La Rioja

«Un error común es confundir enfermedad mental con discapacidad intelectual»

El Día Mundial de la Salud Mental se celebra este jueves. Una iniciativa en la que más de cien países se unen para mostrar a la sociedad la labor que numerosas asociaciones realizan, visibilizando la situación de las las personas con problemas de salud mental y de sus familias, además de reivindicar públicamente los derechos de este colectivo.

En La Rioja, el único movimiento asociativo integrado por personas con enfermedad mental y sus familias es la Asociación de Salud Mental, colectivo creado en 1982 y que actualmente cuenta con 1.020 personas asociadas. Un movimiento que trabaja por erradicar la estigmatización de esta enfermedad tratando a los propios afectados y a todos los que les rodean a través de acciones como la rehabilitación psicosocial o laboral, la inclusión social, fisioterapia, o programas educativos, entre otras.

Pero, ¿qué es realmente una enfermedad mental? Cuando se habla de estos problemas, explica Mariví Ercilla, directora de la asociación, «nos referimos a la incapacidad social que afecta a una de cada cuatro personas y que en 2030 va a ser la primera causa de discapacidad en el mundo».

Ercilla señala que la problemática mental va desde «trastornos mentales menos graves pero no por eso menos incapacitantes, como trastornos de ansiedad generalizada o depresiones hasta trastornos mentales severos o graves de curso crónico que afectan al tres por ciento de la población: esquizofrenia, trastornos bipolares, de personalidad, paranoicos, depresiones graves recurrentes…».

El error más común de la población es confundir enfermedad mental con discapacidad intelectual. «No tiene nada que ver una cosa con otra. Son totalmente opuestas. Una persona no nace con un problema de salud mental, podemos desarrollarla por varias causas psicosociales a lo largo de nuestra vida y no repercute al nivel intelectual. Nos puede ocurrir a cualquiera, en cualquier momento de nuestra vida», destaca Mariví.

De hecho, «entre el 65% y 95% de personas que se suicidan son enfermos de salud mental que no quieren que se les identifique por el miedo a la etiqueta», exclama Ercilla.

Enfermedad mental y sociedad

Es una de las afecciones más recurrentes entre la población, pero sigue siendo, para muchos, un tema tabú. Desde la asociación tienen muy claro que uno de los objetivos más importantes en este sentido es «hacer ver a la sociedad que hay mucho mito y mucha etiqueta que impide a los propios enfermos reconocer su situación y pedir ayuda».

El estigma persigue a esta enfermedad. Hay muchas leyendas y, sobre todo, desinformación. Desde la asociación denuncian que «la sociedad tiene que tomar conciencia por su propio egoísmo, porque todos podemos ser víctima de ello o puede ocurrirle a alguien de nuestro entorno».

Ercilla indica que «es necesario luchar contra esta lacra que impide a muchas personas reconocer su problema, ponerle tratamiento, saliendo del armario y haciendo visible una problemática escondida e ignorada que muchos tachan de locura».

Enfermedad mental y familia

Las enfermedades de salud mental no solo las sufren quienes las padecen, sino todos los que conviven a su alrededor, lo que termina afectando a la calidad del núcleo familiar. Hoy en día, el 85 por ciento de personas con alguno de estos problemas conviven con miembros de su familia, siendo estos el pilar fundamental que llevan a cabo acciones de apoyo, soporte o supervisión de tratamientos.

Por ello, desde la Asociación de Salud Mental de La Rioja, «queremos hacernos cargo también de la situación de los familiares, formándoles e informándoles sobre las herramientas con las que cuentan y ayudándoles también desde el punto de vista psicológico».

Situación de la salud mental en La Rioja

Hoy en día este movimiento asociativo trabaja bajo el amparo del tercer Plan Estratégico de Salud Mental 2016-2020. Una apuesta que poco a poco va aportando medios pero que todavía «no es suficiente y queda mucho por hacer». Mariví Ercilla cuenta que «aún hay carencias en cuanto a recursos humanos en unidades infantiles y juveniles, a equipos de tratamiento asertivo comunitario y, por encima de todo, recursos residenciales.

«Hay personas con problemas más crónicos que se han quedado sin soporte familiar o, la gente que lo cuida ya es mayor, por lo que existe carencias en el área residencial y de alojamiento». En la actualidad, en La Rioja no hay ningún dispositivo de alojamiento, o pisos tutelados o pensiones concertadas que cuiden de estas personas, algo que va a cambiar «gracias al apoyo del Gobierno riojano y a las obras de construcción de una casa hogar que hemos comenzado».

En definitiva, un problema que nos parece ajeno pero que está muy relacionado «con el ritmo de vida que llevamos, la pérdida de los valores o la falta de orden en nuestras prioridades. Tenemos que pararnos, pensar y poner los pies en la tierra».

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