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«Logroño ha perdido la oportunidad de ser reconocido en el mundo por el balonmano»

Jota González habla por primera vez desde su salida del BM Logroño La Rioja para entrenar en París

Jota pasea por El Espolón en esta primera vuelta a Logroño, aprovechando el parón de selecciones

Se le nota relajado, tranquilo, satisfecho. Sonríe constantemente. Es un Jota González (Valladolid, 1972) que relaciona Logroño con vacaciones, no con la presión de ganar partidos en el Palacio, de entrenar… Es la primera vez que regresa a la capital riojana desde su incorporación como segundo entrenador del Paris Saint-Germain y reconoce que “es muy agradable cuando vuelves a tu casa”. No en vano, en Logroño ha pasado la última década dirigiendo al BM Logroño La Rioja, once campañas.

No rehúye ningún tema, cuenta cómo es su vida en la grandiosa ciudad de la luz, y con el paso del tiempo también se atreve a contextualizar la realidad del deporte en La Rioja, en especial del balonmano, del que incluso habla de “oportunidad perdida”. Respecto a su idea de salir de tierras riojanas admite que «tomé la decisión correcta en ese momento». Se nota su elocuencia para expresarse: lógico, entrenador y profesor (de matemáticas), le ‘escuchamos’.

-Entre Logroño y París, las diferencias se presuponen muy notables…

-París es una ciudad extraordinaria, muy bonita, pero yo reconozco que para mí y mi forma de vivir y ver la vida es más cómodo Logroño, me siento más a gusto en una ciudad más pequeña donde conoces a la gente.

-¿Cómo ha sido el volver al segundo plano y dejar de ser la cabeza decisoria?

-Me ha parecido una transición tremendamente normal. Pensaba que iba a ser un cambio un poco diferente, pero aunque el rol cambia, estoy encantado. Mis últimos años aquí no sentía esa necesidad de ser primer entrenador y en París eres el ayudante o segundo de un gran club y me apetecía pasar a ese segundo plano y trabajar de otra manera distinta a la que había trabajado hasta ahora. No añoro ni echo de menos ser primer entrenador. Me imagino que dentro de unos años a lo mejor lo veo diferente. Necesitaba ese cambio de rol y de función y qué mejor lugar que París.

-¿Cuáles son las tareas de tu día a día?

-Mi trabajo allí tiene distintas facetas: por un lado, lógicamente, ayudar en los entrenamientos a Raúl (González); siempre ser un apoyo hablando con él y dando mi opinión sobre las cosas y también análisis de los rivales. Luego otra parte importante es el trabajo con las categorías inferiores. Eso para mí es una cosa nueva, volver a trabajar con la cantera: entreno determinados días al segundo equipo y ayudo con el trabajo de la base.

-Respecto a los clubes, de uno pequeño como el BM Logroño La Rioja a un grande como el PSG…

-Ese es el cambio más grande, pero no en el sentido de mal con Logroño, sino porque cuando vas a un gran club las cosas son distintas. Aquí por ejemplo una persona hace cinco funciones allí tienes a cinco distintas. Aquí los jugadores son profesionales, pero allí todo tiene que estar medido al milímetro para que las cosas salgan lo mejor posible. El cambio fundamental son los medios que tiene París. También la responsabilidad de un gran club que quiere ganar la liga de Francia, luchar por la Liga de Campeones y unos jugadores que tienen unos currículums espectaculares… Es simplemente otra dimensión.

-Citas a los jugadores… En Logroño ha habido grandes jugadores, pero ¿qué es tener entrenando a Karabatic, Omeyer, Hansen, Morros… a la selección mundial?

-Ha sido una sorpresa muy muy agradable. Otras de las cosas por las que quería ir a París es porque tenía ganas de ver cómo funcionaban esos grandes jugadores. A veces tenemos un poco la idea de que son grandes figuras, complicados de llevar… A mí me ha parecido extraordinariamente sencillo. Son gente que está donde está por algo, superprofesional, se cuida una barbaridad, terminan el entrenamiento y se van a hacer pesas porque quieren mejorar, están muy atentos a los vídeos; en los partidos salen muy concentrados; son todos encantadores, cercanos… Desde el primer día, ningún problema, agradecidos, respetuosos. Y una cosa muy importante es que no tienes que andar detrás de ellos, es gente que cuando llega al entrenamiento sabe que tiene que ser intenso, saben cuál es su trabajo y quieren ser los mejores.

«Omeyer es alguien excepcional, muy trabajador, encantador, me ha impactado especialmente»

-¿Algún jugador de todos ellos que te haya impactado?

-En general, todos. Pero uno que especialmente, Thierry Omeyer, el portero. Con sus 41 años es alguien que se encuentra en un estado de forma física excepcional, que está en el último año de su carrera deportiva y entrena con mucha intensidad, es el capitán, está todo el día pendiente de todo… Tenemos la visión de él de cuando juega contra España, pero es encantador, siempre rema a favor del equipo, muy trabajador, interés máximo por conocer el balonmano.

– ¿Sigues al BM Logroño La Rioja?

– Sí, sí, veo los partidos, en directo si puedo o si no en diferido; hablo mucho con Miguel Ángel Velasco, con el gerente, con el presidente, con el cuerpo técnico… Los veo muy contentos y eso es positivo.

-¿Te han pedido algún consejo?

-Miguel para eso lo tiene claro, me puede preguntar alguna duda, pero consejo, no. Más comentamos nuestras experiencias personales.

-¿Llama la atención el buen inicio del equipo, y más tras lo vivido el año pasado?

