La manifestación que este domingo transcurrió por las calles de Logroño para reclamar la liberación de la AP-68, coincidiendo con el día que recuerda, cada año, a las víctimas de los accidentes de tráfico, provoca, necesariamente, varios tirones de orejas.
El primero, y más contundente, para el Ministro de Fomento, que llegó a La Rioja en el mes de enero para abordar el asunto. O mejor, para no hacerlo. Porque De la Serna lo dijo alto y claro: “La liberación de la AP-68 es inabordable”. Desde enero, los muertos en la asesina 232 se han encargado de quitarle la razón de forma desgarradora. No solo es, sino que debe ser abordable. Diez meses después de la visita del ministro, esperamos aún la puesta en marcha del parche que obligará a los camiones, si no hay cambios de última hora, a circular obligatoriamente por la autopista de pago a partir del 1 de diciembre.
El segundo es para una parte de la política riojana. Que en la manifestación no hubiera representantes de todos los partidos políticos, de todos, es una muestra de la locura a la que los partidismos nos llevan a veces. Faltaron PP y PSOE. Hablamos de muertos. Hablamos de evitar muertes. Siendo generosos se puede llegar a entender que algún partido político no se sumara, como tal, a la protesta. Pero es imposible comprender que las personas que se ocupan de la cosa pública, las personas, no acudieran puntuales a la cita. ¿Acaso este no es uno de los principales problemas de la región, de todos sus municipios y de todos sus habitantes, independientemente de su ideología?
Y el tercero es, disculpen, para la sociedad riojana, excluidos los quinientos, o mil, que recorrieron el camino entre la Jefatura de Tráfico y la Delegación del Gobierno. ¿Qué más tiene que pasar para que los riojanos se movilicen? ¿Cómo pretendemos exigir a nuestros dirigentes que actúen si no nos molestamos en invertir ni un minuto de nuestro tiempo? Uno de los asistentes a la manifestación buscaba la explicación en las siglas convocantes, y reclamaba una convocatoria blanca, pero allí estaba. Otros recordaban, envidiosos, la reivindicativa marcha a Madrid que los extremeños habían protagonizado el día anterior. Y todos aplaudieron al bombero Carlos Bacaicoa cuando, al iniciar su discurso en La Concha de El Espolón, dijo sentirse decepcionado porque “aquí debería haber mucha más gente”. De nada sirve enojarse cada vez que la 232 nos explica cuál es la realidad si a la hora de reclamar una solución, la abrumadora mayoría se queda en casa. Como si con ellos no fuera la cosa.


