Cultura y Sociedad

Voces del Ebro: jotas de la tierra en los tiempos del ‘tra-trá’

En tiempos en los que el trap y el reguetón se adueñan de las fiestas y eventos en ciudades y pueblos, Haro vuelve a apostar por el género musical de nuestras raíces, celebrando así por decimosexta edición su festival de jotas ‘Ciudad de Haro’, este domingo en la Plaza de la Paz.

La organización de este evento, desde su fundación, corre al cargo del grupo de jotas Voces del Ebro, compuesto por diez miembros – seis mujeres  y cuatro hombres- con un objetivo claro: «Dar a conocer los cantos propios de nuestra tierra y Navarra», como ha explicado Juanjo Fernández -voz, panderetero y percusionista del conjunto-.  Como organizadores, Voces del Ebro no solo cantarán sino que además se encargarán de llevar a Haro «voces noveles y profesionales, desde los trece años hasta los sesenta».

Potentes voces se escucharán a partir de las nueve de la noche, provenientes no solo de La Rioja, sino también de Navarra y Aragón, entre las que destacan las de Blanca Fernández (natal de Murillo del Río Leza), Javier Espinosa o Sonia Reinaldo. «Estamos muy contentos, en esta edición hay mucho nivel», dice orgulloso el que lleva más de treinta años entonando.

Sus repertorio incluye, como indica el jotero, pasacalles y pasodobles de La Rioja, cantando «al Ebro y a todos los elementos populares de nuestra comunidad y de la vecina Navarra», alternando melodías tan populares como ‘Riojano de pura cepa’ con composiciones propias. «He compuesto ‘Mejor Vino Tinto’, una jota que cantan riojanos y navarricos desde Navarra a Aragón en todas las escuelas».

Si bien la música urbana parece comerse el terreno a los cánticos populares, sobre en todo entre la juventud, el conjunto Voces del Ebro incluye varios jóvenes. «El miembro más joven tiene 22 años y el mayor, 58», explica Fernández. «Apoyamos a las escuelas, donde van compañeras como Natalia, profesora de la Escuela de Jotas de Caparroso, y vamos incluyendo, así, vocecillas».

Asimismo, el jotero ha querido destacar la participación de voces jóvenes en el Festival de Haro. «En estos festivales vienen a cantar, echan sus jotas sin que sea un concurso ni nada por el estilo: vienen, cantan y lo hacen lo mejor posible», explica. «Además, entre el público también se ve gente joven y mayor, sí es verdad que en otros lugares la mayoría del público son mayores».

Además de la barrera de la edad, la jota se encuentra con el reto de, al ser un género tan arraigado en nuestra cultura popular, traspasar fronteras y proyectarse internacionalmente. Precisamente, Voces del Ebro ha incluido en sus giras destinos fuera de España y la experiencia, según cuenta Fernández, no pudo ser más positiva. «En Francia la acogida fue fenomenal, cantamos en Mauleón en un castillo», rememora. «En Sicilia estuvimos en dos festivales y, como nos veían de blanco y rojo, nos asociaron con San Fermín  y había algún detractor del toreo, pero bueno, se portaron muy bien con nosotros».

Después de mostrar su potencial en Vitoria el pasado jueves y en Aranda de Duero el viernes, llegarán a Haro para mostrar lo mejor que saben hacer: abrirse hueco entre tanto ‘tra-trá’ a base de potentes voces, castañuelas, bandurrias y dulzainas.

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