La Rioja

La tormenta de granizo se apiada de las viñas: el agua minimiza los daños

Con la vendimia a la vuelta de la esquina, los viticultores riojanos llevan semanas presumiendo del excelente estado sanitario de la uva, que augura una cosecha algo menos voluminosa que en años anteriores, pero con una calidad notablemente superior.

Este lunes, en cambio, el corazón se les encogía a aquellos que trabajan cultivos en el entorno de la comarca de Nájera. La irrupción de la ‘DANA’ (una ‘gota fría’ de toda la vida) con sus rachones de viento y abundantes agua y granizo dejaban imágenes preocupantes en los viñedos que esta semana, ya pasada la tormenta, toca valorar.

La tormenta recorrió el curso del Najerilla hasta el Ebro, afectando a los cultivos en los términos municipales de Baños de Río Tobía, Matute, las dos Arenzanas, Tricio, Huércanos, Manjarrés y Ventosa; con otros términos como Fuenmayor, Navarrete, Entrena y Lardero posiblemente afectados. Fue una descarga intensa pero que, a toro pasado, parece haber sido clemente con el viñedo.

Siempre teniendo en cuenta que hay que esperar al menos 48 horas para comprobar con certeza cómo se repone la planta de los posibles daños sufridos, todo parece indicar que el agua fue el gran aliado en las tormentas de este lunes, ya que ayudó a amortiguar el impacto del pedrisco sobre la uva.

«Afortunadamente parece que cayó tanta agua que no ha sido tanto como se temía en un primer momento», señalan desde el sindicato agrario UAGR, indicando que «ahora lo más importante es que no llueva más y el cierzo sople para poder tratar los cultivos cuanto antes».

Similares impresiones trasladan desde ARAG-ASAJA: «Lo aparatoso del viento y del agua aparentaba en un principio más agresividad de la que luego se aprecia sobre el terreno». Eso sí, en función de la parcela, porque «hubo mucha desigualdad entre parajes del mismo término municipal».

La jornada de este martes tiene un denominador común en las localidades afectados por la ‘DANA’, el de agricultores recorriendo las parcelas para hacer balance de los daños sufridos por sus cultivos para dar parte al seguro. Y todo, mirando al cielo para que las condiciones posibiliten comenzar cuanto antes a tratar los viñedos.

No ha sido el vitivinícola, en cambio, el único sector preocupado por las fuertes precipitaciones. La campaña de la pera está generalizada en el valle del Iregua y La Rioja Baja, aunque las incidencias por este episodio meteorológico han sido poco reseñables esta vez.

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