La Rioja

Logroño llora la pérdida de su payaso más musical

El silencio ha invadido las calles de Logroño. Melodías míticas y conocidas por todos resonaban en las zonas centro de la ciudad a través de un pequeño piano que Rafael llevaba tocando desde hace años con mucho mimo y cariño. Un músico entrañable que con su nariz de payaso animaba el paseo de los ciudadanos.

‘Sombra Azul’, se hacía llamar, y todo porque le encantaba la noche y su color favorito era el azul. Se definía como un «cantautor pop-rockero-baladista» y su lugar favorito era la calle porque en ella decía sentirse totalmente libre.

Ya no se volverán a escuchar las particulares versiones de ABBA, los Beatles, Álex Ubago o incluso piezas más clásicas como el ‘Concierto de Aranjuez’. Ya no volverán los niños a pararse y contemplar a un payaso diferente que hacía de la música callejera su medio de vida. ‘Rafita’ ya no está.

Rafael González o ‘Rafita’, como le conocían los suyos, ha sabido vivir desde su juventud con una enfermedad mental que no le ha incapacitado para llevar a cabo una vida normal, gracias a un tratamiento debidamente controlado y gracias, sobre todo, a la música, con la que empezó desde que era joven tocando en el metro de Madrid, donde vivió con su madre una pequeña temporada.

Lo suyo era la música, lo tenía muy claro, así que no dudó en entregar su vida a ello. En Logroño encontró su rutina perfecta, la que le hacía feliz a él y a quienes disfrutaban de su arte a su paso. Solo necesitaba su piano, su nariz de payaso y su sonrisa. Lo que ganaba en la calle lo dedicaba a sus pequeños caprichos.

Tuvo una vida totalmente normal. Sin lujos, pero ganando lo suficiente para ser feliz. Todo cambió cuando su madre falleció. El músico estaba muy unido a ella y su pérdida supuso un gran mazazo. Pero esto no pudo con el payaso pianista. ‘Rafita’ siguió adelante y volvió a sacar su piano a la calle para continuar con su rutina.

Logroño ha conocido su pérdida y no se ha quedado de brazos cruzados. Desde que su hermana Begoña le hiciera un pequeño homenaje en las redes sociales, cientos de logroñeses han querido sumarse a su dolor y le han regalado miles de palabras donde el cariño y el recuerdo de Rafita estaba presente.

«Allá donde esté seguro que sigue haciendo música»; «Notaremos su falta en los portales de Gran Vía y algún que otro rincón más»; «Era un buen hombre y una persona excelente»; «Que donde quiera que esté continúe haciendo la vida más agradable con su música»; «Se le echa mucho de menos en el Parque Gallarza».

El fotógrafo Carlos Giménez ha homenajeado también a Rafael con dos imágenes que reflejan perfectamente quién era: «Sirva como homenaje y respeto por Rafa, un hombre bueno y cordial que aunque la vida no le sonrío él si sonreía a la vida, a los transeúntes, a los niños que con su nariz de ‘payaso’ trataba de dar un poco de alegría y sonrisa a los que pasaban por esas esquinas y rincones que él frecuentaba, tratando siempre de no molestar. Un hombre bueno que disfrutaba aunque no tuviera el premio que solicitaba que tan solo eran unas pocas monedas. D.E.P. allá donde estés».

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