Por el recinto ferial pasan durante estos días miles de personas que, teniendo la edad que tengan, llegan para pasar un buen rato en compañía de los suyos. Hasta el momento, los feriantes han abierto sus casetas durante tres días. «El viernes estábamos con muchas ganas pero tuvimos que cerrar por el mal tiempo que hizo», explica Fernando San Pedro, presidente de la Asociación de Feriantes de La Rioja.
Durante estas fiestas de San Mateo la feria va a permanecer abierta hasta el próximo lunes (30 de septiembre), cuando se celebra el Día Popular, más conocido por todos como el Día del Niño. «Todo depende del tiempo que nos haga, pero esperamos vivir unos buenos sanmateos».
Lo cierto es que el recinto ferial se encuentra algo a desmano. «El suelo, como terreno, es muy bueno pero estamos lejos de la capital», cuenta San Pedro, quien señala que «siempre estamos en conversaciones con el Ayuntamiento por este tema. En su día se propuso poner la feria donde los bomberos, en el aparcamiento grande de Murrieta, pero eso es hablar por hablar».
En los últimos años llegan a Logroño unos ochenta establecimientos, entre tómbolas, aparatos y bares. Pero, como en todo, algunos siempre llenan sus espacios de gente que, fiesta tras fiesta, le cogen gusto y repiten.
Tómbola ‘Los Jamones’
Es el caso de la mítica tómbola ‘Los Jamones’, esa que dice: «¡Y le toca otro jamón, choricito y salchichón! Más de uno ha puesto melodía mientras iba leyendo, seguro. Es uno de esos lugares que, vayas a a hora que vayas, está lleno de gente que, casi siempre, se marchan a casa con la cena en una bolsa.

Los Camellos
Otra de las tómbolas legendarias es el ‘Gran Derby Camel’. ¿Quién no ha cantado alguna vez ¡el ocho campeón de la competición! o ¡avanti tutti, a tutti jorobi!». Además es una musiquilla que no se va de la cabeza. Este establecimiento familiar lleva más de 32 años acudiendo a Logroño tanto en San Mateo como en San Bernabé.
¿Su secreto? «Dar todo lo mejor de ti cada día», asegura Lara Ortega, dueña de la tómbola. «Nosotros trabajamos con clientela que cuando acuden a tu atracción viene con su mejor actitud porque quieren divertirse. Entonces te contagian su alegría y eso es de agradecer, porque si tú tienes un día de bajón ellos son los que tiran de ti».

Tómbola Antojitos
Local que va por su tercera generación, trabaja en el mundo del entretenimiento en ferias dede hace treinta años y, su objetivo principal es «hacer de las fiestas un día inolvidable», señala Agosti Ortega, propietario del negocio.
Lo que caracteriza a esta atracción es, sobre todo, el trato directo con el público. «Les hacemos interactuar con la tómbola, hablar por el micrófono y subirse a nuestra tarima». Y es que, una vez te metes en el mundo Antojitos, no puedes dejar de cantar: «¡Y ¿dónde te ha tocado? En la tómbola Antojitos. Ya está la rueda girando y los corazones palpitando». Los asiduos habrán vuelto a cantar mientras leían.
Otra particularidad de esta tómbola es la calidad de sus premios. Televisores de última generación, consolas, motos e incluso coches. «Hemos llegado a sortear un Seat León, que tocó en Valladolid y varias motos scooter».

Todos ellos, junto con el resto de feriantes, forman un pueblo pequeño, «una gran familia donde todos nos conocemos desde hace muchísimos años y donde nos ayudamos sin dudarlo entre nosotros», describe Fernando San Pedro.


