Stop Represión La Rioja ha denunciado este lunes la «ola represiva» que se está viviendo en Logroño «en forma de identificaciones, apercibimientos y sanciones a varias personas desde hace aproximadamente un mes», cuando se conoció la sentencia del ‘No-Caso’ del 14N.
«Este aumento de la represión administrativa en sus diferentes formas tiene un denominador común, que no es otro que la solidaridad colectiva y el apoyo a Pablo y Jorge», critica la plataforma, que alude a varios episodios en los que la Policía Local sancionó a varios de sus simpatizantes.
En concreto, Stop Represión revela multas «a cuatro compañeros y compañeras que se encontraban pegando carteles en el Casco Antiguo para convocar la manifestación de indignación y fraternidad tras el juicio». Estas cuatro personas «colocaron los carteles únicamente en aquellos lugares donde hasta el Ayuntamiento pone los suyos (de las Fiestas de San Mateo en ese momento)».
«Son lugares -prosigue el comunicado de la plataforma- que no están regulados por la obtención de ningún permiso, pero donde todo el mundo pone su publicidad. Sin embargo, en esta ocasión la discrecionalidad policial llevó a que cada una de ellas acabara recibiendo una multa de 24 euros».
Frontón Adarraga
También alude Stop Represión al episodio ocurrido durante un partido de pelota en el frontón Adarraga, cuando «un joven colocó en la grada una pancarta reclamando la absolución de Pablo y Jorge. Un miembro de seguridad privada del recinto le emplazó a que la quitara y, al negarse, la trató de quitar él mismo rompiendo una parte».
A continuación, «este le comentó que se fuera y el joven se negó a ello, diciendo que no tenía por qué irse. En pocos minutos aparecieron dos coches de la Policía Local y un agente policial le sacó del lugar de malas formas agarrándole del brazo. Los hechos acabaron con varios policías exigiendo su identificación y datos personales».
Asimismo, Stop Represión tiene constancia «de que recientemente se han realizado avisos telefónicos por colgar dos pancartas en apoyo a Pablo y Jorge en un balcón». «La Policía Local llegó a telefonear repetidas veces al dueño de un piso alquilado para que quitase esas dos pancartas y la inquilina, negándose inicialmente tras el primer aviso, se vio obligada a quitarlas tras la amenaza de sanción», indica.
«A la ya sangrante decisión judicial se une ahora una línea continua de represión en escaso tiempo en relación al apoyo común desde diferentes vecinos y vecinas a Jorge y Pablo», lamenta el colectivo, donde «seguiremos denunciando todos estos hechos si continúan produciéndose y no dejaremos de reclamar justicia en las calles para dos personas inocentes de lo que se les acusa exigiendo su absolución».


