La Rioja

La Guardia Civil y la Policía desarticulan la banda que convirtió a Manjarrés en la capital de la droga

Agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil en La Rioja y del Grupo de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Jefatura Superior de Policía de La Rioja han dado por finalizadas las operaciones ‘Tritium’ (Guardia Civil) y ‘Kelos’ (Policía Nacional).

Ambas actuaciones se han saldado con el desmantelamiento de un grupo criminal de narcotraficantes, responsables de la distribución de cocaína, speed, ketamina, éxtasis y marihuana en La Rioja, Logroño y la Ribera de Navarra, y con la detención de diez personas, todas ellas de nacionalidad española.

Ocho de los detenidos corresponden a la actuación de la Guardia Civil, entre ellos, el responsable del grupo criminal en La Rioja, vecino de Tricio, y la persona que se encargaba de introducir la droga en la región, nacido en Barakaldo y afincado en Muskiz (Vizcaya).

Por su parte, la Policía Nacional ha detenido a otros dos varones, vecinos de Logroño, que se encargaban de la distribución de cocaína y speed en la capital riojana.

Primeros pasos: Guardia Civil

En noviembre de 2017, agentes del EDOA de la Guardia Civil en La Rioja sospecharon de la existencia de un grupo criminal asentado en la región, dedicado a la introducción de grandes cantidades de sustancias estupefacientes en la comunidad.

Los primeros meses de investigación permitieron identificar al responsable de este grupo, un varón residente en la localidad de Tricio, y a partir de ahí se fue identificando al resto de componentes, así como las funciones que desempeñaban cada uno de ellos en el entramado criminal, además de los métodos que utilizaban para la adquisición, ocultación, preparación, venta y posterior distribución de todo tipo de sustancias estupefacientes entre otros traficantes de La Rioja y la Ribera Navarra.

De Barakaldo a Manjarrés

El líder del grupo, que se sentía “impune” en su actividad delictiva, era el responsable de contactar con distribuidores de Vizcaya para la adquisición de grandes cantidades de sulfato de anfetamina y cocaína. Una vez cerraba el trato y pagaba la droga, el traficante de Muskiz (adoptando para ello numerosas medidas de seguridad) se encargaba de su traslado hasta la localidad de Manjarrés. llegando a utilizar vehículos lanzadera para advertir de la presencia de los agentes policiales.

El alijo de los abuelos

Cuando la droga llegaba a Manjarrés, el jefe del grupo criminal procedía a ocultarla en la casa de sus abuelos nonagenarios, sin ser ellos conscientes de lo que ocurría en su vivienda y de las actividades delictivas a las que se dedicaba su nieto.

A los pocos días, el líder y sus colaboradores trasladaban las sustancias estupefacientes a un chamizo de la misma localidad, donde procedían a su manipulación y preparación para sacarla a la venta, llegando a convertirse el local en un “hipermercado” de la droga al que acudían directamente numerosos consumidores y otros traficantes de La Rioja y Navarra para abastecerse de speed, cocaína, marihuana, ketamina, cristal y pastillas de éxtasis.

Una vez que se obtuvieron todos los datos que demostraban la actividad del grupo, se procedió a la detención de sus siete integrantes y del suministrador afincado en Vizcaya, ejecutándose seguidamente la entrada y registro en seis domicilios (cuatro en Manjarrés, uno en Tricio y otro en Muskiz), en los que se intervinieron 12.140 gramos de speed, 1.273 gramos de cocaína, 327 gramos de ketamina, 3.242 gramos de marihuana, 195 pastillas de éxtasis, cuatro vehículos, dos pistolas, un revólver, 5.000 euros en efectivo y todos los útiles para la distribución de las diferentes drogas, entre ellos una prensa para compactar cocaína.

Operación ‘Kelos’

En agosto del pasado año, agentes de la UDYCO de la Jefatura Superior de Policía en La Rioja descubrieron en un garaje de Logroño una mochila con importantes cantidades de drogas en su interior. Los datos que se recopilaron en en lugar de los hechos permitieron identificar al propietario de la mochila, un joven de nacionalidad española conocido de los agentes por su vinculación al narcotráfico.

Este individuo fue sometido a control durante varios meses, lo que permitió constatar que es uno de los mayores distribuidores de speed y cocaína en la capital riojana. Para llevar a cabo su cometido, empleaba numerosas medidas de seguridad propias de la delincuencia organizada, llegando a utilizar hasta seis vehículos y dos motocicletas durante sus pases de drogas.

Con el avance de las actuaciones los agentes descubrieron que la persona que investigaban tiene lazos familiares y propiedades en la localidad de Manjarrés, siendo su potencial abastecedor el responsable del grupo criminal que investigaba paralelamente la Guardia Civil, por lo que agentes del EDOA (Guardia Civil) y UDYCO (Policía Nacional) “proceden a un intercambio de información al objeto de no perjudicarse en sus investigaciones”, estableciéndose que las fases de explotación de ambas operaciones se llevarían a cabo el mismo día y de manera coordinada.

La Operación Kelos se ha saldado con la detención de dos personas, la realización de seis registros domiciliarios (1 en Logroño y 5 en Manjarrés) y la intervención de 1.016 gramos de speed, 100 gramos de cocaína, 178 gramos de cristal, dos vehículos, teléfonos móviles y todos los útiles necesarios para la distribución de drogas en la capital riojana.

Balance final

Con las Operaciones ‘Tritium’ y ‘Kelos’ queda constatada la coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Guardia Civil y Policía Nacional) en su lucha diaria contra el tráfico de drogas en esta Comunidad Autónoma, arrojando ambas actuaciones un balance de diez personas detenidas (dos mujeres) con edades comprendidas entre los 22 y 41 años, doce registros domiciliarios y la intervención de 13.156 gramos de speed, 1.373 gramos de cocaína, 3.242 gramos de marihuana, 327 gramos de ketamina, 178 gramos de cristal, 195 pastillas de éxtasis, una prensa para compactar cocaína, 6 vehículos, 5.470 euros en moneda fraccionada, documentación, material informático y todos los útiles necesarios para la elaboración, pesaje, envasado y distribución de las distintas sustancias estupefacientes.

La droga intervenida una vez adulterada hubiera alcanzado en el mercado ilícito un valor de 752.195 euros.

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