-No me ha sorprendido el buen inicio. Sabía lo que se fichaba y que la base fundamental del año anterior se quedaba, excepto Ángel Fernández. Además, siempre he dicho que en esa mezcla lo más importante es Miguel Ángel Velasco: he estado 18 años con él, sé como es, creo que es muy muy buen entrenador y tenía muy claro que el rendimiento de este año en la mezcla de todo eso era una garantía de éxito. Estoy convencido de que, aunque no va a ser fácil, cuando termine la liga van a terminar segundos.

-Viéndolo en la distancia, ¿ahora el equipo juega o tiene algo diferente a cuando les entrenabas tú?

-La idea de juego sigue siendo la misma, de hecho, yo no veo que haya cambiado muchas cosas tácticas… Pero hay gente joven con mucha ilusión, muchas ganas por mejorar, los entrenamientos son todos de un nivel muy alto, muy intenso y eso se demuestra en el campo. Ha conseguido darle un toque más de raza de velocidad, a veces incluso un poco menos táctico, pero más agresivo el juego y de cara al espectador eso es más vistoso.

-Y el joven Eduardo Cadarso, ¿te está sorprendiendo, no deja de ser un producto tuyo?

-No. De hecho, el otro año, en la jornada más importante, la penúltima contra Ademar, que empatamos, él se jugó el último balón y lo falló, si llega a entrar hubiéramos sido segundos en vez de cuartos, pero yo ya tenía claro que esta, la actual, tenía que ser su temporada. He trabajado con él mucho estos últimos tres años, sabía que era un jugador para el primer equipo y me decían que por qué no le cedíamos, pero yo creía que lo mejor es que se formara aquí. Ahora que hay que reconocer que Miguel le ha dado la confianza, que hay que atreverse a eso, y él ha respondido muy bien.

-¿Qué es lo mejor que tiene, el carácter?

-Sobre todo el estilo de juego. Una cosa que es muy difícil que aprenda un jugador que llegue a Logroño es esa forma de jugar. Eduardo Cadarso representa un poco todo: ese primer jugador de Logroño en esta época del ‘Naturhouse La Rioja’ en la élite, hecho desde joven, que sabe perfectamente lo que yo quería y lo que quiere ahora Velasco y que tiene toda la idea de cómo dirigir al equipo… Lógicamente aquí tiene mucho que ver el Calasancio y que nos lo dejara desde jovencito. Es ese jugador franquicia que creo que va a tener Logroño en los próximos años.

-Hablamos del primer gran producto desde cero después de trece temporadas en la élite, ¿igual es poco rédito?

-Creo que ahí hace mucho el volumen de chavales que practiquen un deporte; en Granollers o Barcelona hay un gran volumen y eso aquí no se produce. En La Rioja no hay tal cantidad de clubes y el volumen que hay en otros sitios.

-¿No se ha conseguido enganchar a la gente o es que La Rioja no da más de sí para el balonmano?

-Se juntan muchos factores: por un lado, la oferta deportiva es muy amplia, hay muchas cosas en Logroño. Creo que en España es muy difícil competir con cualquier otra cosa que no sea fútbol, da igual en la categoría en la que estés. Y otro factor es que creo que en La Rioja el público es de acontecimientos, de cosas puntuales y sobre todo novedosas. Cuando nosotros empezamos a jugar contra ‘equipazos’ en la Champions, como el propio PSG, y ganamos, no éramos conscientes de ello. Y eso tuvo su tirón inicial, pero luego la gente quiere que al año siguiente ganes a más grandes y hagas más cosas, pero el presupuesto y la situación no da para mucho más.

Siempre he dicho, y no es una crítica, sino una opinión personal, que Logroño ha tenido la oportunidad de ser reconocido en el mundo, porque el balonmano en España es muy poco, pero en otros países es muy importante… Hemos perdido la oportunidad de a través del balonmano, un deporte muy barato, haber hecho un proyecto fuerte fuerte en Logroño, que la gente hubiera creído en ese proyecto y haber jugado al más alto nivel y que La Rioja se hubiera conocido a un nivel europeo tremendo. Y al final, entre unos y otros, no hemos conseguido que eso realmente se hiciera realidad, pero creo que hubiera sido algo increíble.

-Con la perspectiva que da la distancia, ¿cuál ha sido el mejor momento? ¿y el peor?

Para mí un momento muy especial, aunque no sabría decirte de qué temporada exactamente es, fue el último partido de liga que jugamos en León, que ganamos, quedamos terceros y nos dio plaza de Champions, era un partido decisivo. Yo cuando llegué a Logroño era un equipo que el año anterior se había salvado en la última jornada, nunca nadie nos imaginábamos que Logroño estaría en Champions, por eso fue algo increíble.

¿Momento malo? No sé. Hay dos: este último año cuando empezamos tan mal, fue muy duro; y al principio de todo, cuando llegué a Logroño, que perdí, que no acaba de arrancar el equipo como yo quería…

-Pensé que siendo matemático, ibas a decir día, hora, minuto y casi segundo…

-Una virtud que no tengo es la memoria… Otra cosa es el razonamiento, pero no recuerdo las temporadas.

-¿Estás contento de que Logroño sin Jota esté funcionando bien?

-Ya lo dije, nunca me hubiera ido dejando al equipo en riesgo. El año anterior, cuando se fue el patrocinador, hablé con el presidente y por agradecimiento me quedé, aunque tenía buenas opciones fuera. Siempre dije que me iría cuando tuviera claro que el club iba a estar igual de bien o mejor sin mí, que el club estuviera preparado para el cambio. Me fui tranquilo porque las cosas iban a ir bien y me alegro mucho.

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