La Rioja

El compostaje doméstico, un recurso contra el cambio climático

El reciclaje de materia orgánica en los hogares para su compost, un ‘debe’ en La Rioja

Hay dos maneras de mirar al mundo y ver lo que ocurre. Una es decir “no me lo creo”, como así lo manifiesta el mandatario estadounidense Donald Trump ante el informe del cambio climático. Y otra es pensar que la humanidad necesita remedios urgentes frente al calentamiento global. El último estudio de Open Data Climático desvela “años más cálidos, veranos más largos y mayor frecuencia de noches tropicales”. El Valle del Ebro, una de las zonas más afectadas. De ahí que en Logroño-Angocillo se registraran el pasado mes de junio 42,2 ºC de temperatura, la máxima desde 1948 y 2001.

Gráfico: Inventario Nacional de Emisiones a la Atmósfera (Ministerio para la Transición Ecológica)

A estas alturas (no del cuento, sino de los datos), cualquier iniciativa suma. Incluso, «desde la aparente insignificancia”, expresa el alcalde de Camprovín, Arturo Isidro M. Villar Villar, tras poner en marcha hace casi dos años un proyecto piloto de compostaje doméstico. Uno de los objetivos, cuenta Arturo Villar, era «contribuir a la reducción de las emisiones de CO2 (dióxido de carbono)», evitando transportar la materia orgánica al Ecoparque, principal gestor de residuos urbanos en La Rioja.

Operarios partícipes del proyecto piloto en Camprovín (2017), en el momento de montar la compostera de madera y rellenarla de estructurante y mezclas de materias orgánicas.

«35 familias, viviendas, participaron en el proyecto (un 75 % aproximadamente)», detalla el primer edil de este pueblo de La Rioja Alta, a diez kilómetros de Nájera y con tan solo 148 habitantes. La recogida se realizaba ‘puerta a puerta’ para luego compostar, es decir, convertir el residuo orgánico en ‘fertilidad’ y «probar, analizar el modelo y ‘exportarlo’», resalta Arturo Villar sobre la idea final.

«Volveremos a pedir apoyos para la creación de un segundo proyecto», incide el alcalde de Camprovín, quien reconoce «la implicación activa y decidida de todos los poderes públicos». A excepción de algunas experiencias consolidadas –como en el País Vasco, Navarra, Madrid, Cataluña o Andalucía–, el compostaje doméstico y comunitario en España resulta ‘anecdótico’, según plasma un análisis de Composta en Red, la coordinadora de Entidades Locales españolas de ‘compost’.

Compostaje doméstico en La Rioja: escaso y de ensayo

En el caso de La Rioja, y desde su Plan Director de Residuos, las iniciativas se quedan en meras pruebas, más en zonas rurales que urbanas. Entre 2011 y 2013, se registran siete pruebas en poblaciones riojanas. Al igual que la de Camprovín, todas de corta duración. Así, «el ciclo de producción de compost -critica Villar-, se paraliza».

Mientras, en Logroño, un ensayo de compostaje urbano fracasó en 2017. Motivos: según el Ayuntamiento capitalino, falta de compromiso y participación ciudadana. Según la asociación Amigos de la Tierra, por mala gestión educativa, «sin efectuar ninguna campaña ambiental en la zona».

En este sentido, el alcalde de Camprovín indica que «explicar y convencer a las familias» es una de las tareas más difíciles. Sin embargo, cuenta Villar, la valoración de aquella experiencia la considera «positiva» en cuanto a participación. También desafiante, por los retos a plantear: evitar el calentamiento climático, además del abandono de los pueblos pequeños en España.

Compostar, una solución ambiental frente al exceso de residuos

En España, la mayor parte de la basura doméstica va a parar a los vertederos. Solo el 1,13 % se recicló o recuperó en el 2016, según el Instituto Nacional de Estadística (INE); localizando, además, 61 vertederos ilegales por sentencia del Tribunal Europeo de Justicia en el 2017.

