Firmas

No nos detengamos, se hace camino al andar…

No somos iguales. Cada una tiene sus características: unas enriquecen a otras. No a todas les gustan las princesas, no a todas les gusta ir de compras, no todas quieren ser madres. A algunas les gusta el fútbol, a otras andar por el monte, hay quienes no tienen instinto maternal o su habilidad en los fogones es discutible.

Nada es excluyente, ningún perfil de mujer es cerrado, pero todos deberían tener algo en común: la libertad de elegir qué se quiere ser, sin estigmas, sin clichés.

Esta semana todo el mundo habla de mujeres en distintos sectores, de mujeres que han roto barreras. ¿Qué tiene de mayoritario todo ello? Porque la conciliación es, desgraciadamente, una quimera para muchas. La opción de optar a puestos directivos supone algo inalcanzable en gran parte de las ocasiones. Y la igualdad salarial -ante el mismo trabajo- no se cumple con frecuencia.

Ni las discriminaciones negativas, ni las positivas. Solo cuando se valore a quien está enfrente por sus capacidades no por el artículo que le acompaña (el/la) se habrán conseguido las metas. Y la percepción es que no lo hemos conseguido.

Pero las cosas no se alcanzan por decreto (aunque alguno a veces dé un ¡empujoncillo’): los cambios se logran por convicción. La fe mueve montañas, suelen decir, por algo será. Y a veces esa fe hay que educarla. Ahí quizás esté la clave, en la educación familiar y del conjunto de la sociedad.

Mujeres riojanas para la historia

Esta semana en Radio Rioja (Cadena Ser) cuatro mujeres riojanas, que en su momento abrieron caminos, han sido protagonistas: la cantante de ópera Lucrecia Arana, una eminencia a principios del siglo pasado; la escritora María de la O Lejárraga; la cantante y activista Carmen Medrano; y la psicóloga con parálisis cerebral Mercedes García-Laso.

Sus historias han resonado en la voz de cuatro periodistas riojanas (Ainhoa Tilve, Pilar Hidalgo, Conchi Aquesolo y quien aquí escribe), lideradas por Ana Castellanos. En el encuentro, durante la tertulia, una sensación sobrevuela: «Este año parece que se está desinflando el movimiento que tanto funcionó el año pasado».

De hecho, uno de los puntos de la conversación es que en el propio colectivo periodístico hay cierto temor a proponer actos que no tengan respaldo social. Frases como: «pero no podemos parar», «en realidad queda mucho por hacer», «hay que seguir con la visibilización de la situación de la mujer», se repiten en este debate entre periodistas.

Y aunque nada tenga que ver la situación actual a la de siglos pasados -menos mal-, seamos sinceras y sinceros, todavía queda mucho para conseguir que todo el mundo sea libre de elegir su vida sin mirar el género, de que la igualdad de oportunidades sea la práctica habitual, de correr por la noche sin mirar atrás, de conciliar por sistema no por excepción…

Pero con el conformismo está complicado el avance. Así que en este 8-M, Día Internacional de la Mujer, toca hacer uso de uno de los lemas que mueven a Mercedes García-Laso (la historia que he tenido el placer de relatar en Radio Rioja): «Caminante no hay camino, se hace camino al andar». Sigamos caminando por todo lo que queda por lograr, desde el entorno próximo, desde el día a día.

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