Agricultura

Arranca una campaña para el aceite con similar producción, pero con un «mal año climático»

Arranca una campaña para el aceite con similar producción, pero con un «mal año climático»

El oro líquido producido por la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja, caracterizado por ser muy aromático además de ligeramente picante y amargo, goza de mantener una calidad muy similar año tras año. Aunque la producción tampoco se vea muy variada en esta nueva campaña respecto a la anterior, donde se recolectaron en torno a cuatro millones de kilos, el año climático sí ha sido diferente, y peor, que 2018.

Así lo explica Elvira Cantabrana, técnico la denominación, quien asegura que «el estrés hídrico acontecido en el momento exacto de la floración» ha afectado a la cosecha. La escasez de agua se ha dado en los momentos más necesarios, es decir, en la salida del invierno y en primavera, «cuando el olivo empieza a despertar». Además, ya en junio el tiempo tampoco acompañó con esas temperaturas excesivas.

No obstante, esas condiciones climáticas no han afectado por igual a los olivares de secano y a los de regadío, provocando así una «cosecha desigual». Esas diferencias se aprecian también en función de las zonas de plantación, donde La Rioja Baja y el centro de la región gozan de tener una mayor cantidad de superficie cultivada a diferencia de La Rioja Alta.

Por el contrario, el estado sanitario de la aceituna se prevé «muy bueno» gracias a la ausencia de plagas y enfermedades. Así mismo, el rendimiento graso que se espera obtener «igual es algo más elevado que el anterior, que no fue muy bueno porque rondó en torno al dieciocho por ciento y este año tal vez alcancen el diecinueve», asegura Cantabrana.

La DOPa Aceite de La Rioja engloba diferentes técnicas de recolección en función del tipo de cultivo olivero. Así, aunque proliferan los métodos más innovadores, como los abanicos o las cosechadoras, cuando se trata de plantaciones en seto o en extensivo, los procedimientos tradicionales como el ordeño o el avareo todavía perduran en aquellos cultivos antiguos.

Hace ya una semana que la campaña olivera se extiende por los diferentes trujales de la región, donde el Consejo Regulador cuenta con 1.700 hectáreas trabajadas por ochocientos olivicultores. El reconocimiento nacional e internacional está asegurado. Sin embargo, la situación arancelaria en Estados Unidos se vislumbra problemática.

«Aunque no exportamos mucho al país norteamericano, como sí sucede con el vino, no deja de ser un mercado muy interesante, por lo que ese 25 por ciento va a afectar negativamente a nuestros precios y ventas», manifiesta Cantabrana. Por su parte, la incertidumbre en Reino Unido generada por el ‘brexit’, «un mercado también sugerente», no llega a grandes niveles porque «de momento no hay nada seguro, no hay acuerdos, así que no se puede saber cómo va a repercutir a la situación económica», explica.

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