El Rioja

Enoturismo: placer más allá del tanino y el polifenol

El vino: siempre  fuertemente unido a nuestra comunidad y motor de desarrollo turístico. ‘Un día en La Rioja’ no podría entenderse sin este, por ello Carmen Bengoechea (consultora de enoturismo), José Luis Lapuente (director general del Consejo Regulador) y Juan Carlos Sancha (bodeguero y vinicultor) visitan el estudio para hablar del producto riojano por antonomasia.

¿La Rioja sabe bien cómo jugar su baza en cuanto a enoturismo se refiere? Son muchas las bodegas que optaron dese hace tiempo por abrir sus puertas y enseñar al público su producto. Si bien «fue un proceso paulatino y aún hay bodegueros más sensibles a mostrarse», como ha explicado Bengoechea, «es cierto que es una manera eficaz de vencer la competencia turística».

Sobre este aperturismo al público Sancha ha opinado que «aún nos encontramos en el inicio del proceso, en la punta del iceberg», pero sí se ha avanzado bastante, ya que en un principio era la propia familia propietaria de la bodega que, tras trabajar toda la semana, tenía que enseñarla por lo que eran más reacios.

Y es que el interés por las bodegas es indudable; de hecho, el segundo lugar en Trip Advisor más popular de  Logroño es precisamente una de ellas, la de Franco-Españolas (el año pasado batió su propio récord de visitantes: 50.000). Y hasta allí se ha trasladado el periodista Dani Ortiz para entrevistar a Borja Martínez, su director de marketing.

Las Franco-Españolas no son solo unas bodegas: al otro lado del puente de hierro, este lugar ejerce también de sala de conciertos, de salón de comuniones e incluso acoge sesiones de cine al aire libre. Dejando de lado el tanino, «lo que la gente quiere es pasarlo bien, disfrutar, conocer la tradición y el vino, pero con un discurso más asequible a todo el mundo», ha explicado Martínez.

En cuanto al perfil del público que se ha interesado por el enoturismo, este ha cambiado radicalmente en los últimos diez años, «Si antes era un público más profesional, familiares de bodegueros o distribuidores, ahora nos encontramos público de todo tipo: desde familiar hasta gente joven o incluso en verano recibimos público internacional».

El enoturismo ha sufrido una revolución, pero este viraje hacia actividades culturales y de ocio no ha finalizado y se encuentra en cambio constante. «El núcleo sigue siendo el vino», insiste Bengoechea, «pero también es igual de importante disfrutar y ahí está la clave. Se nos ha olvidado durante décadas entre tanto tanino y polifenol».

En esa misma linea de opinión Lapuente ha querido añadir dos reflexiones: «Tenemos un gran escaparate. Ya disponemos de una historia y de algo que contar, somos pequeños y tenemos que defenderlo», ya que dará a La Rioja una ventaja diferencial en turismo.

La convivencia en la comunidad de grandes y pequeñas bodegas, en opinión de Sancha, «enriquece la oferta enoturística». El vinicultor ha señalado que solo hay que fijarse en competidores internacionales como California para comprobar cómo cada bodega explota sus factores diferenciales y que incluso se convierte en un arma para reivindicar «La España vacía».

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