La Rioja

«Hemos venido a jugar, el resultado nos da igual…»

El deporte tiene tras de sí valores reseñables como el trabajo en equipo, la superación, la constancia, la convivencia, el respeto, etc. Y cuando se está en las categorías inferiores, cuando la competición no es la pata más importante, esto es más fundamental si cabe o debería serlo. En Varea este sábado se disputaba, a priori, un partido más de los que se celebran cada fin de semana en la región.

Lo hacían chavales de categoría Prebenjamín 2011 (7-8 años) de los equipos de fútbol de sala de EDF y Villamediana, en el polideportivo del barrio vareano. Hasta ahí, nada fuera de lo habitual cada jornada. Pero a los cinco minutos, cuando el EDF ya vencía por 2-0, se acabó el partido. ¿Cómo? Todo comenzó porque el árbitro consideró que la entrenadora del Villamediana le había insultado y le mandó salir del partido. Aspecto, este, que no llevó a cabo la entrenadora porque insistía en que no había hecho nada.

«Yo sentía que no me podía ir y dejar a mis chavales menores solos, además sin haberle dicho nada ofensivo. Y mi segundo entrenador y mis jugadores decían que se iban si yo me tenía que ir…», admite a este medio desolada la joven entrenadora de Villamediana.

Tal como relatan a NueveCuatroUno testigos presenciales la preparadora reclamó que no se hubieran pitado faltas a su equipo, pero sin insultos. «Es muy educada y respetuosa siempre, no sale nunca a faltar a nadie, de hecho, los chavales -que son los únicos que lo oyeron porque los padres de ambos conjuntos estábamos al otro lado- reiteran que le dijo: ‘llevan dos faltas y no nos las has pitado», recalca uno de los padres de Villamediana.

Tras unos momentos de algarabía el árbitro, ante el estupor generalizado, dio por finalizado el partido.

Versiones encontradas

«Es una auténtica vergüenza que un árbitro se cargue un partido así, la ilusión de los chavales, todo…», subraya el padre a este medio. «Fue un abuso de poder en toda regla. Y un trato vejatorio a la entrenadora por ser mujer, al resto de gente que le podía decir cosas -otros técnicos, etc.- no les dijo nada», denuncia.

Lo cierto es que el acta del partido, al menos la versión que tienen los equipos, no refleja las causas de la suspensión. «Vamos a hablar con los de los Juegos Deportivos, porque lo que hizo este chaval -el árbitro- es un atropello y no se puede consentir», reclama este padre de Villamediana.

En cambio, una madre del EDF ha señalado a NueveCuatroUno que la entrenadora del equipo villametrense tuvo «una actitud muy chulesca en todo momento». «Los padres del otro equipo pedíamos a la entrenadora que se fuera para que los niños pudieran jugar pero ella no escuchaba. Entonces el árbitro se levantó y pitó el final del partido», ha añadido.

«Todo pasó porque esta ‘entrenadora’ se negara a acatar una decisión arbitral y mostrara así a sus pupilos que la máxima autoridad en un partido no merece respeto alguno», ha relatado a este medio, resaltando que el árbitro pudo confundirse o no, «pero esta señorita faltó al respeto a los niños, al árbitro y todas las personas que estaban allí, padres de ambos equipos y de otros que ya se habían acercado para disputar sus partidos después».

Pero a veces los niños dan lecciones a los padres y en esta ocasión primaron las ganas de jugar, después del madrugón, a las polémicas. Así que una quincena de jugadores de ambos clubes y sus consiguientes padres se dirigieron a una pista multideportiva, ubicada en la calle Artesanos de Varea, y, mezclados ambos, jugaron un partidillo.

«Lo habitual es que nunca haya ningún problema. Los chavales ya lo tienen olvidado, a ellos lo que les interesaba era jugar y al final jugaron», subraya el padre de Villamediana. Porque, usando una canción popular, «hemos venido a jugar, el resultado -aunque a todos guste ganar- nos da igual…».

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