La Rioja

Una gravaleña lanza un SOS para salvar la posada del municipio

Una gravaleña lanza un SOS para salvar la posada del municipio

Clara Fraile ha lanzado un mensaje de socorro para salvar la posada de Grávalos, construida en el siglo XVII y en un estado de conservación realmente precario. A través de una carta enviada a diversas organizaciones y personalidades, pide la colaboración de la sociedad riojana para que esta joya no quede en el olvido y alguien se interese por recuperarla de verdad.

Carta al completo

La iniciativa privada todavía puede salvar la Posada de Grávalos, un edificio del siglo XVII. Evitar su derribo es un proyecto complicado, ¿pero quién dijo imposible?

Este interesante edificio, que forma parte del patrimonio histórico popular, ofrece múltiples posibilidades de uso: bodega de Rioja y Cava, restaurante y alojamiento con encanto, albergue juvenil, sede de actividades artísticas o artesanales…

Soy Clara Fraile, natural de Grávalos (La Rioja). Una ciudadana, ni más ni menos. Como profesional de la comunicación, soy firme defensora del derecho a la información: sin información no hay desarrollo social, no podemos tener una opinión, aprender ni tomar decisiones.

En los últimos días estoy difundiendo vía internet que la Posada de Grávalos se va a derribar en agosto. Me he dirigido, a través de las redes y del correo electrónico, a distintas personas y entidades, con la esperanza de que alguien solvente pueda devolver a la vida este edificio del siglo XVII de propiedad particular que se encuentra en la plaza de Grávalos. Vaya por delante que el único interés que me asiste es mi compromiso con mi pueblo y con mi tierra.

El inmueble tiene interés, valor patrimonial y está protegido. Por tanto, la Comisión de Patrimonio del Gobierno de La Rioja ha sido consultada y es quien ha aceptado el derribo: se contempla el derribo y vaciado del edificio recuperando la cerrajería de plantas alzadas y, dadas las características del edificio, el arquitecto propone dejar los muros de piedra de planta baja y mantenerlos como cierre perimetral de la parcela.

En este momento, solo una iniciativa privada puede revertir esta situación, puesto que nos encontramos:

1. Con un edificio muy deteriorado, aunque todavía lleno de posibilidades.

2. Con un Ayuntamiento que ha declarado su ruina inminente en aras a la seguridad ciudadana y entre cuyas prioridades, de momento, la posada no ocupa un lugar preferencial. Únicamente aceptaría la cesión del inmueble por parte de la propietaria a cambio de hacerse cargo de la demolición, cuyo importe el Consistorio estima en 27.000 euros.

3. Con una Administración regional cuya Comisión de Patrimonio ha aceptado el expediente de ruina y que se inhibe al tratarse de un bien privado. Si fuese propiedad municipal, tendría que tener proyecto, finalidad, etc. para que el Gobierno de La Rioja pudiera iniciar procedimientos.

5. Con una propietaria que quiere vender, a punto de ejecutar el derribo y que ha fijado el precio de inmueble en 40.000 euros negociables. Para las personas interesadas, con su permiso, me atrevo a dar su teléfono: 976 34 83 15 (Rosario Blázquez, la Posadera, como la conocemos en el pueblo, vive desde hace unos años en Zaragoza y va a cumplir 98 años así que atiende una de sus sobrinas, la señora Asun Blázquez).

Si bien la inversión sería elevada, es obvio un retorno en prestigio para la marca o empresa con responsabilidad social que se decida a recuperar este interesante patrimonio.

Clave: encontrar una propiedad que se haga cargo

Con este panorama, si alguien no lo remedia, y pronto, la demolición parece inevitable. En cualquier caso, sería deseable, al menos, que fuera realizada con el debido respeto a los materiales recuperables para su orientación a un nuevo uso.

