómo nos recordó el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si´ la necesidad permanente de cuidar de nuestra casa común, de nuestro planeta, para que sigan siendo curiosos, críticos, reflexivos y vivan llenos de esperanza en un futuro mejor.
Por la juventud que trabaja o estudia en la Formación Profesional, el Bachillerato o la Universidad para que encuentre en el conocimiento, en la sabiduría, la fuerza para vincularos al otro, para comprender que no hay mejor fin que dedicarse a los demás, porque lo que das, te lo das.
Por todas aquellas personas que tuvieron que dejar Logroño para buscar otras oportunidades de vida, para que, si así lo deciden, puedan volver a la que siempre será su ciudad y encuentren en ella esperanza de futuro.
Por aquellos que no tienen voz, ni fuerza para alzarla, que viven en Logroño y cuyo presente y futuro estamos obligados a cuidar.
Por nuestra ciudad, una ciudad europea, para que recuerde siempre de dónde venimos: la filosofía griega, el derecho romano, la ilustración y el camino de la razón, y como no, el espíritu cristiano y el camino de la fe que nos conforma y nos configura. Ayúdanos a hacer de ella un lugar aún más abierto, más tolerante, más respetuoso y educado, más cívico, un Logroño donde la caridad, la fraternidad, la esperanza y la hospitalidad sigan siendo nuestras señas de identidad. Una ciudad de concordia y conversación donde la palabra honesta sea siempre el centro de cualquier debate.
Señora y Alcaldesa nuestra.
Quiero acordarme también de la Cofradía de la Virgen de la Esperanza: hombres y mujeres que te cuidan con devoción, “Estrella del Mar”, y que desde el año 1612 hacen que tu presencia siga viva en nuestra ciudad. Hombres y mujeres, buenos, en el sentido machadiano de la palabra bueno; ayudando, cobijando, guiando. Hoy les agradezco, a todos los miembros de esta Cofradía, su trabajo y su devoción contigo y también con la ciudad que nos une.
Termino Virgen de la Esperanza con las palabras de San Bernardo.
“Salve Reina de misericordia, Señora del mundo, Reina del cielo, Virgen de las vírgenes, Sancta Sánctorum, luz de los ciegos, gloria de los justos, perdón de los pecadores, reparación de los desesperados, fortaleza de los lánguidos, salud del orbe, espejo de toda pureza. Haga tu piedad que el mundo conozca y experimente aquella gracia que tú hallaste ante el Señor, obteniendo con tus santos ruegos perdón para los pecadores, medicina para los enfermos, fortaleza para los pusilánimes, consuelo para los afligidos y auxilio para los que peligran».
Virgen de la Esperanza, siempre serás vida, dulzura y esperanza nuestra.


