La Rioja

El lamento de un policía local: «Vuestros perros nos importan una mierda»

Durante este verano, Logroño se ha visto envuelto en numerosos casos de envenenamiento de perros en los jardines de la ciudad, llegando incluso a la muerte de varias mascotas. «Vuestros perros nos importan una mierda». Así ha comenzado el duro mensaje que Eduardo Justa, policía local de Logroño, ha publicado en sus redes sociales.

El agente denuncia que no han dado con personas responsables. «No se ha investigado como es debido», ha comentado desde su frustración: «El peligro es real y, por mucho que se haya intensificado, en teoría, la vigilancia en parques y jardines, faltan políticos con formación, sentido común y agallas que tomen la iniciativa cuando los funcionarios no funcionan».

Eduardo Justa no puede más y rompe su silencio. «No sé cómo empezar sin que se me caiga la cara de vergüenza por ser parte del colectivo de policía y del Ayuntamiento de Logroño» dice, indicando que una de las funciones primordiales de la Policía es investigar: «No hacerlo es un delito e, incomprensiblemente, algunos compañeros no lo hacen».

Todo comenzó cuando el responsable de un local le comentó a este agente que la brigada de investigación, después de tres semanas, no había pasado por su negocio para extraer del disco duro la grabación de la cámara de seguridad donde se reconocía a un «sujeto sospechoso de echar veneno y de la muerte de un perro». El dueño del local le explicó a Justa que el sistema había seguido grabando y, por tanto, se habían destruido esas imágenes.

«Me quedo atónito sólo con pensar cómo presuntamente vulneramos el artículo 408 del Código Penal sobre la omisión de perseguir delitos y no pasa nada cuando se trata de animales, ni siquiera de ‘nuestros’ animales domésticos», añade.

Pero esta situación sólo fue el desencadenante de una coyuntura que ha colmado el vaso de su paciencia. El agente relata que durante una patrulla nocturna les requirieron a las 23 horas en la calle Cigüeña porque habían esparcido trozos de salchichas con tornillería letal: «Recogimos todas la pruebas y testimonios posibles. Nos enteramos que durante el día había estado ocurriendo lo mismo, y que, incluso, se había publicado en prensa sin que ningún vecino alertara a la Policía. ¿Para qué voy a llamarles?, nos dijo un vecino, y visto lo visto tiene razón».

El policía local sigue relatando que ya por la mañana, cuando todavía no se habían llevado las salchichas a la comisaría de la Policía Nacional, poniendo en tela de juicio si «se hizo lo que se proponía en el informe», ya saltaba en varios medios de comunicación digitales la información. Se hacían públicos una serie de datos que debían ser confidenciales, critica el agente, «así que el jefe de turno de esa mañana envió, por primera vez en estas semanas, a una patrulla de paisano vigilando la zona».

Pero ahí no queda la cosa. Eduardo Justa quiere denunciar «la falsedad e inventiva de algunos medios» que publicaron que «la Policía Nacional investiga nuevos intentos de matar a perros en Logroño con salchichas…». Pues no, a esas horas el asunto no había llegado ni a las dependencias de los compañeros del 091″.

«Y para más saña en la gestión municipal», continúa el agente, «el único policía de servicio ese sábado por la mañana de la Unidad Medioambiental (o de lo que queda de ella) no patrulla, sino que presta servicio de ‘Seguridad’ de la Comisaría de Policía Local en la calle Rúa Vieja. Y lo mismo ocurre con otro policía de la misma (y reducida) Unidad el domingo por la tarde, que, en plena oleada de delitos en grado de tentativa de maltrato animal, es destinado a custodiar las dependencias policiales. ¡Ole!».

Para finalizar, Justa hace un resumen y cuenta que en Logroño hay 150.000 habitantes y 16.000 perros, entre un veinticinco o treinta por ciento de personas que conviven en su familia con uno, «pero a nuestros responsables políticos les importamos un carajo. Trabajamos de pena, sin ganas, ni formación, ni protocolos, ni eficacia».

Además, ha querido dar las gracias «a los policías curritos que le ponen interés». «No importa que se trate de animales, de personas o de cosas para el policía que se preocupa por hacer bien su trabajo. Los nuevos políticos merecen un margen de confianza y tiempo de adaptación, siempre y cuando se vea interés en ellos. De momento, ante esta crisis no están demostrando nada. Ya hemos salido en algún medio digital nacional. De seguir así, nuestra incompetencia nos llevará pronto a las cadenas de televisión de todo el país, a costa, por desgracia, del miedo, la inseguridad y de algunas muertes más de seres con los que convivimos», concluye.

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