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Pura conexión emocional

Esta gente, que ahora espera en ordenada fila a través de una escalera en penumbras, apenas habla. El móvil, la conversación típica con el hijo, hermano, tía, cuñada o amiga, y preocuparse de dar la vez por si hubiera que salir un instante afuera o la amable señora que le hace la cobertura al señor que acude al estadio a comprar su entrada con el carrito y su sobrina en su interior y que no puede subir tantas escaleras. Así que la señora se ofrece y entretiene a la peque mientras su abuelo ultima las posiciones finales antes de comprar las entradas para toda su familia. Cuestión de unos minutitos.

Esta gente hace la fila para ver a su equipo el domingo. Y apenas intercambia comentarios sobre lo que está por venir. Va, hace la gestión, y sigue con sus respectivas rutinas. Nada de si jugará éste o aquel, nada de si está mejor el equipo en defensa o en ataque. Nada del rival. Nada. Solo el tiempo de espera, quién es el último, y cuántos seremos en Las Gaunas. De momento, querido lector, 4.009, y no para de subir.

Esta gente, que ahora no se comunica con especial ilusión, donde cada uno va a lo suyo… Esta gente, el domingo, con la blanquirroja, ante una asistencia que se espera récord, conectará emocionalmente. Toda esta gente espera con emoción fundirse en un grito de gol en Las Gaunas que haga temblar al misterio. Esta gente, espera impaciente, que arranque el partido del domingo. Ahí, entonces, espera formar parte de una comunicación directa entre afición y jugadores. Pero todo a su debido tiempo, que esto es Logroño y no somos de excesos ni florituras ni postureos en el día a día. Primero la faena y luego al estadio con la cuadrilla, la familia, los compañeros del trabajo…

“Lo que te puedo contar es que mis compañeros de trabajo nunca van al fútbol, y este domingo han decidido ir todos juntos”, explica el abonado al salir por la puerta número tres tras adquirir sus entradas. “Nada, en un cuarto de hora hecho”, explica Silvia. “Haremos una Laurel, unas copas y al fútbol a animar. Me vale con el empate a cero”, comenta su amiga que le acompaña en la gestión de las entradas.

Pedro es un abonado bastante joven de la Unión Deportiva Logroñés. Va con su amigo. Pedro ha sacado la suya, la del acompañante y “un par más para mis primos pequeños”. Está eufórico. “La semana se me está haciendo larguísima. Solo quiero que llegue el partido”. Aunque antes se pasará por la quedada establecida en el Parque González Gallarza el domingo a mediodía. Su amigo, también joven, analiza la situación de la siguiente forma: “Desde que empezó este proyecto nos sumamos a él. Es cierto que la Segunda B es bastante dura. Hay partidos que interesan poco. Pero merece la pena vivirlos para llegar con ganas a estos encuentros, que son únicos”. Y continúa: “Yo es que del Club Deportivo Logroñés apenas tengo recuerdos. Tenía cinco o seis años cuando pasó todo aquello. Así que esto es lo que tenemos y esto es lo que queremos vivir”.

Jóvenes ilusionados conectan emocionalmente con veteranos en mil batallas. A su espalda aparece un sénior del fútbol con gesto encantador. Sonrisa de oreja a oreja y mil historias que contar… y que cuenta, claro. “Yo estuve en esa temporada, creo que era el año 1955, cuando pasó lo de la Cultural Leonesa”. Presume de cuna: “Nací en Logroño y sigo empadronado en Logroño”. Chorro gordo de logroñesismo. “Yo acabo de comprar dos entradas y porque no me dejan más”, bromea. Y es que no tiene más carnets a su disposición.

La idea generalizada es que lo de los 10.000 en Las Guanas el próximo domingo queda algo lejos. Quizás en una próxima ronda si se supera al Badajoz. Dani lo tiene claro: “Igual con un precio más bajo de las entradas se sumaría más gente, y se acabaría ingresando el mismo dinero por taquilla pero con más gente en las gradas”. Es un pensamiento racional, del que se extrae una confianza hacia una ciudad que debe asumir un nuevo despertar futbolístico, un hecho, evidentemente, que está por demostrar. “Pero son en estos partidos donde se puede enganchar a la gente. Y si logramos el ascenso a Segunda ya llegará el momento de hacer un esfuerzo”, apunta.

A la espera de este nuevo amanecer futbolístico en La Rioja que ya empieza a asomar por el horizonte, conviene quedarse con la emotividad del abonado sénior, de ese que tiene mil historias que contar: “¿10.000? Se va a superar esa cifra, hombre. Yo seré el 10.001”. Pura conexión emocional.

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