La Rioja

Mabel del Pozo: «Me siento najerina porque me han acogido, abrazado y arropado»

Mabel Del Pozo agradece la confianza puesta en su dirección de las ‘crónicas’

Foto: Carmelo Betolaza

«Actriz desde que nació». Así se define ella: Mabel del Pozo, la interprete riojana que desempeña la labor de directora de ‘El Reino de Nájera’. Su pasión, amor e ilusión a la hora de realizar su trabajo, tanto como actriz como de directora, le ha llevado a ganar los premios más reconocidos del mundo del teatro a nivel internacional y a que un total de trescientas personas hayan depositado su confianza en ella para contar su historia. Nada menos que los orígenes del pueblo de Nájera, uno de los reinos más importantes de España en la Edad Media.

– Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación vinieron con la compañía teatral riojana La Garnacha con tan solo once años, ¿cómo recuerda esta experiencia?

– Este año han recibido el Premio Max a la Mejor Compañía de Teatro Aficionado de España junto con Taules Teatre. Entré siendo la más joven de la compañía en aquel momento y recuerdo que fueron años de una ilusión fascinante, tremenda. Yo creo que soy actriz desde que nací. En aquel momento, Vicente Cuadrado me dio la oportunidad de trabajar con gente bastante mayor que yo y, como ahora, me parecía una compañía de teatro muy buena.

Ha trabajado tanto para televisión (‘Acacias 38’, ‘Servir y Proteger’) como en cine (‘Seis puntos para Emma’) y en teatro (‘El curioso incidente del perro de medianoche’, ‘Yerma’). ¿En qué registro se siente más libre como actriz?

– Creo que cada medio tiene su punto de magia. Lo más importante son las personas con las que te rodeas, de eso depende sentirse más o menos libre. Yo, en todos, me he sentido absolutamente feliz. Mi medio natural y el más salvaje es el teatro, sin duda, el que me parece el reto más grande porque no hay vuelta atrás. Tú te tiras a la piscina y se acabó. Sin red. Sin embargo, todos son difíciles: en televisión puedes repetir muchas veces, pero se tiene que trabajar con mucha rapidez y con mucha verdad porque la cámara lo capta todo. Respecto al cine, me gustaría trabajar más porque me encanta como espectadora.

Mabel Del Pozo. | Foto: Carmelo Betolaza.

– Con Yerma ganó nada menos que el premio Helen Hayes a Mejor Actriz en 2016, ¿qué significó?

– Que me perdonen todas mis otras obras, pero Yerma, sin duda, es mi clímax teatral. Fui dirigida por José Luis Arellano, que me dio la libertad creativa que yo necesitaba. Fue tan increíble lo que me sucedió en el Gala Hispanic Theatre en Washington D.C. que ganamos seis premios: Mejor Actriz Protagonista, Mejor Dirección, Mejor Iluminación, Mejor Escenografía… fue alucinante. Yo era la primera española que ganaba este premio y creo que la primera extranjera. Fue una pasada. Se debió a lo que he mencionado antes: cuando te rodeas de un buen equipo y sucede, aquello se convierte en magia.

Yerma fue algo de lo que luego me costó recuperarme por la idea que me trajo dejar a ese personaje, ya que fue mi compañera durante tres meses día y noche. Con Yerma me obsesioné, como ella se obsesiona con el niño en la obra. Soltarla una vez llegada a España me costó tiempo.

– También participó en ‘El curioso incidente del perro de medianoche’, que recibió 5 Tony y 7 Oliver, dos de los premios más prestigiosos del mundo teatral

– Es un obrón y un equipazo alucinante. Interpreto a Judi, la madre del protagonista: un adolescente con Síndrome de Asperger. Desde aquí saludo a la Asociación de Asperger de Logroño, que me fue a ver actuar, que me ayudaron con la creación del personaje y sobre todo con comprenderle. Tengo una profesión que es un privilegio porque me permite acercarme a mundos que de otra manera igual ni huelo. Entré en un mundo que desconocía y que me ha permitido ver el mundo de otra manera, con otras dificultades diferentes a las tuyas, te permite expandir la mentalidad.

– ‘Reino de Nájera’ no es su primera experiencia como directora. Dirigió ‘Calígula debe morir’ y ‘Re-cordis’. ¿Qué es lo que le inspira para dirigir?

