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Altivo y displicente

“Un toque de atención importante”. Y fin. No hay más preguntas, señoría. “Un toque de atención importante”. Dos veces ha dado este domingo el titular en la rueda de prensa Sergio Rodríguez durante los siete minutos que ha durado su intervención ante los medios de comunicación.

El día que la Unión Deportiva Logroñés buscaba certificar su concurso en el próximo playoff de ascenso a Segunda, le han dado con la puerta en las narices. Y con la contundencia de los cuatro goles que ha encajado la mejor defensa del campeonato le han dicho aquello tan frustrante de “vuelva usted mañana”.

El equipo que más puntos había sacado hasta el momento tras empezar perdiendo ha ganado en Las Gaunas al conjunto que no había cedido hasta el momento ni un solo punto tras haberse adelantado en el marcador. Se ha puesto 2-0 la Unión Deportiva Logroñés, y altiva y displicente ha caído 3-4 tras un segundo tiempo para olvidar: nefasto, horrible, tremendo, impropio… como si este abril fuera aquel septiembre pasado.

El día que a Sergio Rodríguez le ha dado por jugar con la pelota al alinear a Pedrito de inicio, le han dado con la puerta en las narices. El día que ganaba en casa por una ventaja de dos goles, el día que llevaba un 100% de acierto en la portería contraria para el minuto 36 de partido tras dos empates a cero, el día que Marcos André no ha plasmado su carácter e influencia sobre el juego blanquirrojos… Ese día, este domingo, unos jóvenes talentosos vestidos de azul han paralizado, de momento, el sueño riojano, por una segunda parte jugada sobre el vertedero de las ilusiones al dejar de ser ejemplares y mostrar el típico puritanismo propio de los equipos que se sienten ganadores sin haberlo demostrado ni merecido.

Se sentían segundos al descanso sin haber cerrado la cuarta posición. Se sentían ganadores con el 2-0 ante el Oviedo Vetusta sin haberlo merecido por una cantada del meta visitante (gol de Bobadilla) y un penalti a su favor (gol de Rayco). Y han acabado apaleados, enrojecidos al pasar del 2-0 al 3-4 en un inicio de segunda parte donde la velocidad habitual ha sido sustituida por el tocino, y donde la pelota ha pasado de ser de cuero a mostrarse de trapo.

Bolita de trapo para un traspié que conviene poner en cuarentena. Dependerá de los dos próximos partidos de liga. Fuera de Las Gaunas. En Llodio y en San Sebastián. De eso dependerá la credibilidad de un equipo que se ha ganado, por méritos propios, el derecho a fallar. Y han fallado. Vaya sin han fallado. Estrepitosamente. En su primera gran oportunidad de dejar esto visto para sentencia.

Se han montado por un momento sobre la bicicleta que les debía llevar hasta la segunda plaza (2-0 en Las Gaunas y 0-1 en Anduva) y se han puesto a conducir sin manos, primero, luego, sin pies, flipando sobre un camino plagado de baches… y finalmente sin dientes. Como el peor de los chistes. Vaya tortazo contra la curva del playoff. Y es que altivos y displicentes este equipo pasa a ser más bien normalito. Y llegan los disgustos.

Porque no ha sabido calibrar el momento de la temporada en la que se encuentra el asunto. Su rival, el Oviedo Vetusta, o ganaba o se quedaba sin opciones de optar a la cuarta posición. Y vino a Las Gaunas a jugar a la ruleta rusa. Y ha ganado.

No tenía nada que perder de inicio, no tenía nada que perder tras el 2-0 para el minuto 36, y ha jugado toda la segunda parte sin nada que perder. Y ha ganado por méritos propios. Porque ni tan siquiera se ha arrugado con el empate a 3 de Ander Vitoria. Solo le valía ganar, y ha ganado, en un error defensivo de la mejor defensa del campeonato. La ha pifiado Bobadilla, y Ernesto, que ha hecho tres goles en Las Gaunas, le ha puesto la victoria a su equipo en bandeja de plata. Y hubiera hecho el quinto de haberlo necesitado. Porque el colegio ha anulado el empate a 4, de Rayco, por fuera de juego de Iñaki (no lo era) o de Ander Vitoria, que sí lo estaba.

De momento, con una renta de ocho puntos sobre precisamente el Oviedo Vetusta, la violencia de esta tarde en Las Gaunas se tolera. Heridas superficiales. Arañazos sobre la carrocería de una temporada de cierto lucimiento. “No somos magos, no sabemos lo que va a pasar de aquí al final de temporada. Ahora solo sabemos que esto ha sido un error puntual”. Y no le falta razón a Sergio Rodríguez, que en sala de prensa ha salido a atajar cualquier gesto nervioso.

Porque el técnico sabe que su desgaste en la grada es importante cuando llegan estos errores “puntuales”. Pero a falta de 18 puntos, y con una renta de ocho sobre el quinto clasificado, sentar a la mesa de la liga al miedo y a la inseguridad de principio de temporada no es un buena idea. Serían dos impedimentos importantes para afrontar el asunto del tercer playoff de la entidad con la serenidad y constancia que requiere un campeonato de la igualdad de la Segunda B.

Pero el fútbol es el territorio de las pasiones extremas, y ahora toca lamerse las heridas por haber sido altivo y displicente con la bolita de trapo del infrafútbol durante solo 45 minutos. Tiempo suficiente para encajar cuatro goles y los que hubieran hecho falta. A veces, el fútbol avisa. Solo hay que saber escucharle a tiempo.

Ficha técnica
UD Logroñés: Miguel; Juan Iglesias, Caneda, Bobadilla, Iñaki; Rubén Martínez (Ñoño, min. 72), Andy (Oussama, min. 76), Salvador, Pedrito (Olaetxea, min. 62); Rayco y Ander Vitoria.
Oviedo Vetusta: Lucas Díaz; Ahijado, Ugarte, Martínez, Lobato; Javi Mier, Cortina; Alarcón, Ernesto (Javi Cueto, min. 79), Borja (Sandoval, min. 46); y Steven (Jorge Mier, min. 70).
Goles: 1-0, min. 23: Bobadilla. 2-0, min. 36: Rayco, de penalti. 2-1, min. 42: Ernesto. 2-2, min. 51: Sandoval. 2-3, min. 61: Ernesto. 3-3, min. 69: Ander Vitoria. 3-4, min. 73: Ernesto.
Árbitro: Gorka Mazo Maruri (Comité Castellano leonés). Amonestó a los locales Rubén Martínez (min. 54) y Oussama Siddiki (min. 86).
Incidencias: 2.893 espectadores en Las Gaunas.

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