Encuentros Clandestinos

Candidatos clandestinos: libros, vino, dinero, sexo y rock&roll

Un día recibieron ‘la llamada’ y sus perspectivas de vida cambiaron. De lo local a lo nacional. De jugar en Segunda B a tener la posibilidad de hacerlo en Primera. De pensar en cómo asistir a los plenos del Ayuntamiento o del Parlamento a organizar la vida a caballo con Madrid…

No habrá sitio para todos, solo cuatro darán una vuelta a su vida y lograrán escaño en el Congreso. Son Carlos Yécora (número dos del PP La Rioja); María Marrodán (número uno del PSOE La Rioja); María Luisa Alonso (número uno de Ciudadanos La Rioja), Víctor Grandes (número uno del PR+) y Luis Illoro (número dos de Unidas Podemos).

“Sí, tuvimos ‘La llamada’, fue casi como la de la película (de los Javis), ¡cómo negarse!”, ríe María Luisa Alonso (Ciudadanos). Están con el chip de ‘política’ y les inquieta el saltar a la palestra para hablar de ellos mismos, sin programas, sin promesas… ¿Precisamente ahora, a 24 horas de que arranque la campaña? Todavía no están ‘viciados’. Se percibe cierto nerviosismo, bastante colegueo, confidencias… Es una nueva edición de nuestros ‘Encuentros Clandestinos’ celebrados en Wine Fandango. Y solo hay una condición: “no se habla de política”.

Para romper el hielo, aunque un vinito previo siempre ayuda, toca palpar las preferencias lectoras de los candidatos al Congreso por La Rioja. «No recuerdo el título exactamente, pero es un libro sobre las mil y pico cosas por las que hasta un noruego querría ser español. Me lo voy mirando poco a poco, repasa hitos históricos, deportes, fechas clave», explica el popular Carlos Yécora.

«Prefiero temáticas que no tienen nada que ver con lo político, ahora ando intentando leer el último de Murakami», añade la socialista María Marrodán. «Yo estoy con ‘La hija de la española’, que es de una venezolana hija de una española, historia con la que me identifico. Me lo regaló mi pareja para que desconectara de la política, pero resulta que me acaba tocando el lado emocional», admite María Luis Alonso de la formación naranja.

Y viene la selección más curiosa. «Tengo dos libros entre manos: uno de ermitas de La Rioja y otro de cuentos de Benedetti, pero se me cae el libro encima, llego reventado al final del día y apenas me da para leer», asegura el regionalista Víctor Grandes.

«Voy a poner el toque árido: mi lectura actual es ‘Comprando tiempo’, del sociólogo alemán Wolfgang Streeck que trata sobre la crisis de los setenta, etc.», ríe Luis Illoro, de Unidas Podemos. Ha dejado secos al resto, que comienzan a relajarse y a reír con él.

De las letras a saber sobre sus gustos tecnológicos. ¿Qué móvil usan? Víctor y Carlos coinciden: un iPhone 8; María Luisa, «un Huawei del partido, que más que un móvil es la oficina virtual y ando que no me llega la memoria»; María enseña su reliquia: «tengo un BQ, pero como veis, por razones obvias (pantalla destrozada) cambio a menudo»; ¿y Luis? «no te sabría decir qué móvil tengo, simplemente funciona, y cuando se estropea la batería busco otro».

Entre las aplicaciones más usadas, hay ‘casi’ unanimidad: WhatsApp. Casi, porque el morado Luis es de Telegram. «Estamos igual de perdidos los de WhatsApp que los de Telegram», ríe María.

¿Y qué escuchan los futuros congresistas? «Música, a diario: en el móvil y en el coche, cuando me visto, por la noche ya tranquilo…», reconoce Carlos. «Yo soy de oír la radio», apunta María Luisa. «Me decanto por la radio en el coche para desconectar, y en momentos de saturación de información prefiero YouTube. Me empieza la selección por Extremoduro y luego se me puede saltar a Rozalén, por ejemplo», subraya María. «A mí me sale sin buscarlo el ‘Cantajuegos’, con la canción de ‘Soy una taza y una tetera», silabea Carlos: efecto de tener una niña de dos años, muy protagonista hoy en su vida, como deja patente en el encuentro.

