La Rioja

Los turistas alucinan en directo con los Danzadores de Anguiano

Anguiano ha celebrado este lunes su popular festividad en honor a su patrona, Santa María de la Magdalena. El primer documento que deja constancia de la bajada de los danzadores por la empinada cuesta que lleva su nombre data del siglo XVII. Dada su originalidad, la gastronomía y la belleza de su pueblo, las fiestas ‘zarrias’ consiguieron la declaración de Interés Turístico Nacional en 1970, atrayendo a público de todas partes del país.

Desde primera hora de la mañana ya se apelotonaban los curiosos a la entrada de la iglesia de San Andrés, expectantes ante la llegada de los ocho danzadores, recién engalanados y subidos en sus zancos y repasando el plan de actuación. «Primero danzan ante la Santa de la Magdalena, después bajan los siete escalones de la Iglesia, se hace una procesión por el pueblo, se celebra una misa y después se tiran por la Cuesta de los Danzadores», explican los lugareños a los turistas.

Desde un poyo de piedra aguardan al comienzo de la danza Ernesto Santamaría y Maite Monduate. Él, vecino de Zorraquín, es la segunda vez que acude a las fiestas de Anguiano y ha decidido enseñar los encantos de la zona a Maite, que ha llegado desde Bilbao. «Tenemos pensado comer y pasar el día aquí. Yo no lo conozco, solo he visto el puente, pero parece un pueblo muy bonito», comenta la bilbaína, que debido a las fuertes temperaturas ha dicho no atreverse a degustar el plato estrella ‘zarrio’: los caparrones.

Ernesto se atreve con un refrán: «Anguiano: tres barrios, tres fuentes y tres clases de gentes…», pero una lugareña, Vicenta Muñoz, le interrumpe: «¡No te atrevas a seguir!», dice entre risas. Y con la simpatía y hospitalidad que caracteriza al pueblo, se sienta a explicar el acto a los turistas y dónde han de situarse para tener las mejores vistas. «La procesión es lo más bonito de todo», comenta la vecina serrana.

En ese momento la Santa de la Magdalena hace su aparición y los danzadores comienzan a hacer sonar sus castañuelas: el acto va a comenzar.

De izquierda a derecha Vicenta, Ernesto y Maite. | Foto: Nuria Pajares.

De Madrid a Anguiano

Al son de las campanas de San Andrés, hablamos con Isidoro Valverde y Javier Millán-Astray. Ambos, llegados desde Madrid, han decidido pedir el día libre para visitar La Rioja Alta. «Desde hace dos o tres años me interesaban estas fiestas», comenta Isidoro, explicando que «las descubrí por casualidad, me documenté y me llamó mucho la atención el entorno, el colorido y todos los siglos de tradición que tiene la fiesta».

«Fiestas así son las que merecen la pena ver y las que no se deben perder», comenta Javier, que explica que «hemos estado en la abadía de Santa María de Valvanera, que es altamente recomendable». Ambos aseguran que repetirán y que intentarán llevar con ellos a su familia.

Isidoro y Javier en la famosa Cuesta de los Danzadores. | Foto: Nuria Pajares.

Folklore, tranquilidad, gastronomía y gente amable: todos los turistas comparten la misma opinión sobre qué ha sido lo que les ha enamorado de Anguiano.

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