El Rioja

Una vendimia entre la tradición y la modernidad: «Esto no son matemáticas»

El Grupo Faustino cuenta con casi 2.000 hectáreas de viñedo de las que setecientas se encuentran en Rioja, controlando así más del cincuenta por ciento de la uva que entra en sus bodegas. Lo más significativo, explica Ricardo Goñi, director de viticultura de la compañía, es que «tenemos mucho viñedo propio repartido en cuatro zonas que aportan las características y virtudes fundamentales de cada una».

Dentro de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja cuentan con viñedos en Alfaro, Mendavia, Oyón y Laguardia, copando así un amplio abanico de la región y aprovechando las particularidades de cada zona: «Con el cambio climático ha subido un poco la temperatura y en la zona de La Rioja Baja la uva coge el grado de alcohol enseguida, aunque se queda un poco más desequilibrado que en la zona más media o alta. Por eso, los vinos de Oyón o Laguardia nos vienen mejor para nuestros vinos de reserva».

Uno de los productos más destacados del Grupo Faustino son sus conocidos ‘Viñedos Históricos’. «Son fundamentales en la bodega porque nos indican el potencial de la uva de cada parcela en cuanto a calidad de la misma y a qué tipo de vino podría destinarse», declara Goñi.

Cada año es preciso contrastar esa calidad: «Esto no son matemáticas, no es una ciencia exacta. A veces, uvas que en principio no tienen tanto potencial, nos sorprenden algunos años y dan mayor calidad de lo esperado. También pasa al contrario». Para ello, en Faustino realizan un exhaustivo trabajo de documentación de históricos. «Nos facilita el trabajo de la vendimia manual, a través de la que conseguimos nuestros vinos más top», reconoce el director de viticultura del grupo.

Naturaleza y tecnología

En los últimos años, Grupo Faustino ha ido incorporando nuevas técnicas respetuosas con el medio ambiente que hacen que los viñedos sean cada vez más «sostenibles» y «convivan con el entorno que les rodea». Goñi cuenta que, antiguamente, «se compraban viñas más o menos juntas, se tiraban las tapias, los bordes o ribazos, y se hacía un viñedo único». Ahora tienen claro que, «aunque sea más costoso», se intenta que los viñedos convivan con el monte, el medio, la flora y la fauna de la zona. «Además, aportan beneficios a la uva».

«Esto no va reñido con los avances tecnológicos. Buscamos tecnológicamente cosas que nos puedan impulsar a llevar mejor el trabajo. Un ejemplo de ello es la estación meteorológica que se instala en cada viñedo con un programa que indica al minuto la temperatura, la dendrometría (estudio de las dimensiones del tronco, muy importante a la hora de seguir los procesos de crecimiento y maduración) y la humedad del suelo en cada una de las zonas. Unos datos que ayudan a la hora de manejar el viñedo en cuanto a riegos, tratamientos, o maduración», aclara Goñi del tirón.

La bodega también cuenta con un programa de vuelos aéreos de satélite que «nos hace una foto de la viña y la descompone por colores. Dependiendo del color nos mide el índice de masa vegetativa que tiene cada zona y eso agrupa la homogeneidad o heterogeneidad de cada lugar, buscando el equilibrio entre la vegetación y la cantidad en uva».

Grupo Faustino comenzó su vendimia en Rioja el pasado 28 de agosto con su chardonnay de Alfaro. La cosecha pasada recogieron más de cinco millones de kilos de uva en la DOCa. «La producción de este año va a ser, por lo menos, un treinta por ciento menor, ya que los racimos son más pequeños y los granos están más sueltos», confiesa Goñi, quien ya vislumbra el final de la campaña para el día del Pilar. Más de 130 países esperan su vino.

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