Salud

Los tabúes del cáncer de mama: aceptación, sexo y comunicación

Cada día se diagnostican en el mundo miles de tumores. Una situación que provoca un cambio radical en la vida del enfermo y de su familia. Todos conocemos lo que es el cáncer. Todos conocemos a alguien que lo ha pasado. Pero, pocas veces, se reflexiona sobre el cambio que puede suponer padecerlo.

Un diagnóstico de cáncer no solo va a significar un inmenso impacto emocional, sino que, también, va a conllevar dificultades de organización, de relación e incluso en el aspecto económico. Para todo ello, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) siempre está ahí, tanto para los enfermos como para los que les rodean.

Elena Eguizábal, presidenta de la asociación en La Rioja, explica que las tres principales misiones que tiene la AECC son «prevenir, acompañar e investigar». Para llevar a cabo todos estos cometidos, pone a disposición de cualquier persona, sea socia o no, diferentes servicios. Entre ellos, un grupo de trabajadoras sociales que «se encargan de estudiar los problemas añadidos que pueden tener las personas con cáncer, por ejemplo, las cuestiones económicas, en las que la asociación apoya mediante préstamos materiales o ayudas en metálico para pacientes con dificultades con el paro o sus ingresos».

Además, los talleres ocupacionales «sirven para que las que llegan a nuestra sede se entretengan y hagan cosas bonitas a través de actividades como almazuelas, pintura o ganchillo, donde ponen en práctica su creatividad y charlan entre ellas sobre la situación que están viviendo o sobre la que ya han superado, mostrando sus inquietudes, miedos y alegrías», señala Eguizábal.

La psicología antes durante y después de la enfermedad

Belinda Sampedro es la psicóloga responsable del departamento de prevención de la AECC en La Rioja y lleva a cabo todo lo relacionado con las campañas de prevención, atención a pacientes y familiares, charlas escolares y terapias grupales entre otros asuntos.

Sampedro advierte que «emocionalmente hay que ponerse muchas veces en el lugar del que padece la enfermedad, en su propia piel y situación». El cáncer de mama y el resto de dolencias de la misma índole suelen contemplar tres etapas claras. La primera se da tras el impacto de conocer el diagnóstico. En ese momento surgen dudas como «¿cuál es el pronóstico de este cáncer?, ¿cómo me va a cambiar? ¿realmente se puede salir de esto?».

Durante la enfermedad, la preocupación y los miedos se tornan hacia los tratamientos, sobre todo en cómo afrontar los efectos secundarios que van a provocar. Y una vez superada la afección, los supervivientes tienen miedo a que vuelva a aparecer, preocupación por lo que pueda ocurrir en el entorno laboral, dudas sobre cómo regresar a las rutinas de antes y el temor al aislamiento y a la soledad.

Lo importante y fundamental en todos estos procesos es, según afirma la doctora Sampedro, «apoyar al paciente al cien por cien. Que no se sientan solos, que compartan sus emociones, que sepan que están siendo escuchados. Y si no se sabe qué decir, un simple abrazo o un ‘aquí estoy para lo que necesites’ son suficiente».

Cómo hablar de cáncer con los niños

Belinda Sampedro lo tiene muy claro, «cuanto antes se normalice, mejor es la aceptación y el afrontamiento durante y después de la enfermedad. Cuanto más tardemos en asumir lo que está pasando más costará hablarlo de cara al exterior». Por ello, los psicólogos recomiendan educar sobre estos temas desde pequeños. «Los niños también tienen emociones, solo tenemos que hablarles en un tono acorde a su edad, pero sin tratar de ocultar las cosas. Así como a los adultos nos gusta que nos digan la verdad, aunque duela, a los niños también, entre otras cosas, porque nos tienen como referente».

Según los expertos, si la enfermedad se vive con angustia y ansiedad y se transmite como algo malo, los niños lo van a vivir de la misma forma y, cuando sean mayores, lo van a tratar de igual manera. «No tenemos ningún manual con preguntas y respuestas concretas. Si preparas lo que vas a decir en muchos casos estarás perdido, ya que si el niño te sale con otra pregunta, que es lo más frecuente, no vas a saber cómo actuar». La naturalidad es la clave de todo».

El cáncer de mama y el sexo

Muchas de las mujeres que sufren este tumor llevan a cuestas el tema del sexo. «Cuando pasan por este tipo de enfermedades hay muchos cambios en el aspecto sexual, pero todo está en la psique, no es una cuestión física».

Sampedro recomienda tratar el tema con sencillez, expresando a la pareja los sentimientos de manera sincera. «Muchas veces pensamos más en la otra persona y en lo que sentirá, pero en realidad lo que estamos haciendo es proyectar nuestros propios miedos». No cabe duda de que una de los signos que fundamentan la identidad femenina es el pecho y, cuando se pasa por este trance, «pensamos que ya, sin pecho o con una cicatriz en él no vamos a gustar a nuestra pareja. Eso no es así, una mujer tiene mucho más que dos pechos».

En estos casos, la autoestima y la comunicación son primordiales. Además, la psicóloga recomienda «facilitar las relaciones con ellas mismas también. Igual que se hacen las exploraciones mamarias como medio de prevención, hay que volver a reconocerse de nuevo, buscar qué cambios he sufrido y reencontrar los sentimientos sexuales y las sensaciones que tengo cuando me toco en otras zonas del cuerpo».

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