Atención: ¿qué escuchará Luis? «Pues utilizo Spotify, jo, a veces me asusta de todo lo que sabe sobre mis gustos, porque acierta sobre las sugerencias… En cuanto a lo que suelo escuchar, jazz de los años setenta y ochenta”. Víctor también usa a todas horas dicha aplicación musical, pero con otros estilos: «Indie, la M.O.D.A., pero también de épocas más de mis padres como Miguel Ríos. Tengo una lista de 400 canciones, puede salir cualquier cosa».

Eso durante el día, ¿y qué hacen nada más levantarse? «Café, lo primero», Víctor. «La radio y las noticias», María Luisa. «Poner el móvil en versión ‘on’ porque lo dejo silenciado por la niña», Carlos. María también mira el móvil lo primero. «Lo confieso, un cigarro», Luis. Desilusión. ¿Y El Tempranillo? «Bueno, es que nos habéis preguntado lo primero, eso es lo segundo, una vez que cogemos el móvil», defienden varios. Y es que incluso madrugan más que el boletín de NueveCuatroUno: a las cinco, a las seis, a las seis y media el que más tarde… La política madruga más de lo imaginado.

La sierra riojana, sus preferencias para perderse

Como riojanos, unos de nacimiento y otros de adopción, también apetece saber sus rincones favoritos de la región: «Ventrosa de la Sierra, el más bonito», reclama María Luisa. «Pero, ¿qué dices, si es Viniegra de Abajo? Además ahora oficialmente», defiende Víctor. Hay pique entre ellos, se conocen de las fiestas de los pueblos, de los que descienden. «Me quedo con Villoslada, Cebollera…», elige María.

Carlos no tiene claro cuál elegir: «Tengo dos lugares: en mi pueblo, Cenzano, un mirador, -término de Ribafrecha-, donde hay una panorámica muy chula, sobre todo con niebla y se puede tirar con parapente. Y en Santa Marina: tengo familia y me gusta ir a casa de Mari, con su estufa». Luis se va a La Rioja Baja:
«Peroblasco, siento un punto de enganche emocional con la gente del Alto Cidacos… Por cierto, me he tirado en parapente desde donde dice Carlos». Otra sorpresa. Al final, de partidos políticos tan opuestos -PP y Unidas Podemos- y conectan.

No podía haber un cuestionario riojano sin que saliera el vino. No hubiera sido válido. Aquí no se mojan mucho, valga la redundancia… Al menos, algunas. «Cualquiera de Ramón Bilbao es bueno», ríe María Marrodán, nada que ver con la conexión de la líder socialista Concha Andreu con dicha bodega (ironía on). «La verdad que me cuesta hablar de vino», admite María.

«En blanco me decanto por Viña Tondonia y en tinto por un monovarietal de garnacha de Hacienda Grimón, de una bodega de mi zona (Ventas Blancas), sorprende mucho», apunta Carlos Yécora. «Yo soy de blancos y en Rioja se están haciendo vinos blancos muy interesantes», afirma María Luisa.

«Me gusta el vino, pero no sé de vino, me parecen bien muchos: Don Jacobo (Bodegas Corral) o Paco García… En Viniegra hacemos nuestra cata ‘serrano joven y fresco», cuenta Víctor Grandes. «Lo admito, tengo un vicio muy caro: yo soy de Roda. También me sigue maravillando el clarete de Cordovín: su frescura y garra a la vez y tampoco se valora mucho», Luis.

En el repaso a las comidas con las que maridarían esos vinos, hacen patria: manda la cocina típica riojana. «Embuchados con pimientos de cristal», Luis; «chuletillas al sarmiento», Carlos; «alubias de Anguiano», Víctor; «patatas a la riojana», María Luisa; «cualquier plato de cuchara de nuestra gastronomía…», María.

