La Rioja

El conejo y el corzo declaran «la guerra» a los cultivos de La Rioja Baja

Los agricultores denuncian que cazadores y Medio Ambiente se desentienden de los ataques de la fauna

«Los cazadores del coto dicen que la responsabilidad es de Medio Ambiente y, mientras, la Consejería apela a la Federación de Caza. Así, todos se echan la culpa y nosotros, los agricultores, seguimos sufriendo las consecuencias, porque el tema de los conejos se ha convertido ya en una guerra». Con estas palabras describe el agricultor queleño Roberto Miguel la situación que padecen los cultivos de la Rioja Baja, desde frutales hasta vid y olivos.

«No podemos dejar la seguridad de nuestros cultivos en manos de los cotos porque ellos ven la caza como un hobby y aunque los conejos sean una plaga no consideran que sea trabajo de ellos acabar con ella. Eso sí, entran a nuestras fincas cuando les apetece, aunque estén valladas», critica Miguel.

La normativa de caza tan solo permite actuar los sábados y domingos con hurones y escopetas, y el lunes con redes: «Pocos días para todo lo que hacen los animales, porque desde el martes hasta el sábado pueden destrozar una finca entera», manifiesta. Así que a Miguel no le queda otra que velar él mismo por sus cultivos, colocando protectores y vigilando.

Así, lo que defiende «con urgencia» este agricultor es la modificación actual de la Ley de Caza, vigente desde 1998, con el fin de que se permita cazar con más frecuencia, además de la «libertad administrativa para que los agricultores puedan actuar en sus cultivos frente al ataque masivo de conejos y corzos».

A pesar de que el Parlamento de La Rioja ha atendido este viernes la petición del sindicato agrario ARAG-ASAJA de cambiar dicha Ley, «su presidente, Igor Fonseca, aseguró que la tramitación es muy lenta, así que creemos que no se va a hacer nada, y mientras se me están comiendo los árboles», lamenta Miguel.

Efecto de la presencia de corzos en los cultivos.

«Nos ofrecen precios más bajos, Europa nos aplica la restricción de productos, nos someten a un mayor control administrativo, además de que tenemos que hacer frente a las lluvias con pedrisco, a las sequías y al ataque de la fauna silvestre. Y aún nos dicen luego que vivamos en el medio rural… ¡Que vivan ellos!».

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