Gastronomía

La oleada de ‘extrañas multas’ en Avenida Club Deportivo

No te asustes. No hay sanción económica ni aviso de la grúa para fastidiarte el día. La multa no puede ser más deliciosa y ojalá todas tuvieran tan fácil solución. La respuesta se encuentra en el número 14 de la calle Juan II.

Avenida de Club Deportivo y los alrededores del Parque San Miguel están sufriendo una oleada de ‘extrañas multas’. Estos días, los conductores que se disponen a coger su coche se encuentran con una ‘receta’ muy especial. Al primer echarse las manos a la cabeza le sigue un respiro de alivio.

«¿Qué es esto?», se preguntará el propietario del vehículo. Pues ni más ni menos que una denuncia por «estacionar cerca del bar-restaurante ‘La Arrancadilla’ y no acercarte, por lo menos, a tomar una cañita con una calidad y un precio muy bueno».

Bendita sanción. «Denuncia anulable viniendo a vernos», reza el papelito encontrado en los parabrisas de los turismos de la zona, cuyo importe ascenderá a lo que consumas en el bar. «Además, somos muuuuu majetes», añade Sergio Jimeno en su folleto publicitario.

Este joven logroñés, profesional con más de ocho años de experiencia en diferentes cocinas como la del Hotel Viura de Villabuena y formado en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo, ha comenzado su propia aventura en la capital riojana.

‘La Arrancadilla’ lleva ocho meses abierto con una cocina «cuidada» y «de temporada», donde el único objetivo es «no estropear al protagonista». Este no es otro que el producto: «Con el cariño y la paciencia de las abuelas y la originalidad de nuestro cocinero, ofrecemos una carta mediterránea cuidando cada elaboración al detalle y buscando la interacción con el cliente».

Mahou directamente de bodega

Uno de los puntos fuentes del establecimiento es que es el primero de La Rioja que trae la cerveza Mahou directamente de fábrica y sin carbónico añadido, «lo que le otorga un sabor auténtico y especial». En cifras, el local vende cerca de 1.200 litros al mes y cuenta con cinco trabajadores: dos cocineros y tres camareros.

«Somos un restaurante de barrio que quiere darse a conocer», reconoce Sergio Jimeno, quien incide en el producto de «kilómetro cero» como otro de sus ideales. El primer kilómetro, ‘La Arrancadilla’, ya lo ha completado. Ahora le quedan muchos más por delante. Y muchas multas por poner.

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