Y de la gastronomía al fútbol, el deporte rey, muy a pesar de María Marrodán: «No soy nada futbolera y cada vez me gusta menos todo lo que se mueve alrededor. Intento guiar a mis hijos hacia otro lado y otros deportes, pero no creas que lo consigo».

María Luis es al contrario y nos descubre su lado futbolero: «soy del Real Madrid y del Celta porque si no me mataba mi padre. Aunque voy a confesar que cuando estuvo Mourinho me hice un poco del Barça, pero que no se entere mi padre», carcajea. «Además trabajé en ‘merchandising’ del mundo del fútbol y tuve la suerte de tratar con ‘Los Galácticos’: Beckham, Zizou, Ronaldo, Raúl…».

«He sido y soy muy futbolero, es difícil siendo del PP ser del Barça, pero… Aunque ahora con toda la tensión de Cataluña estoy desconectado, con mi mujer tenía piques, es del Madrid (ríe). Hoy me centro más en seguir a la UD Logroñés», señala Carlos. Luis y sus confesiones: «Soy de la Real, es una de las herencias de mi padre». Víctor es del Barça, fundó una peña de la UDL, aunque hace tres años que no va a Las Gaunas…

¿Y además de ver fútbol practican algún deporte? En general, asignatura muy pendiente. «Pasear por el monte», María Luisa y Luis; «cazar y andar unos veinte kilómetros», Carlos; «spinning, crossfit, lo que sea, pero en todos los casos con la característica general de que soy torpísimo para todo», asegura Víctor; «¿jugar al ajedrez puntúa como deporte?», reclama Víctor. «Lo intento, como leer», María.

Toca meterse un poquito en harina… Y hablar de algunas cuestiones relacionadas con su actividad. ¿Ensayan delante del espejo? «No», coinciden María Luisa, María y Luis. «Delante del espejo no, pero voy hablando solo en el coche», Carlos. «Pues yo sí, delante del espejo y me grabo», reconoce Víctor.

Su familia, sus parejas, incluso algún suegro muy forofo de la política, como el de Carlos, son los que «aguantan» el chaparrón y con quienes se preparan para salir al ruedo de la política.

Otro de los momentos con ‘mayoría absoluta’ ha sido al reconocer que ninguno ha borrado tuits en los últimos tiempos. Y a partir de ahí ha surgido un amplio debate sobre el poder de las redes sociales, cómo se genera opinión, muchas veces despegada de la realidad y endogámica, sobre las ‘fake news’ (noticias falsas)…

Pero un encuentro clandestino no podía terminar sin una ‘pruebita’ de fuego. Y, ‘usando’ la técnica Broncano en el programa ‘La resistencia’, ha llegado la pregunta doble del millón: ¿Cuánto dinero tenéis en la cuenta y cuántas veces habéis hecho el amor en el último mes?

Tic. Tac. Tic. Tac. «Venga, empiezo yo», se ha lanzado María Luisa: «En una cuenta 600 euros y tres veces en lo que va de mes». Ea. «Yo voy a tirar de arte político: estoy mucho más satisfecha con las veces que he hecho el amor que con el dinero que tengo…», María, regate tipo Messi, aunque no le guste el fútbol.

«No recuerdo las veces, cuando tienes una hija pequeña… Llegarán tiempos mejores. Y del dinero… lo que nos ganamos dignamente; pero si os soy sincero, la economista es mi mujer», Yécora. «En la cuenta,
920 euros; sobre el amor, un poquito menos que eso este mes», ríe Luis. «Llego muy cansado para leer, con que imagina para lo otro, estoy soltero, no tengo pareja estable… Y de dinero, pues 1.300, tengo hipoteca, coche…», se sincera Víctor.

Y hasta ahí lo que se puede contar. Para la sección ‘off the record’ queda la porra, la promesa de todos una vez que se terminen los comicios generales, la oferta de un candidato a otro de regalarle una becada, y , sobre todo, cómo van a ser los pactos. Ah, no. Esto último, no. No ha habido tanta ingesta de vino como para sincerarse tanto, ni se han desecho del todo de su coraza de políticos…

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