– A mí la dirección me llegó de una manera absolutamente casual. Yo había estudiado Filología Hispánica y Alberto Amarilla, el co-director y actor de ‘Re-cordis’, me propuso escribir juntos esa obra y que le dirigiera porque yo había hecho mucho coach de actores. Al principio, le dije: «No sé si me veo la verdad». Empezamos y fue una labor instintiva. Creo que fue que al hacer tanto teatro, algo en mí hizo funcionar la máquina. Me sorprendió a mí misma que supiera dirigir, a ojos de los demás, y que me sintiera cómoda en ese medio. Yo en realidad hago lo que me gustaría que a mí me hicieran cuando estoy encima de las tablas. Para los espacios, por ejemplo, pienso mucho en pintura y en los cuentos de toda la vida, y desde ahí me voy dejando llevar.

– Fue elegida en concurso para dirigir el espectáculo. ¿Qué cree que fue lo que hizo que su proyecto fuera el ganador?

Yo no tenía nada de información porque había oído hablar de ‘El Reino de Nájera’, pero nunca lo había visto. Venía con la cabeza limpia y nueva. Tal vez presenté un proyecto que cualquiera que lo viera hubiera pensado que es una locura, pero quien no arriesga no gana. Tampoco imaginé que iba a ganar. Presenté lo que a mí me hubiera gustado. El jurado dice que presenté un proyecto que hasta se podía decir que pecaba de osado, creo que quizá de esa osadía quijotesca mía es por lo que les llamó la atención. Tampoco se pueden hacer muchos cambios, Roma no se conquistó en un día y se tiene que seguir manteniendo sus tradición y su esencia.

Mabel Del Pozo. | Foto: Carmelo Betolaza.

– ¿Qué significa para usted dirigir las ‘crónicas’ del Reino de Nájera?

– Estoy absolutamente maravillada, fascinada y sorprendida de que se me haya dado esta oportunidad tan enorme. Me parece un ejemplo universal, que todo el pueblo de Nájera se ponga en mis manos y confíe en mi para que les ayude a contar su historia, es una responsabilidad tremenda y me siento tan agradecida que casi no tengo palabras. Es fascinante ver la entrega de Nájera en este espectáculo. Dirijo a trescientas personas, entre las que hay una gran cantidad de niños. No veas lo bien que se portan, cómo colaboran, lo atentos que están… me muero de amor con Nájera. Me siento najerina porque me han acogido, abrazado y arropado, vamos juntos de la mano a contar las crónicas.

– Es la primera mujer en 51 años en dirigir estas crónicas del Reino de Nájera, ¿puede hablar desde su experiencia de cómo es la situación de la mujer en el oficio de directora teatral? ¿Existe mucha disparidad?

– Tenemos que seguir luchando, por supuesto de la mano de los hombres, pero hay que seguir porque no hay igualdad. Es verdad que hombres y mujeres no somos iguales, pero yo quiero igualdad de derechos y de oportunidades. Una mujer no va a dirigir igual que un hombre. Ni mejor ni peor. Lo va a hacer diferente. También sería diferente si lo hiciera un hombre de China, en vez de uno de aquí, porque cada persona tiene sus propias experiencias y vivencias. Todavía tenemos mucho que trabajar, caminar y cavar. Se está avanzando -y menos mal-, pero se notan las diferencias en mi gremio. De sueldo, por ejemplo. Cada vez hay más mujeres directoras, pero sigue habiendo diferencias de sueldo tanto en los actores protagonistas como en dirección, desgraciadamente.

– A pocos días para el gran estreno, ¿cómo está siendo este proceso de preparación?

¡Calla, calla! Que me falta tiempo por todas las esquinas (ríe). Hemos trabajado muy bien, pero la dificultad más grande es el tiempo. No hay mucho desde que empiezas a trabajar hasta el estreno. El año que viene contaremos con más tiempo porque yo ya habré catado el Reino de Nájera, pero esta falta de tiempo se suple con ilusión y ganas. ¡Ojo! Por mi parte y por la de todos hay una entrega impresionante. De todas formas, el tiempo que hay lo estamos aprovechando de sol a sol, yo y todo el mundo que me rodea. Javier Manzanares, mi ayudante de dirección está haciendo una labor increíble a todos los niveles y me está ayudando muchísimo, es un regalo enorme que también me ha dado el pueblo de Nájera. Dirige una academia de teatro amateur y hace un trabajo estupendo.

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