Firmas

Una semana demasiado grande

Acabados los sanmateos 2018 y antes de dar tiempo a que la resaca se nos pase totalmente, miramos al retrovisor para visualizar todo lo que ha pasado, y lo que no, en estos ocho días de fiesta. Sobre todo para que el año que viene la cosa sea, si puede ser, un poco mejor.

Que la semana grande logroñesa comenzara el día 15 de septiembre, no parece lo más apropiado. Los escolares logroñeses se han encontrado con una semana de vacaciones sólo seis días después de haber arrancado el curso. Absurdo. Quienes recuerdan que el último sábado mateo solía ser el último del mes -aquella última noche duraba una hora más gracias al cambio horario- no terminan de encajar en su biorritmo un cohete tan madrugador.

Entre las reflexiones políticas escuchadas este lunes, Cambia Logroño y Ciudadanos se lanzaban a pedir un referéndum para decidir qué hacer el año que viene. En esa petición hay implícita otra: que las fiestas vuelvan a ser de los ciudadanos y no solo de algunos. La sensación generalizada, a fuerza de escuchárselo a los políticos municipales, es que los hosteleros logroñeses son los que deciden el calendario mateo.

No será fácil que estos cambien de opinión después de haber tenido una semana tan excepcional. Pero no deben equivocarse. El responsable del éxito no han sido las fechas sino el astro, tan extraordinario como sus cajas. Regresar al cohete en la víspera y dejar la semana en cinco días, no atacaría a sus negocios y ayudaría al resto de la ciudadanía a encajar mejor las fiestas en su calendario. Solo el hecho de que el día grande no coincida o bien con el cohete o bien con la quema de la cuba evitará otra celebración de sábado a sábado.

Y luego está el programa. Programa, programa, programa. El de este año estaba pensado para no molestar a nadie y ha convencido poco. Es políticamente correcto, sí. Pero nada más. Las degustaciones, nacidas para ensalzar la gastronomía de la región, ya incluyen hasta el muy riojano magret de pato con manzana. Los conciertos han dejado instatisfechos a la mayoría. La gira a la que se somete a Gorgorito hace que muchos añoren los tiempos de la bruja Ciriaca en La Glorieta, Algunos de los cuatrocientos y pico actos que rellenan el programa son eso, relleno. La calidad y la cantidad, ya se sabe, normalmente van reñidas.

Hay pistas que convendría seguir. Difícilmente se puede concentrar a más gente que en el desfile de carrozas, que ahora es por lo que era y no estaría mal rescatar; el Espolón se llena en cuanto algún músico se sube a la Concha mientras los jóvenes logroñeses echan de menos verbenas como las que persiguen en verano yendo de pueblo en pueblo; el himno de Logroño en el cohete fue mucho más que una anécdota; y hasta es posible que la Fuente del Vino tenga más fotos en Instagram que la calle Laurel.

Más calidad, menos cantidad. 2019 nos trae la oportunidad por mor del calendario. Tirar el cohete el 20. Quemar la cuba el 25. Y pensar en un fin de semana de prefiestas lleno de vino y música, que para algo celebramos también la vendimia.

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