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Hacedlo por Lenny

Una boda en Badajoz a la misma hora que el playoff

La última imagen de Lenny en un playoff no es muy alentadora. Lenny sabía, por Torrent, que a un playoff se va a sufrir. Pero jamás se podía imaginar que tanto. A un playoff se va a sufrir, pero, joder, todos somos seres humanos.

La última imagen de Lenny en un playoff data del 14 de junio de 2016. Intentaba superar su frustración en el interior de un Ford Focus Negro en proceso de descomposición por la incidencia del sol andaluz sobre su carrocería. Carlos Pouso acababa de decir en rueda de prensa que estaba agotado, que estaba también frustrado, que había fracasado. Aunque para fracaso, sentimiento de frustración y derrota la de Lenny desde el interior de ese coche negro, a modo de ataúd de sus sueños de ascenso.

El sudor y la falta de agua en aquellas instalaciones entre Dos Hermanas y el mismísimo infierno le hacían agitarse en el asiento de atrás de aquel coche a la espera de que el resto de la expedición riojana volviera a su interior para iniciar el regreso a su vida de antes. Iniciar el camino hacia el olvido de todo lo que había pasado en Sevilla aquella maldita mañana.

Porque Lenny, como buen hombre de ciencias, no entendía nada de lo que había sucedido y necesitaba comprenderlo antes de digerirlo. Su equipo había empatado a nada en el partido más importante de su historia. No había tirado a puerta en aquella matinal hispalense donde un gol lo hubiera cambiado todo. Donde la Unión Deportiva Logroñés se jugaba pasar a la gran final por el ascenso.

Lenny estuvo también en el Sánchez Pizjuan durante aquella ronda de Copa.

Lenny, desde entonces, viaja. No para de viajar. Quizás sigue dándole vueltas a lo sucedido en Sevilla en aquellas fechas de San Bernabé de hace ya tres años. Sigue huyendo. No lo afronta. Lleva tres temporadas intentando averiguar cuál es su camino.

Pero el destino o el karma -o los dos al mismo tiempo- le siguen pasando la factura de vete tú a saber qué acción o decisión tomada en el pasado para que le castiguen con tanta fuerza. Joder, que Lenny es un buen ser humano.

Y es que Lenny no podrá ver el regreso de la Unión Deportiva Logroñés. No podrá coser aquel empate a nada en Sevilla con el partido de esta tarde en el Nuevo Vivero. Seguirá hecho jirones.

Lenny no estará en el encuentro de esta tarde en Badajoz, y por tanto, en cierta forma, continuará al menos una semana más en el asiento de atrás de aquel Ford Focus negro donde se le paró su sueño de ascenso. Sigue bañado en el sudor típico de la frustración de una derrota histórica.

Lenny no desfallece

Porque Lenny, como buen seguidor de la Unión Deportiva Logroñés, está acostumbrado a perder. Es más, lleva tres temporadas habituado a no lograr los objetivos. Y el tío ahí sigue, sufriendo por lo que podría ser y nunca es. No desfallece, pese a que el destino y el karma, en serio, se están pasando bastante con él.

Lenny no verá el partido de esta tarde en el Nuevo Vivero, pese a estar desde un día antes en Badajoz. Que ya tiene narices el asunto. Porque a Badajoz no se llega sin motivo alguno. No se va de paso. El karma golpea donde más duele y en los lugares más recónditos.

Lenny se quedó sin habitación en Irlanda, donde estuvo unos cuantos meses tratando de refrescarse tras lo de Sevilla. Lo tenía todo cerrado: su habitación, su compañero de piso, su formación, su proyecto de investigación… pero lo que no sabía es que aquella decisión le iba a impedir ver el regreso de su equipo a un playoff de ascenso varios años después. Y es que Lenny estaba bajo el influjo del destino.

Lenny en Las Gaunas, claro.

Los hilos sujetos a las extremidades de Lenny los mueve alguien sin corazón. Porque no hay derecho a casarse durante un playoff. No hay derecho a poner una fecha sin tener en cuenta criterios deportivos. No hay derecho a romper los sueños de los sufridos seguidores blanquirrojos justo cuando tienen la oportunidad de cobrarse alguna deuda que otra con el fútbol.

Y mira que Lenny no es de los que crea que el fútbol le debe una. Se siente tan desgraciado como seguidor del equipo de su ciudad, que se conforma con viajar y vivirlo. Pero claro, una cosa es una cosa, y otra es que su equipo juegue en Badajoz, que él esté en Badajoz, y que aquel amigo que le dejó sin habitación porque conoció a la mujer de su vida con la que se va a casar este sábado en Badajoz le deje sin poder ver al equipo de su ciudad jugarse la vida, precisamente, en el Nuevo Vivero de Badajoz. «De verdad, he tenido que hacer algo muy malo porque no hay derecho a lo que me está pasando».

Rumia su infortunio Lenny desde el asiento de atrás de aquel coche negro en Sevilla. No le dejan salir de él. Y todo por una boda. «He pensado decir que me ha sentado mal el marisco». Cree que comerá marisco. Es entrañable su bondad. «Pero es que ni eso me sale bien, porque estoy en un pueblecito a unos 30 kilómetros y no puedo escaparme al estadio y luego volver como si nada».

Así que tratará de ganar su propio partido esta tarde durante la boda. Ya ha logrado que los novios se pongan las camisetas del Badajoz, para así él poder ir con la suya de la Unión Deportiva Logroñés debajo de la camisa blanca y sacarla a la menor oportunidad. 0-1 gana Lenny esta ida de los cuartos de final. Vamos, Lenny.

Hacedlo por Lenny. Ganad esta ronda de los cuartos de final. Sacad a Lenny del recuerdo ingrato de aquel asiento de atrás de ese coche negro. Dadle la victoria que se merece. Porque no hay derecho a poner una boda durante los playoffs de ascenso. Que somos seres humanos.

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