Las barreras muchas veces están en nuestros propios prejuicios. Esta construcción singular de la arquitectura civil de La Rioja, cuya historia encierra la historia del mismo pueblo, podría ser una buena oportunidad de inversión para múltiples negocios:

– Un restaurante de lujo ideal para eventos (tiene un patio hermoso con árboles grandes)
– Una bodega de Rioja y Cava (Grávalos se acoge a las dos denominaciones)
– Una casona rural o un hotel con encanto
– Un albergue juvenil
– Una residencia de personas mayores
– Un observatorio de las estrellas
– Un estudio para artistas (de fotografía, pintura, escultura…)
– Un taller de jardinería, rehabilitación de edificios, enología…

No sería la primera vez que un problema se convierte en una oportunidad. ¡Podría ser tantas cosas en lugar de quedarse reducida a escombros! Grávalos, gracias a la reciente reapertura de su balneario, está recuperando el turismo y pertenece a  Reserva de la Biosfera de La Rioja y Reserva Starlight.

Fachada principal de la antigua posada de Grávalos (La Rioja), edificio singular situado en la plaza del pueblo. Ilustración procedente del blog de José María Lema.

La opinión profesional

Durante estos días, varios profesionales con experiencia en la rehabilitación de edificios me han dado su opinión al respecto: lamentan la falta de coordinación y políticas de intervención activas que velen por la conservación del patrimonio arquitectónico civil.

Esto hace que con cierta frecuencia se pierdan construcciones de interés como la que nos ocupa. Las construcciones reflejan la manera de ser de las gentes de un pueblo, su identidad y sus relaciones. La falta de políticas cuya prioridad sea la rehabilitación, recuperación y puesta en valor de los edificios protegidos banaliza el valor del patrimonio arquitectónico y aumenta el riesgo de pérdida existente.

El tránsito de la pobreza monumental a la riqueza cultural no es fácil, pero ese ha de ser el objetivo. Los poderes públicos han de fomentar que haya interés económico en la restauración de este tipo de inmuebles. Porque tienen un potencial económico. Son un recurso esencial del turismo cultural.

En el punto en el que se encuentra la Posada de Grávalos, coinciden en que el quid de la cuestión es encontrar una propiedad que responda. Todo se puede rehabilitar, aseguran. Mantener el muro de mampostería y las cerrajerías es una pequeña luz al final del túnel, porque al menos marca la intención de que lo que se construya de nuevo respete los acabados y huecos actuales (aunque casi seguro que habrá que poner más ventanas).

Ante la pregunta de si es más adecuado intentar mantener el edificio para reconstruirlo (evitando los daños que pueda causar, claro está) o demolerlo de acuerdo al expediente de ruina, las posibilidades son las siguientes:
Con toda probabilidad, cuesta más arreglarlo que hacerlo nuevo.

– Pensando en ahorrar gastos, un profesional de la arquitectura honesto diría a la persona o entidad interesada que es mucho más fácil reconstruirlo parcialmente de manera que case con el aspecto general del pueblo. Que sería equilibrado mantener la planta baja de mampuesto y reconstruir el resto de alturas de fachada, reconstruyendo también el interior. Es posible que la joya que es la posada se pierda pero el edificio que la sustituya tendrá que ser acorde a los criterios de la comisión de Patrimonio y será digno.

– Sin embargo, si ese mismo profesional de la arquitectura hablara con el corazón preferiría que estuviera en pie cuando la comprara para intentar mantener el máximo posible. Las fachadas, con muros de sillar irregular y mampuesto en planta baja, siguen en las dos superiores con tapia de barro a la que se han añadido ladrillos bastante separados. Es un sistema poco frecuente.

La respuesta pública

¿Cómo y por qué se llega a dictaminar la ruina inminente de un edificio que previamente se ha catalogado de interés patrimonial? Desde mi punto de vista, las distintas legislaciones aplicables a la protección del patrimonio se contradicen. Evidentemente hay trámites legales y todo el mundo considera que ha hecho lo que tenía que hacer y que ha llegado hasta dónde puede llegar. La pregunta ahora es si existe una visión global. Intervienen muchos factores:

– El deber de conservación es siempre de quien ostenta la propiedad.

– El Ayuntamiento debe velar por la seguridad ciudadana.

– El Ayuntamiento debe exigir a la propiedad el mantenimiento de la construcción, es algo a lo que obliga la ley.

La propia Consejera de Innovación y Desarrollo del Gobierno de La Rioja, Leonor Gonzalez Menorca, de quien depende la Dirección de Patrimonio, me transmitió amablemente lo siguiente:

– El edificio pasó por el Consejo de Patrimonio de enero de 2018, con informe favorable de derribo por ruina inminente declarada por el Ayuntamiento con fecha 18 de octubre de 2017.

