El Rioja

Plazos ‘normales’ de vendimia para un viñedo más mimado que nunca

Estos días los tractores van y vienen sin descanso por el campo riojano. Es lo habitual de la época, pero este año, si cabe, más. «Esta campaña se está demostrando más aún la gran profesionalidad de los agricultores en Rioja; su gran dedicación y esfuerzo está salvando la cosecha», recalca Abel Torres, director general de la bodega cooperativa Viñedos de Aldeanueva, la mayor cooperativa vitivinícola de la región.

Juan Carlos Sancha, vicepresidente de Bodegas Familiares de Rioja y asesor vitivinícola, también destaca el papel de quien trabaja la tierra. «La profesionalidad del viticultor riojano ha mantenido a raya el brote de la enfermedad de mildiu, pero ha habido algún viñedo concreto que se ha perdido toda la cosecha y otros con pérdida parcial».

Se ha echado el resto. «Hay que pensar que hay una buena previsión de cosecha, con unos precios que, aparentemente acompañan, y por tanto el viticultor ha estado mucho más pendiente de sus uvas que cuando la situación es de una cosecha con menos uva y precios que no acompañen. Siempre se esfuerza, pero este año también más que nunca», añade Sancha.

¿Se está ante el año más complicado de los últimos en tema de oidio y mildiu? «Hombre, si tomamos los últimos años, sí puede ser; el nivel de humedad que ha habido esta campaña ha sido bastante mayor: hablábamos de que prácticamente ha llovido el doble que el año pasado y eso está marcando esos riesgos», pero «con el esfuerzo del agricultor y con el tiempo estable de estas últimas dos semanas, es una situación que está más bien controlada», admite José Luis Lapuente, director general de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, aunque «todavía queda verano, no hay que olvidarlo».

Por ello, los profesionales buscan desdramatizar. «El estado general del viñedo podemos decir que es bueno, pero existe ese ataque de mildiu, aunque como se está produciendo el envero en La Rioja Alta el ataque al racimo, que es lo más peligroso, ya deja de ser un riesgo importante», precisa Sancha.

Tres semanas de retraso respecto a 2017, una en comparación con un año normal

Todavía quede bastante tiempo para poder saber exactamente la calidad de la uva «que la marcará septiembre, sobre todo», pero tanto Torres como Lapuente y Sancha señalan que las perspectivas son «buenas en calidad y cantidad». Y se pueden ir haciendo previsiones de los plazos del inicio de la vendimia.

«Hablamos de una semana de retraso respecto a los períodos normales y de tres si se compara con 2017, aunque sea un año que por su singularidad no conviene cogerlo como referencia», indica Lapuente. Esto en fechas sería vendimia de blanco a finales de agosto y principios de septiembre (dependiendo de la zona) y de tinto en las fiestas mateas: «San Mateo será cuando la recogida esté generalizada y luego también las dos primeras semanas de octubre», adelanta el director general de la DOCa Rioja.

«Tenemos previsión de vendimia de unos 20 días retrasada respecto a 2017, teniendo que esta fue la añada más temprana de la historia de Rioja desde que hay registros», recalca Sancha. «Respecto a un año normal se estima que haya un retraso de entre cinco y siete días; ahora es clave lo que pase en lo que queda de agosto y septiembre», subraya.

«Lo previsible es que en el Pilar se generalice la vendimia en La Rioja Alta, es decir, una campaña normal. Que es lo que pasaba antes, lo que ocurre es que se nos ha olvidado un poco», comenta el vicepresidente de Bodegas Familiares de Rioja. Como recuerda, «con el cambio climático estamos acostumbrándonos a que se adelante la cosecha y cuando nos viene un año, que podríamos decir, prácticamente normal con un poco de retraso, nos asustamos, pero lo normal es empezar la vendimia en La Rioja Alta a finales de septiembre y terminarla en su conjunto a finales de octubre».

El tempranillo blanco, el primero, en Rioja Baja, la última semana de agosto

En Rioja Baja son siempre los primeros en comenzar: «Falta la recta final y estamos con análisis, pero teniendo en cuenta lo que estamos viendo estos días, estimamos que el inicio de la vendimia de blanco, en concreto, tempranillo, será en torno al 27-30 de agosto, esa semana», precisa Torres, al tiempo que admite que en el área riojabajeña «ha llovido más de lo habitual, pero menos que en otras zonas, no ha caído piedra, y ha habido menos problemas».

Tras el tempranillo blanco, en la zona de Aldeanueva, será el turno de verdejo y viura. «Con la llegada de las nuevas variedades tenemos más equilibrada la tipología», explica el director general de la bodega cooperativa Viñedos de Aldeanueva, que cuenta con 3.000 hectáreas y una cosecha estimada de 22 millones de kilos de uva.

Hay algo en lo que se alcanza quorum: «Lo deseable es que ya no caiga ni un litro de agua».

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