Residuos domésticos reciclados y vertidos en España durante 2016 (en toneladas)

Datos gráficos: INE (Tratamiento de residuos. Resultados nacionales)

Aún con las medidas sanitarias de control, los vertederos producen gases, fruto de la descomposición anaerobia de los materiales orgánicos. El metano (CH4) es uno de ellos, resultando 21 veces más contaminante que el CO2 y contribuyendo al calentamiento global en un 20%. Como solución, la FAO propone, además de reducir el despilfarro alimenticio, elaborar compostaje doméstico. «Pueden desviar potencialmente hasta 150 kg de residuos de alimentos por hogar al año», detalla la organización en un informe.

Desde la empresa Agrovidar, en Logroño, se comparte esta opción. Uno de sus fundadores, Gonzalo Villalba Eguren, ve con buenos ojos el ’compost’, máxime en la agricultura. «Si cambiase la legislación y, por ejemplo, se pudiera hacer un reciclaje de residuos orgánicos, tendría un gran beneficio desde el punto de vista medioambiental». Porque, señala este ingeniero agrónomo, «es una alternativa a los químicos y una salida a los residuos» que contaminan aguas y suelos, con un alto coste de fabricación y transporte.

Elementos y nutrientes que aporta el proceso de cualquier compostaje orgánico sobre el suelo; entre ellos, mayor retención de agua e intercambio de bacterias (mejora la tierra erosionada). | Foto icónica: Shutterstock, Kram9

En La Rioja, el Ecoparque es el centro donde se composta la materia orgánica, «no sin cierto revuelo», indica Gonzalo Villalba al incumplirse la normativa de separar selectivamente la fracción resto. Todo lo irrecuperable (salidas de rechazo) se traslada al vertedero de Nájera. En concreto, más de 45 millones de toneladas en el 2018, según cifras del propio Ecoparque, y en aumento durante los últimos siete años. El centro, reconoce Villalba, «tiene capacidad para compostar más», aunque la materia tratada –para crear electricidad o compostaje en la agricultura– haya sido mayor en el periodo referido.

Dando continuidad al ciclo de vida y a la economía

Que vuelva todo a la tierra. Esa es una de las premisas en el compostaje para crear biodiversidad y nutrientes al suelo. El colegio público de Labastida, en Rioja Alavesa, participa de este proceso desde su proyecto de principios de año. «Basura orgánica, sin plásticos y sin papel», detalla el técnico José Mari que, junto a su compañero Aitor Senar, se encarga de supervisar  la correcta separación de los desechos.

«Las mismas cocineras, cuando echan la basura, lo remueven un poquito y así es mucho mejor», cuenta desde Labastida sobre la importancia de aireación. También habla de cumplir con el nuevo reglamento (Decreto 63/2019, de 9 de abril, del País Vasco). «La gente lo ha cogido para sus huertos y demás, pero resulta que no es recomendable por la normativa del Gobierno vasco volverlo a meter en la cadena alimentaria», añade este técnico ambiental.

Herramientas junto a un contenedor de polipropileno en el jardín, con rendijas para la oxigenación del ‘compost’. | Imagen: Shutterstock, JurateBDesign

En este sentido, y si se cumpliera la legislación en materia de residuos en España, se estarían creando 52.000 puestos de ‘trabajo verde’, según el informe “Situación y evolución de la economía circular en España”. Los Proyectos Life de la UE, por ejemplo, han generado gran expectación entre 2007 y 2014, situando al territorio español en el segundo país con más ‘green job’ tras Italia.

El agrónomo Gonzalo Villalba va más allá al respecto: «Se puede crear una economía basada en la utilización de estos abonos orgánicos”, especialmente al conocer proyectos desde la Sociedad Española de Agricultura, en Madrid. «Gente que está en paro, o los propios agricultores en la zonas rurales, se dedican a compostar la fracción orgánica. Entonces, tienen un doble beneficio: por un lado, el Ayuntamiento les paga por gestionar esa fracción orgánica; por otro, los agricultores tienen el beneficio del propio compost».

Precisamente, el proyecto de Camprovín pretendía demostrar estos beneficios. «Podría ser económicamente factible para proporcionar trabajo a varias personas», expresa su alcalde Arturo Villar, más en el medio rural, amenazado por el desempleo fuera del sector primario y la despoblación. «La producción de compost es factible, relativamente fácil y asequible», concluye Villar.

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