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El señor Rocandio de la Hoya

El joven asistente logroñés fue protagonista en Tercera por su sensible gesto tras el Rapid-Vianés

Rápid de Murillo | Foto de archivo

Aseguran los que la vieron ‘in situ’, que esa luxación de codo dolía solo de verla. Así que no hay que ser muy empático para ponerse en la piel de Ángel, apodado Piti, y que es defensa del Rapid de Murillo. «No estaba yo para darle las gracias a nadie», reconoce 72 horas después de luxarse el codo tras una disputa aérea con un delantero del Vianés. Piti salió desequilibrado del salto y fue a parar a la hierba sobe su brazo derecho. El resto del cuerpo fue detrás, y el codo no aguantó semejante descompensación de pesos.

Restaban un par de minutos de tiempo añadido para la finalización de este Rapid – Vianés correspondiente a la séptima jornada liguera en el Grupo XVI de Tercera división. Y el golpe dejó a todos con el cuerpo helado, el estómago se le revolvió al personal, y el colegiado Millán Bárcenas decidió, con buen criterio, poner fin al encuentro.

Llegó la Guardia Civil y trasladó al defensor hasta el Hospital San Pedro, lugar donde comenzó una historia de fútbol… diferente, especial, magnífica en su dimensión humana. Porque agarrado a su brazo, con gesto de dolor, sin ganas de que nadie le dijera nada ni a buen seguro nadie le tocara, Piti recibió una visita inesperada. Le esperaban ya los médicos para sedarle y resituar cada hueso en su sitio.

«Me pillaba de paso. Soy de Logroño. No creo haber hecho nada especial. Pero es que fue tan fuerte la lesión y me tocó justamente en mi banda que sentí necesario acercarme hasta el hospital para ver cómo estaba el futbolista». Quien lo explica con tanta sencillez como lógica de buen comportamiento humano no es un familiar, o un compañero de Piti. Ni tan siquiera un rival, ni el presidente, o un socio… Quien se plantó en un gesto fantástico fue uno de los linieres del partido.

A sus 24 años, Eduardo Rocandio de la Hoya es asistente del Comité de Árbitros de la Federación Riojana de Fútbol. E independientemente de si pita o no los fueras de juego a tiempo, el pasado sábado dio toda una lección de comportamiento, de empatía, de saber estar y de sensibilidad con los protagonistas de este juego, los jugadores.

Y Piti se lo agradece de corazón: «Siempre hablamos mal de los árbitros. Y no es justo. Es un momento que no estaba para mucha gente. Pero verdad que le agradezco la visita. Que fuese a verme a Urgencias es un gesto que humaniza mucho a los árbitros. Es un gesto que le honra». «No me costaba nada. Quise ver si era mucho o poco lo que se había hecho; ver qué tal estaba», reconoce el linier del partido.

Y hoy, en SER Deportivos La Rioja, Piti ha podido agradecerle este pequeño gesto, grande para sus protagonistas: «De verdad, muchas gracias por pasarte por Urgencias para ver cómo estaba, que fue todo un detalle. Y que estoy bien, pronto estaré de nuevo dándote guerra sobre el terreno de juego». Y remató este reportaje por todo lo alto el joven línea: «Nada. A ti. No me cuesta nada pasar a ver cómo está alguien. Que al final somos árbitros y tal, pero lo primero es el estado de las personas».

Piti estará de baja unas cuantas semanas, «no podré ir a trabajar porque no somos profesionales de esto». Y el próximo fin de semana el señor Rocandio de la Hoya seguirá recibiendo algún que otro insulto en por las bandas de los campos riojanos. Pero antes de proferir un insulto, no estaría nada mal saber que Rocandio de la Hoya es un señor no por ser árbitro, sino por ser una gran persona.

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