La Rioja

Isul: «El terreno es la clave para la peculiaridad de los aceites riojanos»

El mejor aceite en la categoría de ‘frutado maduro’. Ese ha sido el reconocimiento de Isul, el jugo de Almazara Ecológica de La Rioja (Alfaro), en los III Premios del Concurso a la Calidad del mejor Aceite de La Rioja 2019. Jesús Catalán sabe de qué va esto de recibir galardones, son unos cuantos desde que se premian los aceites riojanos. Con la sonrisa por bandera, este alfareño, quien junto a sus hermanos capitanea la firma Isul, tiene vía libre para hacer un alegato de su aceite triunfador.

¿Qué tiene de especial? «Lo que tiene lo dice la gente: probarlo. En cuanto lo pruebas encuentras su singularidad. Huele muy bien: tiene aromas a hierba recién segada, a tomate, toques de manzana, al final, bien afinada la nariz también hay plátano. Son aromas consistentes. En cualquier zona de España o en cualquier aceite un aroma de estas características te dice que en boca te va a amargar y picar, sin embargo, en nuestro caso no, te deja sorprendido», destaca Catalán con orgullo.

«El terreno es sin lugar a dudas la clave de la peculiaridad de los aceites en La Rioja. Como decía un poema, cuando los romanos llegaron a nuestra región venían de bajada por el Ebro y dijeron: ‘Haro, famosa por sus vinos; La Rioja media, dorada como sus mieses de trigo; y La Rioja Baja donde el Ebro iba suave como sus aceites…».

Su apuesta solo concibe la opción ecológica: «Tenemos todo ecológico no por una forma de llegar al mercado sino por una filosofía y hemos ido a un nivel más, a la biodinámica. Y dentro de ella, nos encontramos en la fase trinium, que implica además una espiritualidad».

En su caso todo comenzó antes de que hubiera Consejo Regulador de Aceite de La Rioja, de que hubiera una marca… Su trayectoria se remonta a 1996. «El primer comentario en Alfaro, una tierra rica en agua y donde hay muchos frutales, fue que estábamos locos por poner un cultivo marginal, como el olivo, en tierras de regadío ricas para melocotón, peral, etc. En dos años se pusieron más de tres millones de olivos. Ya no estamos tan locos», recalca Jesús Catalán.

Pero entonces se dieron cuenta de que no hacían nada criando un producto limpio de pesticidas y sano y echarlo a un montón en un almazara común. «Entre los tres hermanos decidimos montar una almazara ecológica. Ahí hacemos nuestros productos y otros que son ecológicos», apunta. Especializados en el mercado puerta a puerta desde sus instalaciones a cualquier parte de España, también se han centrado en la exportación: «Vendemos en Francia, en Dinamarca, en Estonia…».

¿Cómo competir con el Aceite de La Rioja frente a otros ‘oros líquidos’ como los que se producen en Jaén? «La clave es que la gente lo pruebe; llevándolo a ferias. Son aceites que aportan a todos los alimentos y platos a los que les echas: en otras denominaciones se apoderan del sabor, los de La Rioja simplemente aportan».

Y surge una reflexión: ¿en qué situación se encuentra el aceite de la DOP riojana? «Estamos evolucionando y a la vez estamos cayendo en la dinámica que tienen en Andalucía: aportar y aportar calor y maliciar el aceite, ir a por producción y aquí no podemos competir en eso, sino ir a máxima calidad», concluye defendiendo que hay que ser muy cuidadosos y no aportar calor: «máxima temperatura, 28º».

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