La Rioja

“Hay muchos huecos que rediseñar antes de construir en Logroño”

Supongamos que existe vida inteligente lejos de la Tierra. Pensemos, además, que esa vida inteligente no tiene nada mejor que hacer que pegarse un viajecito de varios millones de años luz para observarnos detenidamente desde ahí arriba. Imaginemos que su campo de observación no es otro que Logroño y su área metropolitana. ¿Qué pueden deducir nuestros amigos extraterrestres?

Para Juan Díez del Corral, los aliens deben pensar que los humanos somos algo así como el cuarto de un adolescente cuando sus padres miran hacia otro lado. El orden no es nuestro fuerte. Tampoco en el ámbito urbanístico. Porque hace ya dos décadas, cuando el Colegio de Arquitectos de La Rioja (COAR) decidió que ya iba siendo hora de elaborar una guía de arquitectura actualizada (la última se había redactado en los años 70) se dio cuenta de que, en realidad, se distinguen dos Logroños a vista de pájaro.

“En el plano de la ciudad aparece un Logroño envuelto por la ‘almendra’ que conforman Carmen Medrano, Duques de Nájera, Avenida de Lobete y Madre de Dios, en el que se aprecian tonos rojizos de los tejados, y otro Logroño de grumos o paquetes que surgen a su alrededor”, explica.

En aquel momento, Díez del Corral catalogó ‘solo’ la totalidad de los edificios ‘encerrados’ en esa almendra y dejó para más adelante el análisis del Logroño más caótico. Pero ese momento ha llegado y este mismo lunes ha avanzado en el Ateneo Riojano las claves del segundo volumen de esa guía.

“Lo más destacado entre la primera entrega y esta segunda es que en medio pinchó la burbuja inmobiliaria”, señala a NueveCuatroUno, detallando que esa ‘ciudad de grumos’ se compone de “44 paquetes (Los Lirios, Valdegastea, Arco de Navarrete, La Guindalera…) que nacen independientemente los unos de los otros y que es muy difícil que creen una trama urbana como la que existe en la zona antigua”.

Los responsables del caos

En descargo de la capital riojana, el arquitecto señala que este desorden “no es un fenómeno exclusivo de Logroño”, ya que “ocurre en otras ciudades como Pamplona o Zaragoza y deriva de la crisis del urbanismo como pensamiento de la ciudad”. “Los ayuntamientos han pasado a gestionar las promociones inmobiliarias, sin pensar en el urbanismo como un organismo”, añade, subrayando que “los arquitectos han sido colaboradores de este proceso inmobiliario, al no hacer crítica sobre él”.

En las últimas semanas, el desarrollo del sector de Ramblasque ha centrado el debate político en la capital riojana. A juicio de Juan Díez del Corral, en estos momentos hay otras prioridades: “Hay cantidad de fragmentos que coser y resideñar antes de edificar nuevas zonas; Logroño está parada en cuanto a crecimiento de población se refiere y hay que parar el tren, porque el tren no va a alcanzar la misma velocidad que hace treinta o cuarenta años”.

Tiempo de oportunidades

El arquitecto subraya que “lo que necesita Logroño es un Plan General”. “Con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria -prosigue- se ha parado un sistema de hacer ciudad y hay que reflexionar sobre él poniéndolo en crisis; es necesario hablar y debatir sobre lo que ha hecho para acabar el Plan General, que se le encargó a un estudio muy prestigioso de Madrid que a mí no me da ninguna confianza”.

Por último, Díez del Corral afirma que la licitación de la Ronda Sur representa una oportunidad única para “arreglar el estropicio que se hizo con el diseño de la LO-20, que es de locos”. “La ciudad se ha dejado en manos de ingenierías que no han pensado en la ciudad, sino en resolver problemas de tráfico”, concluye.

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