– La ruina inminente no deja capacidad de decisión a este órgano, ya que es competencia municipal su apreciación. Se trata de casos extremos de necesidad en los que el peligro existente apremia una decisión de actuación urgente e inmediata.

– Se contempla el derribo y vaciado del edificio recuperando la cerrajería de plantas alzadas y, dadas las características del edificio, el arquitecto propone dejar los muros de piedra de planta baja y mantenerlos como cierre perimetral de la parcela.

– Patrimonio sólo interviene cuando hay un proyecto y una viabilidad del edificio pero corresponde al municipio solicitar la cesión o adquirir el inmueble.

María Nieves González Cabrero, jefa de Servicio de Patrimonio Histórico Artístico de La Rioja, me comunica que la Consejería posee un línea de subvenciones destinadas a la restauración de bienes histórico artísticos a través de la Orden 6/2006, de 17 de febrero, de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, que establece las bases reguladoras y el procedimiento de concesión de subvenciones destinadas a la Administración Local para la restauración de ermitas, iglesias, retablos y demás elementos singulares BOR nº 27, de 25 de febrero de 2006, a la que podría acogerse la rehabilitación de La Posada.

El alcalde de Grávalos, Jorge Abad, reitera que el municipio tiene recursos limitados y otras prioridades, entre ellas la sustitución de las tuberías de uralita del agua potable, y que La Posada está afectando seriamente a otra vivienda. Solo aceptaría la cesión ya que la demolición cuesta mucho dinero.

Obligación de conservación

En mi humilde opinión, la pérdida de La Posada de Grávalos sería la crónica de un fracaso colectivo en el que todos tenemos parte de responsabilidad; pondría de manifiesto que no existe una visión global del territorio y sus capacidades. No existen mecanismos de control eficaces para la salvaguarda efectiva del patrimonio arquitectónico. No se realiza una labor programada de protección y ni siquiera se atiende a las urgencias.

Tengo entendido que la obligación de conservación no cesa con la declaración de ruina: la Administración competente podrá impedir un derribo y suspender cualquier clase de obra o intervención, tal y como recoge la Ley 7/2004, de 18 de octubre, de Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja: La Consejería competente en materia de Cultura, podrá impedir un derribo y suspender cualquier clase de obra, actividad, intervención o cambio de uso que se proyecte realizar o se realice en cualquier bien, aunque carezca de una declaración expresa reconociendo su pertenencia al patrimonio cultural, histórico y artístico de La Rioja.

Corresponde articular una política de colaboración para la conservación a los distintos niveles públicos, con normativas de intervención que se apliquen y el asesoramiento de equipos interdisciplinares que busquen un desarrollo equilibrado y sostenible de la sociedad, no únicamente una rentabilidad económica cortoplacista.

Cuando digo equipos interdisciplinares me refiero a profesionales de la historia, la sociología, antropología y otras disciplinas a las que es necesario involucrar en las labores de valoración, protección y conservación del patrimonio y sus potencialidades. Los profesionales de la comunicación también podemos potenciar el patrimonio arquitectónico como instrumento de integración social. Pero dejo a los representantes públicos que sean quienes decidan cómo abordar estas políticas, con el convencimiento de que si queremos un futuro para los pueblos a ellos se han de dirigir también las políticas de I+D + i como instrumento de cooperación.

Por último, quiero agradecer desde aquí el apoyo y el asesoramiento recibido por José Luis Bravo, arquitecto especializado en reparación y cálculo de estructuras y rehabilitación de inmuebles; Josu Urriolabeitia, jefe del Área Técnica de SURBISA, la empresa pública del Ayuntamiento de Bilbao para incentivar la rehabilitación urbanística de los edificios residenciales; Guillermo Arce, coordinador de la Fundación COAR (Colegio de Arquitectos de La Rioja); Francis Paniego, chef del Portal Echaurren (dos estrellas Michelín), que me alentó a difundir esta historia con la misma esperanza de encontrar ayuda, y a todas las personas que han compartido esta inquietud en Facebook y Twitter.

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