La Rioja

Martínez de Quel: «El aceite riojano sorprende, es muy peculiar»

Sabe de qué habla cuando se trata de agricultura, de olivares, de producción… La ‘redondilla’ es una de sus debilidades, como el probar aceite incluso solo, sin pan. «Me gusta ver directamente los matices de unos y de otros», explica. Digamos que Miguel Martínez de Quel es cocinero antes que fraile en lo referido al aceite y la aceituna de La Rioja.

Desde hace unos años también está entre sus cometidos el presidir el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida en la región. En esta V Jornada del Aceite de La Rioja toca hacer balance, pararse en el presente y mirar hacia el futuro. Un porvenir que se prevé ilusionante para el oro líquido riojano.

– ¿Qué retos afronta la DOP Aceite de La Rioja para este ejercicio?

– Nuestro reto es básicamente seguir produciendo un aceite de calidad, de altísima calidad; ir creciendo poco a poco de una manera sostenida y que cada vez nos conozcan más. Somos una denominación pequeña, pero dentro de lo pequeños que somos creo que se nos va conociendo por la calidad y todo el que lo prueba sin duda aprecia el buen nivel.

– ¿Se sorprende el público con el sabor del aceite riojano?

– Sí, la verdad que se sorprende, pero no tanto por el sabor sino porque es muy peculiar, tiene unos aromas muy particulares, un amargor y un picor ligero. Estas características le vienen conferidas por el tipo de clima y de suelo que hay en la región. Lo hacen un aceite muy especial. Además, varía según unas zonas u otras. Es un producto que gusta al consumidor, muy agradable al paladar, más dulce, con lo cual tiene muchos usos. Son muy polivalentes.

– El Aceite de La Rioja va ganando nombre en el mercado, en concursos, etc. ¿Cómo está afectando esto al origen, es decir, a la producción y al productor?

– Realmente lo que es la producción y la calidad empezó a mejorar con la Denominación de Origen del Aceite. Todas las almazaras se fueron transformando, adoptando métodos de elaboración más modernos, modificaron sus sistemas de producción para garantizar más la calidad. Los agricultores también introdujeron nuevas técnicas de cultivo más rentables. Diría que se profesionalizaron más de lo que eran. Anteriormente el aceite de La Rioja era un producto para casa. Y el Consejo también ha ayudado a que ese producto pase a ser de comercialización, no solo de autoconsumo.

– Mejorar desde el origen, clave también para fortalecer la marca…

– Desde el Consejo Regulador intentamos darles a los profesionales que elaboran Aceite de La Rioja las herramientas necesarias para conseguir un producto de la máxima calidad. Avanzamos en la investigación, precisamente con ese fin. Ahora mismo hay proyectos de I+D en el tema de variedades, de la alteración que puedan tener los aceites en el tiempo, porque nadie ha estado muy pendiente de la evolución y variación que tiene cada x años. Por eso estamos en un proyecto innovación en colaboración con el instituto de La Grajera. Al final es una herramienta para los profesionales y almazaras.

– Habla de innovación e investigación como una de las bases del Consejo Regulador, ¿hacia dónde va en este sentido el Aceite de La Rioja de cara al futuro?

– En colaboración con la Consejería de Agricultura se hacen acciones en La Grajera para ahondar en el conocimiento del aceite. Por ejemplo, se está reproduciendo material vegetal de variedades autóctonas y de variedades que se están comportando bien, que son rentables, que son productivas y recuperando variedades que estaban un poco perdidas.

Con el CTIC-CITA estamos acabando un proyecto de I+D que llevamos dos años desarrollándolo que es para mejorar el sistema de elaboración del aceite, se están probando sistema de extracción para que el productor obtenga más rentabilidad: en vez de hacer batidos por impulsos electromagnéticos, con el objetivo de que los productores consigan obtener mayor calidad de aceite sin perder la calidad. Pero además también por cuestión medioambiental, para no utilizar tanta agua o recursos energéticos… También hemos hecho otros estudios de caracterización de nuestros aceites para mirar la riqueza de nuestros residuos que surgen durante la recolección, las aguas que utilizas, el alperujo de la cosecha, ver si se puede sacar alguna utilidad.

Lo que queremos básicamente con todo el I+D es que el cultivo sea un sector atractivo para los productores, que sea cada vez más rentable y garantizar la calidad del aceite. Al final es beneficiar a productores y elaboradores.

– ¿Qué previsiones se manejan para este año en cuanto a cosecha?

– Es el año que más aceituna se ha recogido con Denominación de Origen, pero en general llevamos unas líneas de producción sostenibles y ascendentes. No es algo que nos obsesione, en total se producirán cerca de medio millón de litros.

– Cada vez el clima está más extraño, ¿cómo puede afectar al olivar el cambio climático, les preocupa?

– El olivo es un árbol muy rústico, que se adapta a todo y la climatología. Tanto en seco como en regadío, aguanta todo. Hay quien está poniendo sistema de riego para adelantarse a ese cambio climático, pero lo cierto es que no se sabe cómo afectará.

– ¿Está la sociedad mentalizada de que el aceite de oliva es un producto saludable y que es para todo tipo de cocina?

–  La sociedad está viendo, no solo con el aceite, que hay alimentos saludables y cada vez se está más pendiente de la alimentación. Nosotros dentro de la DOP estamos haciendo hincapié en que el aceite es un producto de altísima calidad y para visualizarlo organizamos desayunos saludables, catas, etc., para que la gente conozca y tenga cultura del aceite. Así como la gente en Rioja tiene cultura con el vino, nosotros estamos promoviendo la cultura del aceite, que además es de primera necesidad.

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