Tomás tiene 24 años y este domingo ha decidido pasar su jornada de descanso en la fábrica en la que trabaja como tantas otras: pescando en la ribera del Ebro en Logroño.
Sin embargo, este primer domingo de septiembre no lo olvidará muy fácilmente. Porque al mediodía algo mordió su anzuelo tras un lance en la zona de ‘La Guillerma’, junto a Las Norias, y enseguida supo que iba a ser su día grande. Literalmente.
«En el momento de la picada me puse súper nervioso porque no paraba de soltar hilo y la caña estaba totalmente doblada», señala a NueveCuatroUno. Fue cuando decidió pedir ayuda y tiró de teléfono móvil. «Papá, ven aquí; tienes que ver esto». En cambio, su padre no podía ir y Tomás tuvo que pedirle ayuda a tres vecinos que paseaban por la zona.

No fue hasta media hora después cuando el joven técnico de laboratorio tomó contacto visual con su rival en el agua. Esta vez había ganado la batalla y al sacar al pez del agua -con la ayuda de los vecinos- descubrió que era, de largo, la presa más grande que jamás ha capturado.
«No daba crédito; hasta el momento había pescado peces de unos 20 kilos, pero este pesará entre 60 y 70», afirma, dejando constancia del tamaño del animal con una particular fotografía en la que demuestra que el siluro que ha capturado este domingo es casi tan alto como él, que mide 1,78 metros.

Tomás asegura que la batalla le ha dejado «toda la mano llena de heridas» y aún no ha decidido qué hará con la captura. «Estoy valorando disecarlo para tenerlo como recuerdo», concluye. Jeremy Wade estaría orgulloso de él.


