La Rioja

Emotiva vuelta al cole San Bernabé para un grupo de exalumnos

La vuelta al colegio en el que uno aprendió a leer, tuvo sus primeros piques en el patio o hizo sus primeros amigos siempre es un momento especial. Recuerdos agolpados, sensaciones encontradas, emociones florecientes, y también dudas: «yo pensaba que esto era diferente». Este sábado un grupo de exalumnos del colegio San Bernabé de Logroño se ha zambullido en su pasado.

«Ha sido espectacular», reconoce Emilio Domínguez, uno de los impulsores de la visita. «Muy emotivo y entrañable», señala Marcos Hierro, otro de los promotores. En torno a setenta antiguos estudiantes del colegio logroñés, ubicado en la calle Rodríguez Paterna, ha vuelto a los muros donde comenzaron a formarse.

La idea se fue gestando de la forma más inesperada: cuando uno de los alumnos, Emilio, pasó por el lugar, hizo una foto y creó un grupo de Facebook. A partir de ahí, y tras el reciente anuncio del Ayuntamiento de Logroño de que dichas instalaciones se convertirán en un centro cívico, todo se fue precipitando. Así, finalmente, este sábado ha tenido lugar el reencuentro, acompañados por el arquitecto municipal Jesús González Menorca.

«Hemos ido visitando las distintas estancias. Estábamos gente de muy diversas edades, más mayores, más jóvenes…», cuenta Marcos. Y es que aunque la historia del colegio San Bernabé no está muy claramente fechada, se cifra en el inicio de los años cincuenta su arranque como centro escolar. «Yo por ejemplo empecé en 1957», relata. El cese de actividad como centro educativo llegaría más de tres décadas después.

La sala donde se proyectaba el cine.

«Íbamos haciendo grupitos contándonos anécdotas», apunta divertido Emilio que bajó de su Munilla natal para terminar la escuela y posteriormente pasar al instituto. San Bernabé era el colegio masculino, las chicas estaban muy cerca, en el Divino Maestro, que hoy es el edificio del Centro de Salud Rodríguez Paterna.

Pero en ese recorrido también ha habido sorpresas. «Hace diez años estuve viéndolo y el patio me pareció pequeñísimo, no sé cómo podíamos jugar tantos en tan poco espacio. Esta vez me lo he visto algo más grande, aunque nada comparado a cuando era pequeño que me parecía grande», ríe Domínguez.

Si en algo coinciden tanto Marcos como Emilio es en una de las estancias de las instalaciones: «El cine, está casi igual que cuando estábamos nosotros», subrayan. En él se proyectaban películas los domingos por la tarde, «sobre todo de ‘El Gordo y el Flaco».

Ahora gran parte de su pasado se convertirá en historia, cuando empiecen las obras del centro cívico, pero no lo viven de forma negativa. «Por lo menos no van a tirar el edificio y eso es una alegría. Si lo llaman Centro Cívico San Bernabé ya sería la leche, un gran homenaje», concluyen.

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