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Un boceto sin definir

Foto: Real Unión de Irún (Twitter)

Los trazos iniciales sobre el folio futbolístico de Sergio Rodríguez están perfectamente definidos. Comenzó a dibujar con el pulso firme hace una vuelta. Y 19 partidos después el boceto muestra algo más de color, pero no acaba de estar definido. Se intuye algo bueno, pero se detectan problemas que le impedirán convertirse en una obra de arte.

Cada trazo es prácticamente definitivo, pero dibuja a un ritmo lento. Es un boceto que tiene pinta de playoff pero aún así hay líneas que no acaban de estar integradas para lo que en estos momentos es un dibujo sin terminar, en construcción, imperfecto, en desarrollo, impreciso…

El dibujo va tomando forma, la base está hecha con eso de mantener la portería a cero a cualquier precio. El equipo ha logrado un nivel fantástico. Es increíble la facilidad con la que este equipo mantiene a Miguel protegido. Es imposible hacerle daño salvo en contadas (diez) excepciones. Da igual sin están Juan Iglesias, Caneda, Bobadilla, Flaño; o Flaño, Bobadilla, Santamaría e Iñaki, como en Irún. Da igual si están Santos, Caneda, Andy y Paredes… Y parece que dará igual cuando entre Borja García o vuelva Caneda de su lesión.

Da igual, este dibujo está muy bien desarrollado desde atrás. Son diez goles recibidos en 25 jornadas. Una bestialidad. Un trabajo defensivo en equipo perfecto. Una vuelta después, esta plantilla sabe a qué juega: a mantener la portería a cero, lo que te garantiza al menos un punto, que no es mala cosa cuando como aquel día necesitabas mantener la portería a cero para ganar en Las Gaunas al Real Unión en la primera vuelta.

El dibujo quedó claro en los primeros trazos de la temporada tras una crisis de creación ante el folio en blanco de dimensiones casi definitivas. Vamos, que no hubo cambio de pintor de puro milagro. Porque aquel día acertaron Marcos André y Rubén Martínez, y Sergio pudo seguir dibujando una semana más.

Y garabateó lo que le sirvió para mantener su puesto: solidez defensiva; pero están los galeristas a la espera de la evolución definitiva, esa que te acerca a la obra de arte: y eso pasa por marcar con más facilidad en la portería contraria. Y ahí ni Sergio Rodríguez ni sus jugadores están logrando un dibujo a la altura de lo esperado. El asunto pinta a garabato de Primaria.

Así que lo habitual es que se produzcan resultados lógicos en lugares comunes. En Irún tocaba empatar porque 14 empates llevaba en esta temporada el Real Unión, y tocaba hacerlo a cero porque la UD Logroñés no recibe goles, pero tampoco marca en la portería contraria. Y así fue: empate a cero. Empate que deja a los riojanos una semana más en playoff, y a siete puntos de distancia de una Real Sociedad B en progresión que ya es quinta tras ganar en Calahorra.

La UD Logroñés logra un resultado habitual, como es el empate a cero, en un lugar común, como es Gal. Irún es un lugar donde habitualmente el equipo local juega lento, espeso y el rival queda afectado por este ritmo trotón y pesado. Y así ha resultado la película: lenta, imprecisa, espesa… en ataque. Se sabía que Orbegozo no le iba a marcar a la UD Logroñés pese a llevar 13 goles. Y así ha sido.

Es más, no ha tenido ni una oportunidad para crear peligro. Y Miguel ha vivido otro partido más o menos tranquilo salvo en dos lanzamientos lejanos que ha atajado en dos tiempos y un remate de cabeza de Javi Martínez que se ha marchado desviado. Y ya… Nada más.

En la segunda parte, el Real Unión no ha comparecido en ataque. Frustrado por un entramado defensivo donde todos los blanquirrojos colaboran. Del primero al último, nadie se esconde, y los resultados defensivos llegan.

Otro asunto es el de mirar hacia adelante. Ahí el dibujo se difumina del color hacia el blanco y negro para acabar en un degradado impropio de un equipo de playoff. Falta punta en los atacantes. Andan romos en el remate, como en esa que ha tenido Rubén Martínez antes de ser sustituido que con todo a placer se ha enredado con el balón en su propio disparo y la pelota ni ha llegado a la portería rival.

Van carentes, también, de esa pizca de suerte que envía un balón a la red tras un despeje en lugar de mandarlo, como ha pasado, al poste tras un primer disparo de Rubén Martínez a portería. Y andan los puntas con la punta del lapicero sin mina.

Víctor López celebraba como gol un remate suyo de cabeza que el meta rival ha sacado tras una gran intervención. U otro remate de cabeza de Marcos André en el segundo palo tras un gran centro de Carles Salvador. Todo esto en la segunda parte, cuando el equipo se ha ido a por la victoria. Marcos André ha visto llegar el balón, y le ha puesto todo lo necesario para rematar salvo esa picardía y ese pellizco de genio ante el lienzo en blanco, necesario todo esto para llevar la pelota a gol. No le ha puesto esa mala leche para marcar de pura rabia, ni tampoco esa dosis de precisión que requiere el remate final. Un lapicero sin punta para un dibujo que se degrada en el área contraria.

Y sin gol es imposible firmar un lienzo, porque siempre estará inacabado. Como es el caso. El boceto de Sergio Rodríguez apunta tantas cosas buenas como malas. Con siete puntos de distancia sobre el quinto clasificado, el equipo se mueve cómodamente entre los mejores galeristas del Grupo 2, y sin embargo borra y vuelve a borrar para ver cómo leches acaban un cuadro que les puede quedar bonito si son capaces de marcar en la portería contraria.

Pero están tan empeñados en hacer un buen boceto, una buena base, que se les está pasando darle color, ponerle el trazo definitivo que solo llega con los goles por pura genialidad. Y puede ser porque Rubén Martínez no tiene mucho gol, porque Víctor López tampoco es un goleador, porque a Olaetxea no se le caen precisamente los goles aunque lo intenta también desde lejos como en un disparo suyo que ha salido rozando la cepa del poste la portería local. No le sobra gol a Marcos André, tampoco a Iñaki, ni a Carles Salvador, ni a Andy, ni a Flaño que casi lo logra en otro disparo desde lejos. Pero no hay manera.

Y con los mismos jugadores resultados similares en lugares comunes: estaba claro que esto acabaría en Gal en un empate a cero, que ni es tan bueno ni tan malo. Que es un resultado más, un resultado común, que ni aleja ni acierta los objetivos, solo da más tiempo para ver si este equipo es capaz de hacer las paces con el gol. Pero el debate parece incuestionable: la portería a cero, y lo otro, lo del gol al contrario debe surgir desde la genialidad, y el equipo no anda con el pellizco que diferencia a las figuras del resto.

Ficha técnica

Real Unión: Sequeira; Estrada, Esnaola, Senar, Garrido; Caberio, Javi Martínez (Lizarraga, min. 74); Beitia (Sola, min. 86), Galán (Etxaburu, min. 86), Eneko Eizmendi; y Orbegozo.

UD Logroñés: Miguel; Flaño, Bobadilla, Santamaría, Iñaki; Víctor López (Ander Vitoria, min. 80), Andy, Salvador, Rubén Martínez (Ñoño, min. 74); Olaetxea (Pedrito, min. 67) y Marcos André.

Goles: No hubo.

Árbitro: Pedro Muñoz Piedra (Colegio Madrileño). Amonestó a los locales Sena (min. 13), Javi Martínez (min. 54) y Estrada (min. 72) y al visitante Flaño (min. 60).

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