Gastronomía

El Mexicano alcanza la vida eterna en San Agustín: se muda a La Canilla

Mario, de origen mexicano, propietario del local, en plena San Agustín

El Mexicano no es el típico bar de la zona Laurel-San Agustín y aun así es ya un clásico ofreciendo precisamente un producto diferente. Le pone el toque exótico: margaritas, quesadillas, picante… Ahora se prepara para un cambio: se traslada del número 4 de la calle San Agustín al número 7, justo enfrente, donde hasta hace unas semanas estaba el bar La Canilla.

«La previsión es que después de Semana Santa ya estaremos en la nueva ubicación. De momento estos días todo seguirá igual, vamos preparando el nuevo local: limpiando, adaptando la decoración a nuestro estilo, etc. Aunque hasta fin de mes no estará listo», cuenta Mario, la conocida cara que atiende tras la barra del Mexicano.

¿Y por qué el cambio? «Donde estamos actualmente tenemos fecha de caducidad por el derribo del edificio, el Ayuntamiento nos tenía avisados, y estábamos con la presión de buscar una solución por la zona. Ahora ha surgido la posibilidad de mudarnos justo al local de enfrente y ¡qué mejor!», explica el propietario. «La verdad es que, aunque nos dé pena dejar el bar actual porque son bastantes años aquí, estamos ilusionados y con ganas de concretar el cambio. Las dimensiones son las mismas, pero nos da la tranquilidad de un alquiler a largo plazo».

En cuanto a la actividad del bar habrá pocos cambios: se mantendrá la comida mexicana y las bebidas típicas del país azteca. Igualmente esperan conservar la variedad de públicos que les visitan: de índole familiar y gastronómico a primeras horas y de carácter más festivo con el avance de las horas.

Mario, en el actual local del Mexicano.

Y, empiezan las preguntas internas. ¿Mexicano por algo más que por el tirón comercial? «Nací en México, en Torreón», ríe Mario. «Mis padres son uruguayos, pero por el trabajo de mi padre viajábamos mucho, vivimos en México, Estados Unidos, Barcelona y luego acabamos en La Rioja, en el 92», relata.

Entonces se plantearon abrir un negocio de hostelería y sus padres tuvieron la duda de si hacerlo como pizzería o como mexicano, porque su madre tenía conocimientos de este tipo de cocina… «Yo creo que acertaron en la decisión, somos el bar de la San Agustín más veterano en cuanto a la propiedad», apunta Mario.

En lo que a sedes se refiere, la nueva será la tercera desde su arranque en 1993. Comenzaron en San Agustín 9, y por temas del alquiler se tuvo que mover en 2008 al otro lado de la calle, en el lugar que antaño había ocupado el mítico Bar Florida -de ahí que se mantenga dicho nombre tanto en la fachada como en el interior de la barra, para homenajearle-.

Ahora realizarán el viaje a la inversa, al lado impar de San Agustín. La vida circular, ese aspecto en el que tanto creen en el México originario de Mario, donde el principio y el fin (vida-muerte) son todo uno. En el Mexicano de Logroño, donde por cierto no faltan las calaveras como parte de su decoración, brindan por ello y por esta nueva vida…

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