El Sereno

De aquí a cien años, todos calvos

Ni el coco, ni el lobo ni los monstruos debajo de la cama. Los tiempos cambian y lo que ahora aterra a los más pequeños es verse privados de su corte de pelo ‘a la taza’. No hay ningún estudio de la universidad de Harvard (de Aravaca, tampoco) que lo avale, pero algunos hosteleros lo tienen claro.

Al menos, el propietario de un café-bar del entorno de las Cien Tiendas de Logroño. La deducción lógica nos lleva a pensar que en más de una ocasión ha perdido más tiempo del deseado en recomponer su oferta en la pizarra exterior, esa que debe seducir de un flechazo al viandante para que entre al negocio presa de sus deseos más cafeteros.

El Sereno de NueveCuatroUno siempre va un paso más allá y fantasea con que el perseverante hostelero ya lo ha probado todo para impedir que los traviesos niños de la zona se lleven la tiza en las mangas del jersey. Repelente, guindillas, azufre, vallado eléctrico, cepos… Y nada, que la promoción ‘café+croissant+zumito’ acababa desapareciendo por arte de gamberrada.

Así que, a la desesperada, el propietario del bar ha decidido quemar su último cartucho: «¡¡Atención, niños!! Leed esto atentamente: si borráis esta pintura podríais quedaros calvos». Avisados están (los niños y los peluqueros de la zona, que ven peligrar su futuro laboral si los padres no meten a los niños en vereda).

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