La Rioja

«Lo mejor de Proyecto Hombre es asistir a la superación de sus usuarios»

Licenciado en Antropología y con un Master en Adicciones, sus 20 años de trabajo y dedicación en Proyecto Hombre La Rioja (dos en el centro de día y dieciocho en el residencial) le han valido para homologar el título de Educador Social por el colegio de Educación Social de Cantabria. Es Óscar Pérez Escribano, actual director del centro residencial de la asociación, y en este inicio de semana se ha encargado de coordinar la quinta edición de Jornadas de prevención de Proyecto Hombre, en las que también participa como ponente y llevan por título ‘Violencia y conductas adictivas: Dialogar, Prevenir y Transformar’, que han tenido lugar en la Gota de Leche.

– ¿Qué ha aprendido en estos 20 años de trabajo?

– Lo importante que es el encuentro con las personas. Uno se supone que trabaja en Proyecto Hombre o trabaja en una fundación como la nuestra para ayudar a otras personas, pero lo cierto es que te llevas tanto… He conocido a personas que me han enriquecido tanto, que realmente puedo decir que me llevo muchas cosas de Proyecto Hombre y de lo que me llevo lo que más importante ha sido esos encuentros con los usuarios, con las familias, con los voluntarios…con toda la familia que es Proyecto Hombre.

-¿Puede describir un día de su trabajo?

– Ahora mismo soy el director del centro residencial. En un principio, cuando llego saludo a los usuarios y usuarias del centro, solemos darles la medicación, nos reunimos el equipo y después tenemos una gran reunión, una asamblea para toda la casa en la que hablamos del día anterior y preparamos el día que viene y marcamos distintas lineas terapéuticas para poder trabajar estos días. Básicamente el trabajo en comunidad terapéutica consiste en el acompañamiento; se supone que los propios usuarios se empoderan de su tratamiento y del mismo centro mientras que nosotros nos dedicamos a acompañar, guiar, coordinar, empujar: ser un poquito el motor.

– ¿Es difícil no llevarse el trabajo a casa, como suele decirse?

– Eso va cambiando con el tiempo. Al principio es imposible no llevártelo, sales y tu cabeza y lo que sientes está lleno de lo que has vivido en el trabajo, son emociones y encuentros con personas, como he comentado antes, es muy difícil no llevártelo. Pero, poco a poco, con el tiempo necesitas hacer un corte en algún momento y aprendes a hacerlo, no sé muy bien cómo. Aunque nunca es así de perfecto, siempre te acabas llevando preocupaciones a casa, sí que aprendes a hacer un poquito esa separación, sino sería muy difícil llevar esa intensidad emocional que requiere este trabajo.

-¿Qué es lo más gratificante de su trabajo?

-Yo creo que encontrarte con personas que, en un principio, están sufriendo un momento muy crítico en su vida y poder ver cómo son capaces de superarse a sí mismos, de dejarse ayudar, de confiar y ver que cambian y que salen adelante. Eso es muy gratificante. Ahora mismo acabo de dar un abrazo a un señor que hace tres o cuatro años estuvo con nosotros y actualmente trabaja como voluntario.

– Además de drogadicción, ha dedicado también talleres para tratar la adicción a las tecnologías, ¿en qué consisten?

-Es algo que desde hace unos años a aquí nos están reclamando mucho. Siempre me ha encantado todo el tema de las nuevas tecnologías, cómo están trasformando nuestras vidas, hacia dónde nos llevan y también zonas un poquito oscuras. Intento hacerles ver a los padres cómo tienen que acompañar a sus hijos en ese mundo digital, que no pueden darlo de lado, no puede ser que yo les acompañe en todo: les enseño a andar en bicicleta, les llevo al colegio… y de repente, en lo referido al móvil y a las nuevas tecnologías no estoy. Se trata de hacer un poquito que los padres también participen en esa parte de sus hijos. Cuando estoy en talleres con chavales y chavalas, les digo las consecuencias positivas, pero también las menos positivas de abusar de las nuevas tecnologías, e incluso qué consecuencias tiene a nivel cerebral, qué repercusiones tiene a nivel vital o a nivel existencial. Todo ello mediante material multimedia, dinámicas, debates y vídeos en los que poder participar. Siempre es muy interesante, también muy enriquecedor para mí, aprendo muchísimo.

-¿Ha trabajado además con otras adicciones a parte de drogas y tecnología?

-La adicción a las nuevas tecnologías técnicamente no existe. Lo que tratamos normalmente son adicciones a sustancias y luego existen las adicciones sin sustancias, de las que su mayor estrella es la ludopatía, que vienen mediadas por las nuevas tecnologías: los móviles, los ordenadores… que pueden llevar, por ejemplo, a apuestas deportivas. Sí que en el centro tenemos bastantes casos de abuso a videojuegos; también tenemos personas que han sufrido un trastorno afectivosexual y presentan una adicción al sexo. No hace mucho, además, hemos tenido a varias personas que necesitan realizar pequeños robos para calmar su ansiedad.

Cartel de las V Jornadas de Proyecto Hombre La Rioja: «Violencia y conductas adictivas: Dialogar, Prevenir y Transformar». | Foto: Proyecto Hombre La Rioja

– Esta es la quinta edición de las Jornadas de Proyecto Hombre La Rioja, ¿es la primera vez que participa?

– He estado en todas y participar de manera activa creo que esta es la tercera vez; siempre es un honor y un placer estar en algo que puede ser tan beneficioso para la sociedad.

– Y esa participación activa ha consistido siempre en formar parte de esta mesa participativa como en esta ocasión?

-Yo ahora soy coordinador de las jornadas y he tenido la suerte de poder diseñarlas junto con el equipo terapéutico y directivo y de, incluso, seleccionar a las personas que van a participar. Por ejemplo, el lunes tuvimos a Enrique Echeburúa, que fue un placer poder acompañarle. Este martes hemos seleccionado a estos expertos y así año tras año. Otros años me ha tocado ejercer de espectador, estas más desde fuera.

– ¿Qué criterios ha tenido en cuenta para seleccionar a estos ponentes?

– Personas que trabajan con otras que, por lo que sea, necesitan una ayuda por la violencia que han desarrollado o que han sufrido en su vida. Hemos ido hablando con ellas y viendo si podían ofrecer una perspectiva junto a las adicciones. Son personas que trabajan con violencia intrafamiliar, con menores, violencia de género (no solo desde le punto de vista de la mujer como persona agredida, sino también dese el punto de vista del agresor), ha sido muy interesante.

– ¿Usted en concreto qué quiere exponer en su participación en la mesa? ¿Qué temas va a tratar?

– He pensado en exponer un poquito cómo desde Proyecto Hombre La Rioja trabajamos con personas adictas que o bien han sido agresores o han sido víctimas de violencia, cómo intervenir y trabajar con ellas.

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